El Nombre

Un ser inteligente, por ser inteligente, pone nombres a las realidades que percibe (usa diccionarios). Es un método inteligente básico.
Un nombre es lo que invoca una definición, es decir, la descripción de una realidad. Pasa que a menudo nos abstraemos en exceso, ignorando la definición que encierra el nombre que pronunciamos, usándolo tan sólo para «señalar». No obstante, la importancia del Nombre es Vital, aunque no lo sepamos o no lo queramos ver.

Conocimiento

Por que la percepción de la criatura está limitada por su naturaleza, nosotros sólo conocemos su manifestación, el fruto, pero dice El Señor que por el fruto conoceremos la cosa (Véase Mt.7.16-20, Lc.6.43-44).

Ahora bien, si quien define es Dios, lo hace con toda la Verdad, por que ÉL CONOCE, y conoce auténticamente la verdad; Conoce la sustancia -el ultimo sustrato de la cosa-, de todo, ÉL, que Es la VERDAD. Y lo conoce por que él lo ha Creado: ¡Siendo así, como no lo va a conocer!

No hay imposibilidad en que Dios se muestre a nosotros, sino que la limitación está en nosotros, que necesitamos que lo haga progresivamente. De hecho, ni siquiera nos conocemos auténticamente a nosotros mismos, ¿Como vamos a pretender conocer a quien nos creó?

El Nombre De Dios

Así pues, el nombre más perfecto, El Nombre De Dios, es lo que invoca la definición de lo más perfecto, DIOS.

Dios se revela paulatinamente. A medida que por lo tanto su definición se nos va ampliando, nos hacen falta nuevos nombres que invoquen tales definiciones. Pero no son realidades distintas, sino una misma ampliada progresivamente.

Es así que los israelitas, en el Antiguo Testamento empleaban muchos nombres para referirse a Dios. Todos ellos expresan una relación íntima de Dios con el mundo y con los hombres.
Veamos algunos:

  • En el primer versículo de la Biblia, Gen.1.1, encontramos el primer nombre hebreo que habla de Dios: «Elohím». Está en plural, y en castellano significa: «Dios fuerte y Poderoso». En concordancia en persona y número con «Elhoím» encontramos conjugado el verbo hacer, «hagamos», en el versículo 26. ¿Podría tratarse de una forma superlativa, Podría ser un plural mayestático? Ahora, gracias a Jesús, llegamos a comprender, que en realidad habla del Santo Misterio de La Santísima Trinidad. Lo volvemos a encontrar en Ex.6.7, junto a «Edonai», y posteriormente en los Salmos Elohistas.
  • En Gn.17.1, se habla de Dios como «Shadday» que quiere decir el Dios de la montaña, o el Dios del monte.
  • El profeta Isaías (Is.7.14, Is.8.8) habla de «Emmanuel» o «Emanuel» que significa «Dios con nosotros».
  • Y otros, tal como: el Dios Vivo, El Santo De Israel, El Altísimo, El Dios De La Justicia, El Dios De Los Ejércitos, Dios Poderoso, Dios Eterno, …
  • Y por supuesto, «Adonai» o «Edonai», que significa «El Señor».
  • Pero sin duda, el nombre más importante es «YHWH», que significa en castellano: «Yo Soy» o «El que Es».
  • Los nombres que se le da a Dios en el Nuevo testamento, los vemos después.

La palabra «YHWH» es hebrea, idioma de los israelitas o judíos en el que no se escribían las vocales sino únicamente las consonantes. Era bastante difícil leerlo correctamente, porque al leer un texto hebreo, uno mismo debía saber de memoria qué vocales tenía que pronunciar en medio de las consonantes.

Jehová

Sucedió que, como los israelitas tenían un profundo respeto por el nombre «YHWH», ya que era el nombre más sagrado de Dios por que ÉL mismo se lo había dado, hacia el siglo IV A.C., dejaron de mencionarlo, y cuando ellos lo leían en la Biblia, en lugar de pronunciarlo, decían otro nombre de Dios, «Edonai», que en castellano significa «El Señor», y entonces, pasado el tiempo, olvidaron la pronunciación «Yahvé», la cual, tampoco querían usar.

En la Edad Media (1.000 a 1.500 años después de Cristo) los hebraístas, los que estudiaban el idioma hebreo antiguo, empezaron a ponerle vocales entre las consonantes.
Cuando les tocó colocar vocales en la palabra hebrea «YHWH» encontraron muchas dificultades por no conocer la pronunciación original de las cuatro consonantes.
Teniendo en cuenta que en Latín la «Y» se corresponde con la «J» y la «W» con la «V», y para recordar al lector que por respeto debía pronunciar «Edonay», resolvieron conjugar ambas palabras, las consonantes de «JHVH» con las primeras vocales de «Edonay», quedando por lo tanto «Jehovah».
Como la «H» final no se pronuncia, pues se quita, y, pa terminarlo de arreglá, le ponen la tilde correspondiente…
La ausencia de la “H” final también puede justificarse por coger la misma cantidad de consonantes de una palabra que de vocales de la otra, de forma que estén ambas en la misma proporción. ¿Pero entonces, por qué no «Jehováhi»? Por que estaría «Jhvh» completo, pero no así «Edonai»

Los Israelitas nunca pronunciaron «Jehová», por una razón muy obvia: Se trata de un artilugio humano, fraguado muchísimos años después.

A demás, ¿De qué idioma se supone que es la palabra «Jehová»? Si fuera hebrea, ¿Por qué le quitan las letras hebreas y la escriben con las letras griegas? Los griegos por su parte, decidieron no traducirla, convirtiendo la palabra original en un hebreísmo griego, y seguir sin pronunciarla, por la misma razón que los hebreos: Por respeto.

Yahvé

Los hebraístas pasaron por alto que «Yavé» («YHWH») es una forma del verbo «Havah» («Hvh»), que indica ser, existir, y estar de forma activa, mientras que «Jehová» pierde tal significado. Por lo que debería haberse cogido como base la hebrea y no la griega.

Dice Dios por medio del Profeta Isaías: «YHWH, y no hay otro.», es decir, «Yo soy el que soy, y no hay otro.», «Yo soy el que existe, y no hay otro.», o incluso, «Yo soy el que estoy, y no hay otro.»… (Is.45.18)

Yahvé, no sólo es el Dios que «existe» sino también el Dios que «está» con Moisés para librar a los israelitas de la esclavitud, y que, también, «estará» con su pueblo para manifestarle su poder, su amor y su fidelidad, a través de ese gesto salvífico y de sus intervenciones sucesivas en la historia.

[Ex.3.13] Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?».
[Ex.3.14] Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: «Yo soy» me envió a ustedes».
[Ex.3.15] Y continuó diciendo a Moisés: «Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así seré invocado en todos los tiempos futuros.

Si dejáramos sin traducir el versículo 14, diría literalmente: Dios dijo a Moisés: «YHWH». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: «YHWH» me envió a ustedes».. Y podemos seguir ensayando, por ejemplo: «Tú hablarás así a los israelitas: «el que existe» me envió a ustedes»…

El sentido profundo del nombre de la revelación de Dios

El sentido profundo del nombre de «YHWH» es «Yo Soy», en el sentido de unicidad: El único que realmente Es, los demás dioses no son tales; El único que realmente existe, el único que existe en la realidad, los demás son inventos, ilusiones, leyendas, fábulas; El único que realmente está, los demás, por lo tanto, sólo son dibujos falsos, imágenes que no se corresponden con realidades, y por lo tanto, no pueden estar, ni esperárseles.

Para comprenderlo debemos pensar que todos los pueblos de aquel tiempo eran politeístas, es decir, pensaban que había muchos dioses. Según ellos, cada nación, cada ciudad y cada tribu tenía su propio dios o sus propios dioses.
Al decir Dios a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY» está diciendo: «Yo soy el que existe: el Dios que existe; y los otros dioses no existen: los dioses de los egipcios, de los babilonios, de los asirios, no existen. Y, Yo soy el único Dios que existe».

Así pues, Dios, Dándose este nombre rechazaba de plano todo politeísmo e idolatría.
y es que Yahvé es un Dios celoso, no soporta a ningún otro dios.:
«Yo soy Yahvé,
tu Dios celoso
» (Deut.4.35, Deut.32.39).
«No tendrás otro Dios fuera de mí» (Ex.20.3).

La palabra «Yahvé» significa que «El es el ÚNICO DIOS», el único y verdadero Dios, y que todos los otros dioses y sus ídolos no son nada, no existen y no pueden hacer nada.

Jesús en relación con el nombre de Dios del A.T.

El término «YHWH» se lo aplicó a sí mismo también Jesucristo, por ejemplo, en Jn.8.24, en Jn.8.28, y en Jn.8.58. Muy bien lo entendieron los Judíos, los que, a pesar de comprender que en Él se cumplen las profecías mesiánicas, no pueden aceptarle como Mesías, al interpretar esta atribución como blasfema/idólatra.

Por si aún quedaran dudas, Jesús se llama a sí mismo y es llamado «Kyrios» en griego, lo que se traduce como «El Señor» en castellano, y «Edonai» en hebreo. Por lo tanto, si buscamos «Edonai» en el Nuevo testamento, que fue escrito en griego, no lo hayaremoss, sino que lo que encontraremos será «Kyrios» en su lugar.

Lean lo que dice el Ángel Del Señor a los pastores: «Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc.2.11).
Este «el Señor» es la traducción de «Kyrios», que es la traducción de «Edonai».

Son muchos los textos donde se habla de Jesús como «el señor», pero, a modo ilustrativo, voy a señalar sólo algunos: Mt.3.3/Mc.1.3/Lc.3.4/Jn.1.23, Mt.21.3/Mc.11.3/Lc.19.31, Lc.19.34…, Mc.16.19.

En efecto, ÉL se atribuye los títulos mesiánicos, tal como «El Hijo Del Hombre», y a él le atribuyen el título de «Mesías», el de «Cristo», el de «Redentor», «Salvador», «Cordero De Dios» y un largo etcétera. Sabiendo estas cosas, el que no vea que Jesús es «Yahvé, Edonay», -es decir, «El que Es, el que Existe, el que Está, el Señor», es por prejuicios, o por mala fe: no hay otra.

Jesús. Santo Nombre. Nombre Sobre Todo Nombre

El Ángel del señor dice a la Virgen María: «Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús» (Lc.1.31), y en el siguiente versículo le dice que será llamado «Hijo Del Altísimo»;
También dice a José: «Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados» (Mt.1.21), y acto seguido, Mateo el Evangelista identifica el nombre de Jesús con el de «Emanuel», que significa «Dios Con Nosotros».

El nombre «Jesús» se traduce como «Dios Salva», «Dios Salvador», «Dios Redentor».

[Flp.2.9] Por eso, Dios lo exaltó
y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
[Flp.2.10] para que al nombre de Jesús,
se doble toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
[Flp.2.11] y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
«Jesucristo es El Señor».

Jesús es por tanto, el «Nombre sobre todo nombre».

Aquí nuevamente nos encontramos con el nombre «El Señor», que es traducción de «Kyrios», que es traducción de «Edonai».

Abba

Por su parte, Jesús es quien nos enseña a llamar a Dios Padre, «Abba», es decir, «Padre» (Ver Mt.6.9+ y Lc.11.2+).
De hecho, antes de ello, no podríamos ni imaginar atribuirle a Dios tal función amorosa, paterna… Y es que la concepción de Dios como Padre, va mucho más allá del ser Nuestro Creador.
Dios no se convierte en Padre simplemente por crearnos, sino por hacernos sus hijos, ya que así lo ha querido, por su propia iniciativa, sin estar obligado a ello. Esto implica que el que nos hace sus hijos es ÉL, por Su Santa Voluntad, y no nosotros por la nuestra. Implica que yo no me puedo decir hijo de Dios sólo por ser Criatura Suya, -que un gatito también lo es-, sino, por serlo según Su Divina Voluntad.


( Nota: Sobre el «Padre Nuestro» y la figura de «Padre» tengo mucho mucho que contaros, pero lo haré en orden, cuando lleguemos a ello. También quedo pendiente hablar de «El Espíritu Santo» y «El Misterio De La Santísima Trinidad»)


 

Aún más: Jesús es quien nos enseña a diferenciar entre las distintas personas de La Santísima Trinidad. ( Ya lo veremos. )

Resumiendo

Si tuviera que resumir hasta aquí en un pequeño puñado de ideas fundamentales, serían las siguientes:

  1. Dios se manifiesta a la humanidad de forma progresiva.
  2. Dios se manifestó a Moisés como el único Dios que existe, significando esto que los otros dioses no existen. Esto es lo que significa la palabra «YHWH».
  3. Después ese Único Dios se manifestó a los profetas como el Dios de la Justicia.
  4. Ahora, en el Nuevo Testamento, Jesucristo se manifiesta como el Hijo de Dios, de su misma naturaleza, y en Él, Dios se manifiesta como un Padre amoroso: Dios es amor y nosotros somos llamados a vivir en Él. Esto se concreta de forma perfecta en la oración del «Padre Nuestro».
  5. Pero aún queda un concepto que me gustaría exponer

Nuestro Nombre

No está hecha la miel para la boca del asno. Y nosotros que a menudo compartimos con él tantas insensibilidades, tragamos ignorando muchas mieles.
Pero no ignoren esto:

Cuando los Judíos se circuncidaban, -signo de la Antigua Alianza-, a los 8 días de edad, -momento en que el infante aún no tenía capacidad para comprender lo que estaba ocurriendo-, era el momento en que se les ponía el nombre que tendrían, en principio para toda su vida terrena (Véase Lc.1.59, Lc.2.21). Análogamente, ahora, en el nuevo testamento, en el que estamos viviendo, cuando se pone el nombre es en el Bautismo, -signo de la Nueva Alianza-, y también, en principio para toda la vida terrena.

Pero hay cambios Divinos en las personas, que hameritan un cambio de nombre.
Tal es el caso de Dios, a medida que se revela a nosotros; Tal es, también, el caso de Simón, que, por haber habido en Él un cambio de orden Divino, Jesús le llamó «Cefas», que traducido significa Pedro, como ahora le conocemos.
Cuando en nosotros se produzca otro cambio divino que debemos esperar, también adquiriremos un nombre nuevo que Dios mismo nos dará…

[Apoc.2.17] El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias:
«al vencedor, le daré de comer el maná escondido,
y también le daré una piedra blanca, en la que está escrito un nombre nuevo
que nadie conoce fuera de aquel que lo recibe».

[Apoc.3.12] Haré que el vencedor sea una columna en el Templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí.
Y sobre él escribiré el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios
(la nueva Jerusalén que desciende del cielo y viene de Dios)
y también mi nombre nuevo.

[Apoc.3.13] El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

( Un apunte: «Iglesias» está en plural, mientras que «vencedor», en singular. ¿Quien dice que tal «vencedor» sea de entre esas «iglesias» en plural, y no ajeno a dicho grupo? )

pan de Vida, Amén

Por último, dos nombres muy importantes de Jesús:

  1. Pan De Vida / Pan Vivo (Jn.6.33-58),
  2. Y Amén (Apoc.3.14)

Ahora, vuestro turno

Una cuestión que dejo para que ustedes respondan: ¿Como es posible que en «algunas Biblias» aparezca el nombre de Jehová, incluso antes de que hubiera sido revelado?

 

 

 


Véase también Dios Del Universo y El Nuevo Nombre De María.

2 comentarios sobre “El Nombre

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.