El ternero de oro

El Hombre anhela profundamente a Dios. Tiene un deseo connatural, de Adorar a su Creador. En su pequeñez, se le hace harto difícil adorar algo abstrapto, algo que no puede ver, tocar… Es así como se comprende que se fabriquen Dioses extraños, ídolos, cuando no encuentran al Verdadero, por que no saben buscarlo, y cuando en su impaciencia, no quieren esperarlo.

Nuestros antepasados no soportaban ver a Dios en la forma que se nos presentó en el Sinaí, e hicieron un ternero de oro para adorarle. Y Dios, detesta la idolatría.

[Hech.7.38] Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él [Moisés] hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó.
[Hech.7.39] Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto,
[Hech.7.40] dijeron a Aarón: «Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto».
[Hech.7.41] Entonces, fabricaron un ternero de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos.

Para que el Hombre no camine errante, Dios se concreta en Belén, se hizo carne, y habitó entre nosotros (Jn.1.14).

&bnsp;

Pero ellos no tenían que esperar a ese momento, sino, símplemente, a que Moisés bajara del monte.

[Ex.32.1] Cuando el pueblo vio que Moisés demoraba en bajar de la montaña, se congregó alrededor de Aarón y le dijo: «Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto».
[Ex.32.2] Aarón les respondió: «Quiten a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas, las argollas de oro que llevan prendidas a sus orejas, y tráiganlas aquí».
[Ex.32.3] Entonces todos se quitaron sus aros y se los entregaron a Aarón.
[Ex.32.4] Él recibió el oro, lo trabajó con el cincel e hizo un ternero de metal fundido.
Ellos dijeron entonces: «Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto».
[Ex.32.5] Al ver esto, Aarón erigió un altar delante de la estatua y anunció en alta voz: «Mañana habrá fiesta en honor del Señor».
[Ex.32.6] Y a la mañana siguiente, bien temprano, ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y después se levantó para divertirse.

&bnsp;

A mí me resulta muy difícil comprender la dificultad de entender esto… ¡Es que es autoexplicativo! Una cosa es una imagen, y otra radicalmente distinta, un ídolo. Que a menudo los ídolos consistan en imágenes… vale, pero de ahí a hacer de estas dos palabras sinónimos, está injustificado.

&bnsp;

La amenaza del Señor

[Ex.32.7] El Señor dijo a Moisés: «Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido.
[Ex.32.8] Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: «Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto» ».

[Ex.32.9] Luego le siguió diciendo: «Ya veo que este es un pueblo obstinado.
[Ex.32.10] Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación».

&bnsp;

La intercesión de Moisés

[Ex.32.11] Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras:
«¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa?
[Ex.32.12]¿Por qué tendrán que decir los egipcios: «Él los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra»?.
Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo.
[Ex.32.13] Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: «Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia» ».

[Ex.32.14] Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.

&bnsp;

La destrucción de las Tablas de la Ley

[Ex.32.15] Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro.

[Ex.32.16] Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios.

[Ex.32.17] Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés: «Hay gritos de guerra en el campamento».
[Ex.32.18] Pero Moisés respondió:
«No son cantos de victoria,
ni alaridos de derrota;
lo que oigo son cantos de coros alternados».

Moisés escuchó a lo lejos al pueblo. No eran gritos de guerra, es decir, ni cantos de victoria, ni alaridos de derrota; Él ya conocía aquella dinámica consistente en cantos de coros alternados: No había duda: El pueblo estaba orando, con gritos de exaltación.
Le resultó sospechoso, por que esa forma de orar no es propia de la espera, sino de dar gloria a Dios. Él sabía que el pueblo no sabía que ya estaba bajando de la montaña, sino que tenía que ser por otra cosa. Es entonces cuando empieza a asimilar realmente lo que Dios le había contado, pero que él, en chok, no acertaba a creer. Se estaba percatando que el pueblo estaba orando a un dios extraño, y además, con las formas que oraban al Dios Verdadero, y además, con su mismo portavoz…

&bnsp;

Esta forma de orar, tal y como lo hacía el pueblo de Dios con Moisés cuando oraban a Dios legítimamente, con cantos de coros alternados, hoy día la sigue usando la Iglesia De Cristo en su liturgia, sin abandonar la tradición.

[Ex.32.19] Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña.
[Ex.32.20] Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas.

&bnsp;

[Ex.32.21] Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?».
[Ex.32.22] Pero Aarón respondió: «Te ruego, señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal.
[Ex.32.23] Ellos me dijeron: «Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto».
[Ex.32.24] Entonces les ordené: «El que tenga oro que se desprenda de él». Ellos me lo trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero».

&bnsp;

En las siguientes líneas, la Palabra De Moisés, suena como a la palabra de Dios en el Edén, cuando pregunta a Adán y a Eva (Ver Gn.3.9-14). Por su parte, la respuesta de Aarón suena a Adán cuando hecha las culpas a Eva. En efecto, así como Adán estaba a cargo del Edén, Aarón estaba a cargo del Pueblo De Dios. Posiblemente Moisés habría recordado que Él también pidió clemencia al Señor, cuando Moisés se la pidió a él.

La intervención de los levitas y el castigo del pueblo

[Ex.32.25] Cuando Moisés vio el desenfreno del pueblo (porque Aarón le había tolerado toda clase de excesos, exponiéndolo así a la burla de sus enemigos),
[Ex.32.26] se paró a la entrada del campamento y exclamó: «¡Los que están de parte del Señor, vengan aquí!».
Todos los hijos de Leví se agruparon a su alrededor,
[Ex.32.27] y él les dijo: «Así habla el Señor, el Dios de Israel:
Que cada uno se arme de su espada; recorran el campamento pasando de una puerta a otra, y maten sin tener en cuenta si es hermano, amigo o pariente».
[Ex.32.28] Los levitas cumplieron la orden de Moisés, y aquel día cayeron unas tres mil personas del pueblo.

[Ex.32.29] Entonces Moisés dijo: «Reciban hoy la investidura sacerdotal de parte del Señor, uno a costa de su hijo, ot
ro a costa de su hermano, y que él les de hoy una bendición».

Me llama la atención el versículo 27: «Así habla el Señor, el Dios de Israel», puesto que lo que anuncia, no lo vemos en los versículos anteriores, cuando Dios se enoja.
Este comprender que en la Biblia no está escrito absolutamente todo, cada palabra, nos ha de mover a querer conocer más sobre Dios, a querer una relación personal con Dios, como la de Moisés.

&bnsp;

Nueva súplica de Moisés

[Ex.32.30] Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado».
[Ex.32.31] Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: «Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro.
[Ex.32.32] ¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto…! Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has escrito».
[Ex.32.33] El Señor le respondió: «Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí.
[Ex.32.34] Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su pecado».

&bnsp;

Castigo de Dios

[Ex.32.35] Y el Señor castigó al pueblo por haber hecho el ternero, el que había fabricado Aarón.

&bnsp;

La idolatría no es sólo un pecado, no es sólo causa, sino también efecto. De hecho, Dios nos castiga con la entrega a los ídolos para nuestra vergüenza.

[Hech.7.42] Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas:
Israelitas,
¿acaso ustedes me ofrecieron víctimas y sacrificios
durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto?
[Hech.7.43] Por el contrario, llevaron consigo
la carpa de Moloc y la estrella del Dios Refán,
esos ídolos que ustedes fabricaron para adorarlos.

Por eso yo los deportaré más allá de Babilonia.

&bnsp;

Contra el culto de Israel

[Am.5.21] Yo aborrezco, desprecio sus fiestas,
y me repugnan sus asambleas.
[Am.5.22] Cuando ustedes me ofrecen holocaustos,
no me complazco en sus ofrendas
ni miro sus sacrificios de terneros cebados.
[Am.5.23] Aleja de mí el bullicio de tus cantos,
no quiero oír el sonido de tus arpas.

[Am.5.24] Que el derecho corra como el agua,
y la justicia como un torrente inagotable.

&bnsp;

[Am.5.25] ¿Acaso ustedes me ofrecieron
sacrificios y oblaciones en el desierto
durante cuarenta años, casa de Israel?
[Am.5.26] Ustedes se llevarán a Sicut, su rey,
y a Queván, su dios estelar,
esos ídolos que se han fabricado,

[Am.5.27] porque yo los deportaré más allá de Damasco,
dice el Señor, cuyo nombre es «Dios de los ejércitos».

&bnsp;

Esto lo estudiaremos en su contexto con más detenimiento cuando estudiemos la Carta A Los Hebreos.

[Heb.10.6] Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
[Heb.10.7] Entonces dije: ¡He aquí que vengo (pues de mí está escrito en el rollo del libro) a hacer, oh Dios, tu voluntad!

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.