Imágenes

Dios prohíbe hacer imágenes para tomarlas como dioses. Pero la prueba de que Dios no prohibe las imágenes sino la idolatría la encontramos a continuación, cuando ÉL mismo manda a hacerlas, y sí, para rendirle culto por intermedio de ellas, a Dios mismo, benerando las imágenes y adorando a Dios.

Es que no son las imágenes lo proscrito, sino el úso que se le dé…

Prohibición de adorar imágenes

[Deut.4.15] Tengan cuidado de ustedes mismos. Cuando el Señor les habló desde el fuego, en el Horeb, ustedes no vieron ninguna figura.
[Deut.4.16] No vayan a pervertirse, entonces, haciéndose ídolos de cualquier clase, que tengan figura de hombre o de mujer,
[Deut.4.17] de animales que viven en la tierra o de aves que vuelan por el espacio,
[Deut.4.18] de reptiles que se arrastran por el suelo, o de peces que viven en las aguas, debajo de la tierra.
[Deut.4.19] Y cuando levantes los ojos hacia el cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el Ejército de los cielos, no te dejes seducir ni te postres para rendirles culto. Porque ellos son la parte que el Señor, tu Dios, ha dado a todos los pueblos que están bajo el cielo.

[Ex.20.3] No tendrás otros dioses delante de mí.
[Ex.20.4] No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
[Ex.20.5] No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto; porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen;
[Ex.20.6] y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.

La Morada del Testimonio

[Hech.7.44] En el desierto, nuestros padres tenían la Morada del Testimonio. Así lo había dispuesto Dios, cuando ordenó a Moisés que la hiciera conforme al modelo que había visto.
[Hech.7.45] Nuestros padres recibieron como herencia esta Morada y, bajo la guía de Josué, la introdujeron en el país conquistado a los pueblos que Dios iba expulsando a su paso. Así fue hasta el tiempo de David.

 


Haciéndo un paréntesis invito a reflexionar sobre esto: El Vervo De Dios Se Hace Hombre, tal y como nos cuenta San Juan en el versículo 14 del primer capítulo de su versiónd el Evangelio,, y como todo hombre, Imagen Y Semejanza De Dios, como podemos leer en el versículo 26 del primer capítulo del libro del Génesis. Y además, sin dejar de ser Dios mismo. Es decir, que Dios se hace imagen de sí mismo… ¿No estaría contraviniendo su prohibición, escandalizando a quien le vea a la par de caer en contradición? ¿No estaría haciendo sacrilegio de su propia persona en virtud de su naturaleza divina?

Sobre la encarnación de Jesucristo, me gustaría destacar -una vez más- que, esto es precisamente lo que pidió el pueblo al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea, cuando dijo: «No quiero seguir escuchando la voz del Señor, mi Dios, ni miraré más este gran fuego, porque de lo contrario moriré» (Deut.18.16).

Y dice Moisés que:

[Deut.18.17] Entonces el Señor me dijo: « Lo que acaban de decir está muy bien.
[Deut.18.18] Por eso, suscitaré entre sus hermanos un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que yo le ordene.»
[Deut.18.19] Al que no escuche mis palabras, las que este profeta pronuncie en mi Nombre, yo mismo le pediré cuenta.

Ahora, tras este paréntesis, veamos que dice el Señor:


 

El Arca

[Ex.25.10] Tú harás un arca de madera de acacia, que deberá tener ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto.
[Ex.25.11] La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y pondrás alrededor de ella, en la parte de arriba, una moldura de oro.
[Ex.25.12] También le harás cuatro argollas de oro fundido y se las colocarás en los cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro.
[Ex.25.13] Asimismo, harás unas andas de madera de acacia, las revestirás de oro,
[Ex.25.14] y las harás pasar por las argollas que están a los costados del arca, para poder transportarla.
[Ex.25.15] Las andas estarán fijas en las argollas y no serán quitadas.
[Ex.25.16] En el arca pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré.

La Tapa del Arca y los Querubines

[Ex.25.17] También harás una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho,
[Ex.25.18] y en sus dos extremos forjarás a martillo dos querubines de oro macizo.
[Ex.25.19] El primer querubín estará en un extremo y el segundo en el otro, y los harás de tal manera que formen una sola pieza con la tapa.
[Ex.25.20] Ellos tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas la tapa; y estarán uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia ella.
[Ex.25.21] Después colocarás la tapa sobre la parte superior del arca, y en ella pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré.
[Ex.25.22] Allí me encontraré contigo, y desde allí, desde el espacio que está en medio de los dos querubines, yo te comunicaré mis órdenes para que se las transmitas a los israelitas.

Como vemos, Dios mismo es quien manda a Moisés a hacer imágenes de lo que hay en el cielo: Dos Querubines.

Dios dice que él estará en medio de estas imágenes de Querubines. Si Moisés se arrodilla ante Dios para adorarle, se arodillará también delante de los Querubines, aunque no les adore, sólo a Dios.

 

mas, veamos que hicieron Josué y los ancianos de Israel:

[Jos.7.6] Josué desgarró sus vestiduras y se postró hasta la tarde delante del Arca del Señor, con el rostro en tierra.
Los ancianos de Israel hicieron lo mismo, y todos esparcieron polvo sobre sus cabezas.

La mesa de los panes de la ofrenda

[Ex.25.23] Tú harás, además, una mesa de madera de acacia, de un metro de largo por medio metro de ancho y setenta y cinco centímetros de alto.
[Ex.25.24] La recubrirás de oro fino y le colocarás alrededor una moldura de oro.
[Ex.25.25] Luego le pondrás un borde de un palmo de ancho, y adornarás todo el borde con una guirnalda de oro.
[Ex.25.26] Después harás cuatro argollas de oro, y las ajustarás a los cuatro ángulos que forman las cuatro patas de la mesa.
[Ex.25.27] Las argollas estarán bien cerca del borde, a fin de que sirvan de sostén a las andas que se usarán para transportar la mesa.
[Ex.25.28] Harás las andas de madera de acacia y las recubrirás de oro; ellas servirán para transportar la mesa.
[Ex.25.29] También harás fuentes, vasos, jarras y tazas de oro puro para las libaciones.
[Ex.25.30] Y sobre la mesa pondrás los panes de la ofrenda, que estarán siempre ante mí.

El candelabro

[Ex.25.31] Harás, asimismo, un candelabro de oro puro.
Tanto la base y el tronco del candelabro como los cálices, los botones y las flores que le servirán de adorno, serán forjados a martillo y formarán una sola pieza.
[Ex.25.32] De sus lados saldrán seis brazos: tres de un lado y tres del otro.
[Ex.25.33] Cada uno de estos brazos tendrán tres adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cáliz, un botón y una flor.
[Ex.25.34] El tronco del candelabro, en cambio, tendrá cuatro adornos de esa misma forma, distribuidos de esta manera:
[Ex.25.35] un botón irá debajo de los dos primeros brazos que salen de él, el otro estará debajo de los dos siguientes, y un tercero, debajo de los dos últimos.
[Ex.25.36] Los botones y las flores formarán una sola pieza con el candelabro, y todo estará hecho con un solo bloque de oro puro, forjado a martillo.
[Ex.25.37] Después harás siete lámparas y las dispondrás de manera que envíen la luz hacia adelante.
[Ex.25.38] Las tenazas para arreglar los pabilos y sus platillos serán de oro puro.
[Ex.25.39]
Para hacer el candelabro y todos estos utensilios se empleará un talento de oro puro.
[Ex.25.40] Y ten cuidado de hacerlo conforme al modelo que te fue mostrado en la Montaña.

Literalmente Dios ordena a Moisés a que haga las cosas como Él manda. Y moisés, obedece.

 

La serpiente milagrosa

Dios va más allá, cuando ordena a Moisés hacer una serpiente de bronce, que solo con miraba daba la salud a los envenenados.

[Num.21.8] y el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado».
[Num.21.9] Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.

Las imágenes de salomón

[1Rey.6.11] La palabra del Señor llegó a Salomón en estos términos:
[1Rey.6.12] «En atención a esta Casa que estás construyendo, si tú caminas según mis preceptos, si practicas mis leyes y observas mis mandamientos, obrando de acuerdo con ellos, yo cumpliré mi palabra acerca de ti, la que dije a tu padre David:
[1Rey.6.13] habitaré en medio de los israelitas y no abandonaré a mi pueblo Israel».

Salomón, en el cuarto año de su reinado, hizo un templo a Dios (1Rey.6), con multitud de imágenes de Querubines, palmeras, pimpollos, coloquíntidas, flores, adornando el interior del Templo de Dios, al rededor de todos los muros, tanto en el interior como en el exterior del lugar Santísimo, en las puertas de madera…

[1Rey.6.23] En el lugar santísimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura.
[1Rey.6.24] Las alas del primer querubín medían dos metros y medio cada una, de manera que había cinco metros desde el extremo de una de sus alas hasta el extremo de la otra.
[1Rey.6.25] El segundo querubín medía también cinco metros; los dos querubines tenían la misma dimensión y la misma forma:
[1Rey.6.26] uno y otro medían cinco metros de altura.
[1Rey.6.27] Salomón puso los querubines en medio del recinto interior. Estos tenían las alas desplegadas:
Un ala del primer querubín tocaba el muro y un ala del segundo tocaba el muro opuesto;
Y las alas extendidas hacia el centro de la Casa se tocaban una con otra.
[1Rey.6.28] También a los querubines los revistió de oro.

 

y valla que si le gustó a Dios… tanto que…

[1Rey.8.10] Mientras los sacerdotes salían del Santo, la nube llenó la Casa del Señor,
[1Rey.8.11] de manera que los sacerdotes no pudieron continuar sus servicios a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba la Casa.
[1Rey.8.12] Entonces Salomón dijo:
«El Señor ha decidido habitar en la nube oscura.

[1Rey.8.13] Sí, yo te he construido la Casa de tu señorío,
un lugar donde habitarás para siempre».

Aquí hablamos de las imágenes del Templo De Dios que hizo Salomón, pero en el próximo artículo hablaremos del Templo De Dios.

(Véase también 2Cron.3.7,10-14, y 2Cron.4.4-5)

 


 

Jesús en el templo de Jerusalén

Jesús tenía un gran sentimiento por el templo de Jerusalén, sí, ese que tenía imágenes, tal y como nos cuenta Lucas que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas (Lc.21.5)…
San Lucas nos cuenta en el Evangelio, una anétdota de Jesús que se queda en el templo sin que lo sepan sus padres, argumentando que tenía que ocuparse de los asuntos de Su Padre (Lc.2.41-49).
También nos cuenta el Evangelio sobre el celo que sentía por dicho templo, del cual expulsó a los comerciales que allí vendían (Lc.19.45).

Jesús a menudo enseñaba en el templo, (Lc.19.47, Lc.20.1, Lc.21.37), y todo el pueblo madrugaba para ir al templo a escucharlo (Lc.21.38).

[Lc.2.41] Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
[Lc.2.42] Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
[Lc.2.43] y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
[Lc.2.44] Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
[Lc.2.45] Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.

[Lc.2.46] Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
[Lc.2.47] Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
[Lc.2.48] Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados».
[Lc.2.49] Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?».

 

[Lc.19.45] Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,
[Lc.19.46] diciéndoles: «Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».

 

[Lc.19.47] Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.
[Lc.19.48] Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

[Lc.20.1] Un día en que Jesús enseñaba al pueblo en el Templo y anunciaba la Buena Noticia, se le acercaron los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos,
[Lc.20.2] y le dijeron: «Dinos con qué autoridad haces estas cosas o quién te ha dado esa autoridad».
[Lc.20.3] Jesús les respondió: «Yo también quiero preguntarles algo. Díganme:
[Lc.20.4] El bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?».
[Lc.20.5] Ellos se hacían este razonamiento: «Si respondemos: «Del cielo», él nos dirá: «¿Por qué no creyeron en él?».
[Lc.20.6] Y si respondemos: «De los hombres», todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan es un profeta».
[Lc.20.7] Y le dijeron que no sabían de dónde venía.
[Lc.20.8] Jesús les respondió: «Yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto».

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