Cisma – La Reforma Protestante, la Iglesia Anglicana y Los Testigos De Jehováh

En el siglo XVI, el monje católico agustino alemán Martín Lutero se cogió un cabreo monumental con la Iglesia Católica, le buscó errores doctrinales que realmente no son tales pero le sirvió para desquitarse contra ella, y montó su propio «chiringuito».

De esta acción se derivaron guerras, como por ejemplo la de los obreros, y un montón de cismas que dieron lugar a miles de iglesias, todas peleadas entre sí.

No sé si el primero de los cismas de la protesta, pero sí uno de los más importantes, es el de la Iglesia Anglicana, probocado por que el rey Enrique VIII quería casarse una segunda vez estando ya casado, y la Iglesia Católica no se daba a ese despropósito atendiendo a la sentencia de Nuestro Señor Jesucristo (Mt.19.9). Al menos fue un argumento para desvalijarla…

 

Varios seguidores de Lutero comenzaron a decir que se debían destruir todas las pinturas, estatuas e imágenes religiosas, que los sacerdotes tenían el deber de casarse, y no solo afirmaban que la Iglesia cristiana no debía tener propiedades, sino que, según la Biblia, todos los cristianos debían tener las mismas propiedades y que, por lo tanto, se debía abolir la propiedad privada y repartir todos los bienes entre los integrantes de la comunidad cristiana.
De esta manera, corrientes radicales que apoyaban todo esto, como el anabaptismo, fueron criticadas por Lutero, quien les llamó «reformadores radicales», y posteriormente combatidas por católicos y protestantes por igual.
Lutero se iba dando cuenta del monstruo que había despertado, pero se le fue de las manos y no pudo controlarlo. No obstante, no podemos afirmar que no fuera su intención, visto el odio que destila de sus labios, con varios insultos por frase.

 

Los protestantes se atrevieron a impugnar los Deuterocanónicos, incluyéndolos entre los «Apócrifos» (calificativo que significa «oculto», que usaron, en principio como término despectivo).
Entonces, por medio de una declaración dogmática, definida en la cuarta sesión del Concilio de Trento, del 8 de Abril de 1546, el canon católico fue nuevamente confirmado .

 

A Lutero no le gustó los libros de Ester, Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, aunque los conservó en su traducción. Por ejemplo, del «Apocalipsis» esplícitamente niega que sea «producido»por El Espíritu Santo, y de la «Epístola de Santiago» opina que es una «epístola de paja».

 

Martín Lutero escribe en su Comentario sobre San Juan, en su característico tono desquiciado:
«Estamos obligados a reconocer a los papistas que son ellos los que tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta».
Y la pregunta lógica es pues: ¿Si los papistas como usted les llama a los Católicos, tienen la Palabra De Dios, si usted no tiene ningún conocimiento de ella de no ser por los Católicos, a qué viene tanto revuelo contra ellos? ¿No tira piedras contra su propio tejado?

En efecto, como queda claro en «La formación del Nuevo Testamento», el Nuevo Testamento es de la Iglesia Católica y la consideración de «Palabra De Dios» también lo es, aunque cada libro y las obras y hechos que en ellos se relatan, sean de sus correspondientes autores.
Por lógica aplastante, arremeter contra la Iglesia Católica es arremeter también contra el Nuevo Testamento, y arremeter contra el Nuevo Testamento es arremeter contra La Biblia, que es, sin lugar a duda, «Palabra De Dios».

El que no cree que la Biblia en general y el Nuevo Testamento en particular es Palabra De Dios, tiene poco sentido que se llame Cristiano, más bien puede ir pensando en el Judaísmo moderno, (progresistas o conservadores, la rama que más le guste)…

 

También quiero destacar, que si bien fueron muchos los rebeldes, la mayor multiplicación de iglesias tubo lugar en el siglo XIX.

 

La Traición Bíblica

Lutero acometió la traducción de la Biblia, del Latín al alemán. Pero no fue inparciál, sino que modificaba, añadía y quitaba versículos o parte de estos a su antojo (y hasta capítulos completos).

Por su parte, la secta de los «Testigos De Jehováh», surjida en el siglo XIX, que en realidad es una imprenta y los predicadores son meros comerciales-, hace su propia traducción de la biblia, (y permítanme poner «biblia» en minúsculas al referirme a esta versión), con manipulaciones mucho más descaradas aún que las de Lutero.

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