Las Exequias

¿Por qué Esteban menciona los funerales? ¿Por qué incluso hace mención a la compra del lugar destinado al reposo de sus huesos?
Por que son los judíos, y por extensión los cristianos, los que se obligan a dar sepultura a sus antepasados y a mantener sus tumbas.

[Hech.7.15] Jacob se radicó entonces en Egipto, y allí murió, lo mismo que nuestros padres.
[Hech.7.16] Sus restos fueron trasladados a Siquém y sepultados en la tumba que Abraham había comprado por una suma de dinero a los hijos de Emor, que habitaban en Siquém.

Esta es una de las obras de piedad más grandes que los cristianos podemos y debemos hacer.

Por algo será cuando nos critican por ello; Por lo mismo que nos critican por tantas otras prácticas piadosas: No quieren darse cuenta que la crítica que ellos pronuncian, se vuelve contra ellos mismos.

Pues bien, continuemos leyendo, hasta la conclusión de la historia de los patriarcas.

[Gn.49.29] Luego les dio esta orden: «Yo estoy a punto de ir a reunirme con los míos. Entiérrenme junto con mis padres, en la caverna que está en el campo de Efrón, el hitita,
[Gn.49.30] en el campo de Macpelá, frente a Mamré, en la tierra de Canaán, el campo que Abraham compró a Efrón, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar.
[Gn.49.31] Allí fueron enterrados Abraham y Sara, su esposa; allí fueron enterrados Isaac y Rebeca, su esposa; y allí también sepulté a Lía.
[Gn.49.32] Ese campo y la caverna que hay en él fueron comprados a los hititas».

[Gn.49.33] Cuando Jacob terminó de dar esta orden a sus hijos, recogió sus pies en el lecho, expiró y fue a reunirse con los suyos.

[Gn.50.1] Entonces José se echó sobre el rostro de su padre, lo cubrió de lágrimas y lo besó.
[Gn.50.2] Después dio a los médicos que estaban a su servicio la orden de embalsamar a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
[Gn.50.3] Esto les llevó cuarenta días, porque ese es el tiempo que dura el embalsamamiento.
Los egipcios estuvieron de duelo por él durante setenta días.

 

«Asegúrate de que me entierren en la tumba que me hice preparar en el país de Canaán»

[Gn.50.4] Una vez transcurrido ese período, José se dirigió a la corte del Faraón en estos términos: «Por favor, presenten al Faraón el siguiente pedido:
[Gn.50.5] En una oportunidad mi padre me dijo, obligándome bajo juramento: «Cuando yo muera, asegúrate de que me entierren en la tumba que me hice preparar en el país de Canaán».
¿Puedo ir a sepultar a mi padre y luego regresar?».
[Gn.50.6] El Faraón respondió:
«Ve a sepultar a tu padre, como él te lo hizo prometer bajo juramento».

[Gn.50.7] José partió entonces para ir a sepultar a su padre, y con él fueron todos los servidores del Faraón, los ancianos de su palacio y todos los ancianos de Egipto,
[Gn.50.8] lo mismo que la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre.
En la región de Gosen dejaron únicamente a los niños y el ganado.
[Gn.50.9] También fueron con él carros de guerra y jinetes, de manera que se formó un cortejo imponente.

[Gn.50.10] Al llegar a Goren Haatad, que está al otro lado del Jordán, celebraron las exequias con gran solemnidad, y José estuvo de duelo por su padre durante siete días.
[Gn.50.11] Los cananeos, habitantes del país, al ver los funerales de Goren Haatad, dijeron:
«Este es un funeral solemne de los egipcios».
Por eso aquel lugar, que se encuentra al otro lado del Jordán, se llamó Abel Misraim.

[Gn.50.12] Los hijos de Jacob hicieron con él todo lo que les había mandado:
[Gn.50.13] lo trasladaron a Canaán y lo sepultaron en el campo de Macpelá, frente a Mamré, el campo que Abraham había comprado a Efrón, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar.
[Gn.50.14] Y después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto en compañía de sus hermanos y de todos los que habían ido a dar sepultura a su padre.

 

El temor de los hermanos de José

[Gn.50.15] Al ver que su padre había muerto, los hermanos de José se dijeron:
«¿Y si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el mal que le hicimos?».
[Gn.50.16] Por eso le enviaron este mensaje:
«Antes de morir, tu padre dejó esta orden:
[Gn.50.17] «Díganle a José: Perdona el crimen y el pecado de tus hermanos, que te hicieron tanto mal. Por eso, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre» ».
Al oír estas palabras, José se puso a llorar.

 

La promesa de José a sus hermanos

[Gn.50.18] Luego sus hermanos fueron personalmente, se postraron ante él y le dijeron: «Aquí nos tienes: somos tus esclavos».
[Gn.50.19] Pero José les respondió: «No tengan miedo. ¿Acaso yo puedo hacer las veces de Dios?
[Gn.50.20] El designio de Dios ha transformado en bien el mal que ustedes pensaron hacerme, a fin de cumplir lo que hoy se realiza: salvar la vida a un pueblo numeroso.
[Gn.50.21] Por eso, no teman. Yo velaré por ustedes y por las personas que están a su cargo». Y los reconfortó, hablándoles afectuosamente.

 

La muerte de José

[Gn.50.22] José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y vivió ciento diez años.
[Gn.50.23] Así pudo ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación;
Y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, también nacieron sobre las rodillas de José.
[Gn.50.24] Finalmente, José dijo a sus hermanos: «Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitará y los llevará de este país a la tierra que prometió con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob».
[Gn.50.25] Luego hizo prestar un juramento a los hijos de Israel, diciéndoles:
«Cuando Dios los visite, lleven de aquí mis restos».

[Gn.50.26] José murió a la edad de ciento diez años. Fue embalsamado y colocado en un sarcófago, en Egipto.

[Jos.24.29] Después de un tiempo, Josué, hijo de Nun, el servidor del Señor, murió a la edad de ciento diez años.
[Jos.24.30] Lo enterraron en el territorio que había recibido en herencia, en Timnat Séraj, en la montaña de Efraím, al norte del monte Gaás.

[Jos.24.31] Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué, y durante toda la vida de los ancianos que le sobrevivieron y que habían experimentado las obras del Señor en favor de Israel.

 

Los restos de José

[Jos.24.32] Los huesos de José, que los israelitas trasladaron desde Egipto, fueron enterrados en Siquém, en la parcela de campo que Jacob había comprado a los hijos de Jamor, padre de Siquém, por cien monedas de plata, y que había pasado a ser propiedad de los hijos de José.

[Jos.24.33] También murió Eleazar, hijo de Aarón, y lo enterraron en Guibeá, ciudad situada en la montaña de Efraím, que había sido entregada a su hijo Pinjás.

2 comentarios sobre “Las Exequias

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