La Religión Verdadera

Hola. Soy Evangélico.
Jesús fue Judío y no Católico.
¿Entonces porqué hay que ser Católico para ser Cristiano? La Biblia no dice nada de la iglesia Católica. Respóndeme por favor citando la Biblia.
Quiero conocer la verdad.

Primeramente quiero que sepa que su consulta es muy recurrente, por lo que a menudo no respondemos con toda la severidad que merece este asunto, entendiendo que hay muchísimo material de calidad en la red que lo responde.

No obstante, pensando que ello no le ha sido suficiente, o que usted no ha sabido buscar, le doy la presente respuesta.
En este artículo en realidad también doy respuesta a muchas otras consultas similares, y también quiero que me sirva como un artículo consultivo, con el cual, ir respondiendo a todas las nuevas consultas similares, ampliándolo en la medida de lo necesario.

Yo no voy a corregir sus aseveraciones, sino que le voy a dar la interpretación verdadera para que usted mismo pueda hacerlo.

Empecemos:

A Jesús, una Samaritana le preguntó sobre donde debían Adorar, si en el Templo o la Montaña… Y Jesús, sin rechazar ni la Oración en la Montaña ni la Oración en el Templo, le dijo que hay que orar «En Espíritu Y En Verdad», por que estos son los ADORADORES que el PADRE que es Espiritual, quiere (Jn.4.19-24).

A continuación una pequeña nota.

  1. Dese cuenta: «En Espíritu», habla del Espíritu Santo.
    Esto significa que no debe hacerlo según su propio ingenio, sino como el Espíritu Santo Inspira, y tal inspiración, está, principalmente en la Biblia.
    Cuando a Jesús le preguntan sobre cómo tenemos que orar (Lc.11.1), ÉL dice en primer lugar, «cuando oren»… (Lc.11.1, Mt.6.5), lo que viene a convalidar la forma habitual de oración de los Judíos, es decir, con Salmos y otras Oraciones bíblicas.
  2. Y «En Verdad» hace referencia a Jesús, quien es El Camino, La Verdad, y La Vida (Jn.14.6).

Fin de la nota. Continúo.

 

Aquí se revela una realidad: Los samaritanos tenían tal confusión que no sabían si la gente tenía que Adorar en la montaña o en el templo.
La pregunta de la Samaritana puede tener algo de trampa: si Jesús le decía que había que Adorar en el templo, ella quizás le llamara idólatra por las imágenes que contiene; si Jesús le respondía que había que Adorar en la montaña de Sion, ella podía acusarle de no seguir las costumbres judías ya que los judíos ahora oraban en el templo; Incluso le podría tachar de hipócrita ya que estaba habitualmente en el Templo, para enseñar (Mc.14.49, Mc.12.35-17, Mc.12.41-44, Mt.26.55, Mt.21.23-27, Mc.11.11, Lc.2.27, Lc.2.46, Lc.19.45-6, Lc.19.47, Lc.20.1-8, Lc.21.1-4, Lc.21.37-38, Lc.22.52-53, Mt.17.24-27, Mt.21.12-16, Mc.11.15-17, Mc.11.27-33, Jn.2.13-17,18-22, Jn.5.14, Jn.7.14, Jn.7.28-28, Jn.8.2, Jn.8.19-20, Jn.10.22-30, Jn.18.20-21, etc).

Para entender este conflicto hemos de conocer la historia sagrada.

 

Fíjese en la dinámica desde que Dios decide habitar en la tierra con nosotros:

  • Desde una nube Dios guiaba a Su Pueblo cuando lo sacó de Egipto y por el desierto (Ex.13.21, Ex.40.36-38).
    Desde esta nube Dios se encontraba con Moisés (Ex.16.10, Ex.19.16, Ex.20.21, Ex.33.9-10, Ex.34.5).
    Incluso, esta nube también les sirvió de escudo protector (Ex.14.20).
  • Después, decide permanecer en un habitáculo hecho por mano de hombres, que él mismo ordena construir. Se trata del «Arca Del Testigo».
    Dios dio instrucciones precisas sobre la construcción del Arca. Entre otras cosas ordenó que se le hiciera una forma adecuada para transportarlo (Ex.25.13-15). El Arca pues, estaba diseñada para poder ser transportada.
  • A medida que la campaña itinerante del Señor se desplazaba, guiado por El Señor en la Nube (Num.9.15-16, Num.10.35-36), Su Pueblo le iba siguiendo.
  • El Arca después queda fijo en un lugar, Sion, pero sigue siendo portable.
  • Luego lo trasladan en procesión al templo dónde se quedaría de forma estable, donde se establecería, un templo hecho por la mano del hombre, pero a diferencia del Arca, el Templo es construido según las disposiciones de Salomón, que es excelentísimamente sabio.
    Junto con David, el pueblo de Israel acompañó al arca llevado en procesión por los Sacerdotes y los Levitas, desde el pueblo de David, Sion hasta el Templo que le había hecho Salomón, en Jerusalén, ofreciéndole innumerables sacrificios de carneros y toros (1Rey.8.1-9).
    Y vaya que sí le gustó a Dios el templo con sus imágenes, tanto que los Sacerdotes tuvieron que interrumpir la ceremonia por que Dios entró en forma de nube llenándolo todo (1Rey.8.10-12). Sí, estamos nuevamente ante la misma Nube.
    Aquí (1Rey.8.13) se estaba cumpliendo la promesa de que viviría en dicho templo (1Rey.6.13), según el empeño del Rey David (Sal.132.3-5).

Atento aquí. Muchos se van quedando por el camino. Unos no creen una parte de la revelación, otros, no creen otra. Los samaritanos no aceptaban este cambio, quizás porque no le gustaran las procesiones o quizás porque no le gustaran las imágenes del templo, ya que el Templo estaba repleto de IMÁGENES de Querubines, palmeras, pimpollos, flores, etc, (1Rey.6.23-29,32,35, 2Cron.3.7,10-14, 2Cron.4.4-5), tanto en su interior como en su exterior.
¿Le suena a usted esta actitud? ¿Diría que sigue pasando en la actualidad algo similar con las imágenes? Como puede ver, no es nada nuevo.

 

Amigo, no hay razón más que la ceguera espiritual, para haber seguido al arca de Dios negándose a seguir a Dios fuera de ese Arca.

Más tarde ese Arca de Dios sería el vientre de la Virgen María, ya que en su interior habitaba Jesucristo, el mismo Dios.
Y aquí, en esta altura de los acontecimientos, en este lugar del camino, se quedan muchos otros que odian a la Virgen, odio impulsado por Satanás, el dragón del Apocalipsis (Apoc.12), la antigua serpiente (Apoc.12.9) por la que entró el pecado en el mundo (Gn.3.1-7), quien ataca a la descendencia de María, a los que obedecen los mandamientos de Dios y poseen el testimonio de Jesús.

 

Jesús anunció la destrucción del templo (Mt.24.2, Mc.13.2, Lc.21.6), y después, sucedió, suceso que no recoge el Evangelio ni los Hechos De Los Apóstoles, pero sí otros documentos históricos, que lo datan en Agosto del año 70 dC. De esta forma, tal como anunció Jesús a la Samaritana, ya no se podrá seguir Orando en aquel lugar, por que fue destruido. Ahora, el Templo de Dios, El Templo Del Espíritu Santo (1Cor.6.19) es nuestro cuerpo.
No es que haya tantos dioses como personas… sino que somos/seremos columnas del templo de Dios, y por lo tanto, también templo (Apoc.3.12), por que una columna de un templo, es también el templo mismo, siempre y cuando, no se desprenda.

 

Si bien el Espíritu Santo sopla donde quiere (Jn.3.8), el pueblo de Cristo permanece reunido, como él quiere, entorno a ÉL.
Y así ha sido siempre: Mientras que Dios estaba con su pueblo desde el arca en el medio de las dos imágenes de Querubines (Ex.25.22), también estaba luchando con sus ejércitos.

De la misma forma, cuando Dios se hace hombre y habita entre nosotros (Jn.1.14), No deja de sanar y atraer a Su gente hacia ÉL.
Es muy elocuente el nombre de Emmanuel, Dios con nosotros, que nos es revelado a través del profeta Isaías (Is.7.14).
Con él empezaba a anunciar lo que iba a ocurrir, que Dios estaría con nosotros como uno de los nuestros, es decir en forma humana. Pero cuando está sucediendo lo profetizado, el nombre que revela el ángel Gabriel, Jesús (Mt.1.20-23, Lc.1.31-35, Lc.2.21), revela más acerca de este Dios-con-nosotros, a saber: Que «Es con nosotros», para salvarnos. «Jesús» significa «Dios Salva».
Dios sigue con su pueblo, al tiempo que sigue luchando en favor de su pueblo: Concretamente, atrayéndole hacia sí.

Los Dones y Carismas, están para el beneficio de la comunidad (1Cor.12.7-11).
Los milagros, también.

 

Como usted sabrá los Milagros siempre tienen un propósito, y no es en ningún caso para satisfacer la curiosidad, el deseo, o el ego, de nadie. los milagros tienen propósito de salvación
para el pueblo.
Está muy bien que Dios sane a alguien, pero, ¿realmente el propósito es salvar de la enfermedad a ese alguien? ¿No será más bien para salvarle de la incredulidad, de sus pecados, sanándole el cuerpo? ¿Y acaso no se hace siempre en comunidad para que ello sirva al pueblo? ¿Usted cree que a Dios le hace falta hacer un milagro para sanar el cuerpo a alguien? ¿No cree que puede hacerlo sin que ni siquiera la persona afectada llegue a conocer que ha estado enferma? ¿Cómo de omnipotente cree usted que es Dios?
Así pues, Dios hace milagros entre los que no son de Su Iglesia, ¡Sí! ¡por supuesto!, ¡Muchos! ¡Yo no los voy a negar! ¡En absoluto! ¡Más bien, no me voy a pronunciar sobre ellos en la medida de lo razonable!: Y, aún y así, los que no son de su Iglesia, no escuchan la voz del Espíritu Santo, como el día de la querella, el día de la provocación en el desierto (Heb.3.7-12).

Claro que el Buen Pastor va en busca de las ovejas perdidas, pero sepa que Dios nos hace libres, no nos obliga a volver al rebaño.
Usted puede hacer lo que quiera: obedecerle o desobedecerle. ÉL te lo pide con prodigios: ÉL te suplica, sí, pero no te obliga.

Espero que usted lo recuerde la próxima vez que en su congregación vea un milagro.
Si ya estubiera Salvo, seguramente no necesitaría ningún milagro.

 

No se crea salvo, a pesar de sus actos contrarios: Eso no funciona así. De esa forma, estaría tratando de hacer a Dios injusto.

 

Jesús es Judío (pero no procesa el Judaísmo moderno, el que también tiene muchas divisiones), o Israelita, según su Genealogía (Lc.3.23-38, Mt.1.1-17). Pero dice Juan El Bautista, que esto no es garantía de recibir la Promesa automáticamente, sino que requiere de una sincera conversión, pues el verdadero judío en cuanto a heredero de la promesa, no es tanto el que lo ha heredado por la sangre, sino el que lo ha asumido (Mt.3.9, Lc.3.8).

Esa Promesa es parte de la Antigua Alianza que Tiene por signo la Circuncisión y se concreta en la Pascua.

 

La Pascua (Ex.12.1-14, Ex.12.21-28, Ex.12.43-51, Ex.34.25, Lev.23.4-5, Num.9.2-5-15, Num.28.16-25, Deut.16.1-8, Jos.5.10-12, 2Cron.30, 2Cron.35.1-19, Esd.6.19-22, Ez.45.21-24, Lc.2.41,42-43, Mt.26.17-19, Mc.14.12-16, Lc.22.7-13, Jn.2.23, Jn.4.45), se celebra desde la Salida De Egipto, excepto en un tiempo, (2Rey.23.21-23), hasta el Día de hoy.
Pasa que ahora, la Víctima Pascual, el Cordero, es el mismísimo Jesucristo (1Cor.5.7-8), El Cordero De Dios que quita el pecado del mundo (Jn.1.29, Jn.1.36).
Jesús dando cumplimiento a la Ley, y siendo Él mismo el Cordero de la Pascua Judía, hizo Nueva la Antigua Alianza, por que Dios hace nuevas todas las cosas (Apoc.21.5).

En realidad, la Nueva Alianza, es la continuación de la Antigua Alianza. Lo Nuevo en la Alianza es Jesús, Dios, que se hace parte de esa alianza (Mt.26.26-29, Mc.14.22-25, Lc.22.19-20, 1Cor.11.23-27), además de seguir siendo testador de la misma.
La Antigua Alianza está incluida en la Nueva Alianza. Esta Nueva alianza se concreta en comer El Cuerpo De Cristo y beber La Sangre De Cristo. El que no come su Cuerpo y no bebe su Sacratísima Sangre, no tiene vida en Él (Jn.6.51-58).
La inmensa mayoría de las iglesias, (teniendo en cuenta que más de 250000 son protestantes), no consagran el pan ni el vino. Si algún pastor tan amable pudiera explicarme el porqué…

Ellos dicen que el pan y el vino son símbolo del cuerpo de la sangre y del vino de Nuestro Señor Jesucristo, y no el mismísimo Cuerpo y la mismísima Sangre de Jesucristo, a pesar de que no hay ni un sólo texto en toda la Biblia que sugiera tal cosa
Y la congregación, comulgan con ese símbolo, con esa imágen.

Comulgar es Adorar, y mucho más que Adorar. Se da que cometen la idolatría más grande posible, aquellos que rechazan a otros a los que tachan de idólatras, sin más motivos que su parecer y no comprender la diferencia entre ídolo e imágen.

 

La ampliación de la promesa, que consiste en -por decirlo de forma resumida pero exacta- habitar en la casa del Padre Celestial (Jn.14.2), es parte de la Nueva Alianza que Tiene por signo el Bautismo y se concreta en la Santa Cena, aka Sagrada Eucaristía.

 


Amigo, ¿Ha superado usted la prueba de comulgar dignamente? Mire que se dice pronto… Pero conlleva cosas a las que tal vez no está dispuesto: ser de la Iglesia De Cristo, la tan rechazada.


Lo cierto es que aunque nos guste más o nos guste menos una institución que otra, no se trata de eso: Sino que la Eucaristía SÓLO está en la Iglesia Católica, que es la que Cristo fundó (Mt.16.18-19). Por que Cristo NO fundó otra ni otras iglesias.

 

Vea usted que en el Apocalipsis, cuando habla de Las Iglesias, habla de El Vencedor, al que dará un Nombre Nuevo, y sobre el que escribirá Dios Su Nuevo Nombre y el Nuevo Nombre de Su Pueblo, la Jerusalén Celestial (Apoc.2.7, Apoc.2.17, Apoc.3.12-13).
Dese cuenta que ese Vencedor, no está entre «laS IglesiaS», en plural, sino externo a dicho conjunto: Es «La Iglesia», en singular: La Iglesia De Cristo (Mt.16.18), la Universal, la Católica.

 

Dios ya ha vencido al mundo (Jn.16.33), y a las «iglesias del mundo».
Sentencia El Señor: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz» (Mt.15.12-14).
En esa ocasión hablaba de los Fariseos, los que se quedaron en el camino por otras cuestiones. En el mismo contexto, hoy esos que se quedaron sin creer la revelación completa son otros, entre los que se incluyen los Judíos que no aceptaron al Mesías, los Islamitas, las más de 250000 iglesias protestantes, los ateos y los disidentes…

 

Espero aver sido lo suficientemente claro como para que usted lo entienda. Yo creo que puede llegar a hacerlo.
No obstante, si le surge cualquier duda, pregunte sin miedo ni vergüenza, que yo estoy dispuesto a dar razón de mi esperanza (1Ped.3.15), pero argumentos, realmente, creo que no necesita más.

 

 

Sí. Si usted tuviere buena fe, -y no dudo de ello-, estos argumentos son más que suficientes;
En pero, si usted tuviera mala fe, -que prefiero pensar que no es el caso-, todos los argumentos del mundo no serían suficientes.

 

 

Ahora le invito a que lea conmigo lo que dice Pedro de los que apostatan de la Iglesia Católica, entre los que se incluyen el resto de iglesias:

[1Jn.2.18] Hijos míos,
ha llegado la última hora.
Ustedes oyeron decir que vendría un Anticristo;
en realidad, ya han aparecido muchos anticristos,
y por eso sabemos que ha llegado la última hora.

[1Jn.2.19] Ellos salieron de entre nosotros,
sin embargo, no eran de los nuestros.
Si lo hubieran sido,
habrían permanecido con nosotros.
Pero debía ponerse de manifiesto
que no todos son de los nuestros.

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