La Promesa de la Antigua Alianza y la Justicia Divina

Esteban comienza su discurso refiriéndose al llamado de Dios a Abrám.
Y lo que encontramos es una Bendición que forma parte de lo que ahora conocemos como la «Antigua Alianza».

[Hech.7.1] El Sumo Sacerdote preguntó a Esteban: «¿Es verdad lo que estos dicen?».
[Hech.7.2] Él respondió: «Hermanos y padres, escuchen: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham, cuando aún estaba en la Mesopotamia, antes de establecerse en Jarán,
[Hech.7.3] y le dijo: «Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré».

 

El llamado de Dios a Abrám

[Gn.12.1] El Señor dijo a Abrám:
«Deja tu tierra natal
y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré.
[Gn.12.2] Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; Engrandeceré tu nombre y serás una bendición.
[Gn.12.3] Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra».

 

Quiero hacer aquí un paréntesis para hacer notar la similitud del primer versículo con la descripción que el relato de la creación hace del Matrimonio:

[Gn.2.24] Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

Más tarde veremos que la «Nueva Alianza» es como un Matrimonio entre Dios y Su Pueblo, que para entonces será Su Iglesia.
Esto es importante por que aquí está el nexo entre ambas Alianzas que se funden.

Fin del paréntesis.

 

La promesa de Dios a Abrám y su descendencia

[Hech.7.4] Abraham salió de Caldea para establecerse en Jarán. Después de la muerte de su padre, Dios le ordenó que se trasladara a este país, donde ustedes ahora están viviendo.
[Hech.7.5] Él no le dio nada en propiedad, ni siquiera un palmo de tierra, pero prometió darle en posesión este país, a él, y después de él a sus descendientes, aunque todavía no tenía hijos.

 

Bien, pues leamos en el libro del Génesis la promesa que Dios hace a Abrám, más tarde llamado Abraham, teniendo presente, que esto es parte de la descripción de la «Antigua Alianza»:

[Gn.15.1] Después de estos acontecimientos, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos:
«No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande».
[Gn.15.2] «Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?».
[Gn.15.3] Después añadió: «Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero».
[Gn.15.4] Entonces el Señor le dirigió esta palabra: «No, ese no será tu heredero; Tu heredero será alguien que nacerá de ti».
[Gn.15.5] Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas».
Y añadió: «Así será tu descendencia».
[Gn.15.6] Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.

 

Anuncio de la esclavitud

Pero a la descendencia de Abrám todavía le faltaba pagar por la iniquidad de los amorreos. Y es que Dios hace pagar los pecados de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación.
Pase y lea:

[Ex.34.6] El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.
[Ex.34.7] Él mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación».

 

Esto es un misterio para nuestro comprendimiento. No faltará a quien esto le parezca injusto. Y demasiados tienden a simplemente negar lo que no entienden. Otros llegan más allá, y arremeten contra ello. Pero, ojo, ¿como vamos a negarlo si lo vemos cumplido?…

 

[Hech.7.6] Y Dios le anunció que sus descendientes emigrarían a una tierra extranjera, y serían esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.

 

Veamos que nos cuenta el libro del Génesis al respecto:

[Gn.15.12] Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad.
[Gn.15.13] El Señor le dijo: «Tienes que saber que tus descendientes emigrarán a una tierra extranjera. Allí serán esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.
[Gn.15.14] Pero yo juzgaré a la nación que los esclavizará, y después saldrán cargados de riquezas.

[Gn.15.15] Tú, en cambio, irás en paz a reunirte con tus padres, y serás sepultado después de una vejez feliz.
[Gn.15.16] Sólo a la cuarta generación tus descendientes volverán aquí, porque hasta ahora no se ha colmado la iniquidad de los amorreos».

 

Dios defiende a Su Pueblo

Dios permite que su pueblo sea esclavizado, como correctivo, pero, como es justo, castiga al maltratador. Y es que la Justicia Divina requiere la reparación de los daños.

[Hech.7.7] Pero yo juzgaré al pueblo que los esclavizará (dice el Señor)
y después quedarán en libertad y me tributarán culto en este mismo lugar.

 

Lo que vemos confirmado en el libro del Éxodo:

[Ex.3.12] «Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía:
después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña».

 

A pesar que la culpa ya está perdonada, la Justicia Divina requiere de una reparación. En este contexto se me vienen a la cabeza dos términos de los que hablaré en otra ocasión: Purgatorio e Indulgencia.

5 comentarios sobre “La Promesa de la Antigua Alianza y la Justicia Divina

  1. Oriéntame, por favor. Entiendo que tras el perdón del pecado, queda la reparación del mal causado. Pero no soy capaz de entender que tengan que pagarlo los descendientes…

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  2. Claro que sí. A ver si lo consigo hacer. No obstante, si no te quedas satisfecho o satisfecha, me lo dices y lo amplío.Los descendientes representan las obras de la persona. Fíjate bien lo que estoy sentenciando. Quizás es más fácil verlo en sentido inverso: A Beethoven se le considera un artistazo sólo por sus obras. Entonces, considera tu responsavilidad como Criatura De Dios. Cuando la Criatura de Dios hace el mal, o no hace el bien, a quien deja en mal lugar es a Dios, como la canción que no gusta a nadie deja en mal lugar a su compositor. Aquí tienes una de las razones de la gravedad del pecado, de cualquier pecado. El pecado no sólo ofende a Dios, sino que en cierta forma lo desacredita.Vamos a intentarlo ver en este otro sentido, el mencionado, «Los descendientes representan las obras de la persona»: Dios hace a Adán y a Eba, y los Bendice, igual que vendice a todas sus Criaturas. La persona está bendecida por el simple hecho de ser Criatura de Dios. Esto es por que en el fruto se conoce el árbol. El hijo Hereda lo del Padre. Si yo soy inmensamente millonario, mis hijos también lo serán; Si yo no tengo dinero, esa es la herencia que puedo dejarle a mis hijos. Pero hay más. Es que, cuando se otorga crédito o descrédito a alguien, también se hace sobre sus obras: Imagínate que ahora te enteras que el autor de esa canción que tanto te agrada es autor de decenas de tropelías indignas y vergonzosas, las que más te desagraden. Seguramente tu percepción sobre esa obra también se vea deteriorada. Imagina que escuchas una canción que, ni fu ni fa, no tiene nada destacable, es musicalmente del montón, con melodías insulsas, con letra rebuscada, ¿No la tendrás en más estima, ni siquiera un poquito, si descubres la buena causa por la que ha sido hecha, o si descubres que con ella se han alcanzado logros dignos, como por ejemplo reconciliaciones, etc?Espero no liarte aún más. En cualquier caso, este tema lo abarcaremos más adelante. Gracias por tu interés.

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  3. Ah, otra cosa: Si estás interesado en este asunto, en el formulario de contacto de la barra lateral puedes dejarme tu mensaje pidiéndomelo para que lo agregue a mi agenda. Por supuesto, no se te olvide ponerme la forma de contacto que prefieras, email, facebook, twitter, teléfono…

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