La liberación de los israelitas

Y Moisés llegó a ser «un dios para el faraón», y Aarón, su hermano, «un profeta de Moisés».

 

[Hech.7.35] Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro?, Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza.
[Hech.7.36] Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años.

[Ex.7.1] El Señor dijo a Moisés: «Yo hago de ti un dios para el Faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta.
[Ex.7.2] Tú le comunicarás todo lo que yo te mande, y él hablará al Faraón, para que deje salir de su país a los israelitas.
[Ex.7.3] Pero yo endureceré el corazón del Faraón, y así podré multiplicar mis signos y mis prodigios en Egipto.
[Ex.7.4] El Faraón se resistirá a escucharlos, pero yo descargaré mi mano sobre Egipto, y haré salir de allí a los israelitas (mi ejército y mi pueblo)
infligiendo severos y justos castigos. [Ex.7.5] Y cuando extienda mi mano sobre Egipto para hacer salir de allí a los israelitas, los egipcios tendrán que reconocer que yo soy el Señor».

[Ex.7.6] Moisés y Aarón realizaron exactamente lo que el Señor les había ordenado.
[Ex.7.7] Cuando se entrevistaron con el Faraón, Moisés tenía ochenta años, y Aarón, ochenta y tres.

 

La primera reflexión de hoy es:
Moisés llegó a ser un Dios para el Faraón… Pero lícitamente. El Faraón lo tenía por Dios en su ignorancia, sin saber que el que mueve sus pasos Es el Dios y no Moisés. Pero él no podía constatar esta realidad, por que tenía el corazón endurecido.
Examinemos pues nuestros corazones, no vaya a ser, que no sepamos distinguir el Bien del Mal, lo que mueve a unas obras u otras, tanto de los demás, como, -mucho más importante-, de las nuestras.
Seamos radicales, -lo cual no significa extremista-, vayamos siempre a la raíz.

La segunda reflexión tiene que ver con el ser Profeta:
Nosotros debemos ser profetas. Debemos anunciar la palabra de Dios; Revelársela a los que no la conocen, pero también a los que creen conocerla; Cuantas veces la Palabra De Dios nos sorprende, y resulta que dice más de lo que nosotros habíamos asimilado. Mi consejo es que escuchemos a los que nos anuncian la Palabra De Dios, sí, eso mismo que creemos saber, también.

 

[Ez.3.18] Cuando yo diga al malvado: «Vas a morir»,
si tú no se lo adviertes, si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, y de esa manera salve su vida,
el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.
[Ez.3.19] Si tú, en cambio, adviertes al malvado y él no se convierte de su maldad y de su mala conducta,
él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.
[Ez.3.20] Y cuando el justo se aparte de su justicia para hacer el mal, yo lo haré tropezar, y él morirá porque tú no se lo has advertido:
Morirá por su propio pecado y no le serán tenidas en cuenta sus obras de justicia,
pero a ti te pediré cuenta de su sangre.
[Ez.3.21] Si tú, en cambio, adviertes al justo para que no peque y el justo no peca,
él vivirá porque ha sido advertido, y tú habrás salvado tu vida.

 

Así pues, te recomiendo que no abandones temerariamente tus funciones, por que así te haces culpable.

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