Pan De Vida

Les aseguro,
que el que Cree,
tiene Vida Eterna.
Yo Soy
el Pan De Vida.

(Jn.6.47-48)

Esta afirmación rotunda es digna de fe, está dicha por Jesucristo, quien lo ha sellado con dos firmas:

  1. La una es el «Yo Soy», (YHWH);
  2. La otra la del «Pan De Vida».

¿Entonces basta con creer para tener Vida Eterna?
Partiendo de la premisa del querer, ¡SÍ! ¡Eso es todo! ¡Nada más que eso!

¡Basta con CREER! Pero no «Creer» en «cualquier cosa», sino «Creer» en lo que nos ha sido revelado:
¡»Creer» en TODO lo que nos ha sido revelado!

Tanto nos ha sido revelado que Jesús es YHWH, Yahvé, Jehová, como que Jesucristo es «El Pan De Vida». No podemos omitir ni la una ni la otra. Acabamos de ver como Jesús las une en una sola frase.

Sus padres, en el desierto,
comieron el Maná y murieron.

(Jn.6.49)

¿Pero no que creyendo tenían Vida Eterna? ¿A caso no creyeron?
  • Unos pueden opinar que sí creyeron: De hecho, abandonaron sus comodidades en Egipto para ir a rendirle culto al desierto.
  • Otros pueden opinar que no creyeron: La prueba es que murieron.

Sin embargo, la verdad es que murieron por desobediencia, por rebeldía.

Y es que creer implica obedecer: Anetdóticamente diré que en ciertos idiomas, -por ejemplo en catalán-, la palabra para expresar el verbo creer es la misma que la palabra que se emplea para expresar el verbo obedecer.

El que cree, actúa coherentemente: A modo de ejemplo diré, que si tú vas andando con los ojos tapados, y yo te digo que en medio metro tienes un agujero profundo, partiendo de la premisa de que no quieres caer en el agujero, creer mi palabra te hará no dar ni un paso más; Si sigues caminando es por una de dos causas: O no me has creído en que delante tenías un agujero profundo, o la premisa es incorrecta y sí querías caer en el agujero.

Los demonios son ángeles que creen pero quieren caer, por eso se les llama ángeles caídos: Ellos también creen, pero han caído por su voluntad. ¿Crees? Haces bien. Pero los demonios también creen, y tiemblan, por que decidieron caer y Dios respeta su autodeterminación (Sant.2.19).

Son muchas las cosas que nos han sido reveladas, y todas ellas hay que creerlas, y ser coherente con ello en el actuar, en el sentir, en el pensar, y en el querer. Pero vamos a centrarnos en estas dos: El «Yo Soy», y el «Pan De Vida».

«Yo Soy», es el nombre que Dios comunica a Moisés cuando Moisés se lo pregunta (Ex.3.13-15). Es tan sagrado, que los Judíos evitaban pronunciarlo por respeto, pronunciando Edonai en su lugar. De esa forma en el exilio, evitaban que El Sacratísimo Nombre fuera profanado por los adversarios. Después, al rededor de los años 1000 al 1300, los estudiosos hicieron un artificio para conseguir pronunciar algo en lugar de (YHWH), que así, tal cual, es impronunciable por que son sólo consonantes, para lo que unieron las primeras vocales de Edonai junto con las primeras consonantes de JHVH, (la «y» fue sustituida por la «j» y la «W» por la «V» en la transliteración).

Yo quiero hacer aquí una observación:
Los argumentos para tratar de no pronunciar el Nombre Revelado De Dios, han sido dado de lado, ha sido tenido por menos, tal vez no sea considerado importante: Ha sido desconsiderado el respeto a Dios, y así como también se ha perdido la prudencia. Al respecto Jesucristo ya nos advirtió: «No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos» (Mt.7.6).

En cuanto al «Pan De Vida», que también es un Nombre Divino, dice Jesucristo:

Este es el Pan que desciende del Cielo,
para que aquel que lo Coma no muera.
Yo Soy el Pan Vivo Bajado Del Cielo.
El que coma de este Pan Vivirá Eternamente,
y el Pan que Yo daré es Mi Carne
para la Vida del Mundo.

(Jn.6.50-51)

¿Qué cosa es esa que está diciendo Jesús?
  1. Que ÉL es el Pan Vivo Bajado Del Cielo.
  2. Que ÉL, el Pan Vivo o Pan De Vida, ha bajado del cielo para la Vida del mundo, para que aquel que lo coma no muera, sino que Viva, y que Viva Eternamente.
    O como dice en otro lado, que ha venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan En Abundancia (Jn.10.10).
    En efecto, por el pecado entró la muerte en el mundo, y ÉL, el Pan De Vida, ha derrotado a la muerte. Él Viene a per-donarnos la Vida, aquella Vida que nos Donó, pero nosotros la perdimos.
  3. Que ese Pan es *literalmente* SU CARNE.

Los judíos discutían entre sí, diciendo:
¿Cómo Este Hombre puede darnos a Comer Su Carne?

(Jn.6.52)

Hoy en día hay muchos que se preguntan esto, y se niegan a creer que Jesús nos da a Comer SU CARNE, y entonces, inventan fábulas de que Jesús estaba hablando en forma figurada o similar.
En pero, Jesús es meridianamente claro en su respuesta a los Judíos, -por cierto, obviamente- la misma respuesta que se aplica a los que hoy hacen lo mismo:

Jesús les respondió:
Les aseguro
que si no Comen
la Carne del Hijo Del Hombre
y no Beben Su Sangre,
no tendrán Vida en ustedes.

(Jn.6.53)

Esta sentencia, no es palabra de hombre, que el viento puede llevarse, sino, que es Palabra ASEGURADA, Palabra firme, inmutable, digna de fé, infalible, de la máxima autoridad, Palabra de aquel a quien se le ha dado TODO poder en el Cielo y en la Tierra, (Mt.28.18), Palabra De Dios, que enseñó en la sinagoga de Cafarnaún (Jn.6.59), la enseñanza de que es necesario Creer pero no vasta Creer, sino que también hay que Comer la Carne y Beber la Sangre de Jesucristo, para tener Vida Eterna.

El que Come Mi Carne y Bebe Mi Sangre
tiene Vida Eterna,
y Yo lo resucitaré en el Último día.
Porque Mi Carne es la Verdadera Comida
y Mi Sangre, la Verdadera Bebida.
El que Come Mi Carne y Bebe Mi Sangre
permanece en Mí
y Yo en él.

(Jn.6.54-56)

Jesucristo insiste en la palabra «VERDADERA»: «Verdadera Comida», «Verdadera Bebida»; Así como en las palabras «Come», «Comida», «Carne», «Bebe», «Bebida», «Sangre». ¡Por algo será!

Jesús insiste en ello para que se entienda correctamente, que no habla de nada figurado, de ningún símbolo o algo similar,, sino de algo REAL, tan real como fue el momento en que se hizo efectiva la Entrega de Su Cuerpo (Mt.26.49+) y el Derramamiento de Su Sangre (Jn.19.31-36), después de que ÉL se Entregara a Su Pasión.

Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo Partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
«Tomen y coman, Esto es Mi Cuerpo».
Después tomó una copa, dio gracias y la entregó, diciendo:
«Beban todos de ella, porque Esta Es Mi Sangre, la Sangre de La Alianza, que se derrama Por Muchos para la Remisión de los pecados.
Les aseguro que desde ahora no beberé más de este Fruto De La Vid, hasta el día en que beba con ustedes el Vino Nuevo en el Reino de Mi Padre»

(FF Mt.26.26-29, CFR Mc.14.22-25, Lc.22.19-20, 1Cor.11.24-25)

Y Vaya que sí fue «verdaderamente» y no «simbólicamente» su Cuerpo Entregado y su Sangre Derramada…

Así como Yo
que he sido enviado por El Padre que tiene Vida,
Vivo por El Padre,
de la misma manera,
el que Me Come
Vivirá por Mí.

Este es el Pan Bajado Del Cielo;
no como el que comieron sus padres y murieron.
[…]

(Jn.6.57-58)

Así, tan magistralmente, dá Jesús los argumentos teológicos.

[…]
El que Coma de Este Pan
Vivirá Eternamente.

(Jn.6.58)

Empecé este artículo con una afirmación similar. Comparen, «el que Cree, tiene Vida Eterna», con, «El que Coma de Este Pan Vivirá Eternamente». Y es que ambas cosas son iguales de necesarias par
a la Vida Eterna. Tanto es así, que ambas cosas están «aseguradas» por La Palabra De Dios.

De hecho, como hemos visto, los que Creen, por mucho que digan creer, si no Comulgan no tendrán Vida en ellos (Jn.6.53), y, si no comulgan es por que no han Creído esto.

Tendrán Vida por Creer, claro que sí, pero la perderán por no Comer el Cuerpo y no Beber la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, a quien sea Todo honor, poder y gloria, por los siglos de los siglos.

Y el que no tiene Vida Eterna, si vive es en cuanto que tiene Vida Natural, la que perdimos por el pecado, vida que no supera los 120 años (Gn.6.3).

 

¿Qué es eso de comulgar?

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado,
tomó el Pan,
dio Gracias,
lo Partió
y dijo:
«Esto es mi Cuerpo, que se Entrega por ustedes.
Hagan esto en memoria mía».
De la misma manera, después de cenar,
tomó La Copa, diciendo:
«Esta Copa es la Nueva Alianza que se sella con Mi Sangre.
Siempre que la beban,
háganlo en memoria mía».
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa,
proclamarán la muerte del Señor hasta que ÉL vuelva.
Por eso, el que Coma el Pan o Beba la Copa del Señor indignamente
tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor.

(1Cor.11.23-27)

En el Versículo 27, hay un nexo que dice «Por Eso«; Resolvamos la ecuación, despejemos «Eso«.
Mi forma preferida es el método de la pregunta obvia.

La pregunta obvia en este caso sería:
«¿Por qué, el que Coma el Pan o Beba la Copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor?».
Atendiendo a la razón, la respuesta obvia sólo puede ser una:
Si va a ser procesado para dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor, significa que ese «Eso» de la pregunta obvia es «que ese Pan y ese Vino son realmente el Cuerpo y la Sangre del Señor».
Despejando la incógnita «Eso» del versículo 27, la frase queda:
«Por *que ese Pan y ese Vino son realmente el Cuerpo y la Sangre del Señor*, el que Coma el Pan o beba la Copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor.
Razonamiento:
Sabemos que Dios es justo, y si hace una sentencia a futuro de que será procesado por «Algo«, es por que realmente comete ese «Algo«, pues, de lo contrario, querría decir que sería acusado por dios de cometer «Algo» que no ha cometido, es decir, que sería una acusación falsa por parte de Dios, y entonces estaríamos ante un dios con minúsculas, ante un dios injusto, que acusa con falsedad.
Nota: Lógicamente, la incógnita «Algo» se corresponde con, el Cuerpo y la Sangre del Señor.

También es interesante despejar el «Esto» de «Hagan Esto en memoria mía», cuya respuesta está justo antes en ese mismo versículo, el 24, así como relacionar esa frase con la siguiente imperativa que forma una unidad semántica con ella, la de «Háganlo en memoria mía» del versículo 25, despejando exactamente la incógnita de ¿»Qué» es lo que hay que hacer en memoria de Jesucristo? Pero esto lo dejo como ejercicio para el lector. Vamos, que es muy facilito.

Que cada uno se examine a sí mismo
antes de Comer este Pan y Beber esta Copa;
porque si Come y Bebe
sin discernir El Cuerpo Del Señor,
come y bebe
su propia condenación.

(1Cor.11.28-29)

La Comunión, es un medio tan excelente, capaz de dar la Vida, pero también capaz de quitarla, o condenarnos para siempre.

Si no conseguimos discernir la Presencia Real de Cristo en el Pan y en el Vino, o si hay algo reprobable en nosotros, y aún así comemos y bebemos, lo hacemos indignamente, y si lo hacemos indignamente, comemos y bebemos nuestra propia condenación.

Por eso, entre ustedes hay muchos enfermos y débiles,
y son muchos los que han muerto.

(1Cor.11.30)

Un principio básico de cualquier exégesis es examinar el contesto. Me dispongo a ello sistemáticamente respondiendo una batería de preguntas:

¿Quien?
San Pablo.
¿A quien?
A un grupo entre los que «hay muchos enfermos y débiles»,
y también «muchos que han muerto».

¡STOP!

¡Para! ¡Para!
No puedo seguir. ¿Resulta que San Pablo está hablando con un grupo donde hay «muchos muertos reunidos»?
¡Qué susto!

Cojo aire.
Me vuelvo a colocar el cerebro.
Y ahora, razono:
Obviamente, se trata de personas que están vivas en cuanto a la naturaleza carnal, pero muertas en cuanto a que les falta la Vida Eterna, ya que la han perdido al comulgar indignamente.

Que susto, por un momento pensé que San Pablo hablaba con cuerpos momificados. Qué imaginación más malaya…
Pero habiendo usado el cerebro, ahora ya si puedo seguir (¿Cuando?, ¿Donde?, ¿Temática?, ¿Visión en conjunto de la temática? ¿Qué?, ¿Paisajes paralelos? ¿Paisajes relacionados? ¿paisajes antagónicos?, etc)…

Al Comulgar, Jesucristo, Dios, se introduce físicamente en nuestros cuerpos; así como lo hace espiritualmente mediante el Espíritu Santo. Ambas cosas, la fisica y la espiritual, son igual de reales. El que no cree la una normalmente es por que tampoco cree la otra.

Escucha bien esta definición:

Comulgar
Es el acto de Adoración más sublime que podemos realizar.

El que comulga con un símbolo, adora a ese símbolo. Entonces, comete idolatría. La peor idolatría posible ya que la comunión es la más sublime Adoración posible.

Y creedme que hay quien comete estas cosas. De hecho, los pastores protestantes en su inmensa mayoría, no reconocen la Presencia Real de Jesucristo en el Pan y el Vino, y cuando los «consagra», suelen decir, que ese pan y ese vino son «símbolo» respectivamente del Cuerpo y de la Sangre de Jesús.
Pongo entre comillas la palabra consagrar, por que en realidad no lo consagra, ya que ni siquiera tiene intención de consagrarlo.
También pongo entre comillas la palabra «símbolo», ya que no hay absolutamente nada en toda la Biblia que sugiera ni mínimamente que tales cosas sean símbolos, sino que Jesús pone gran empeño en hacer entender que el Pan y el Vino son realmente Su Cuerpo y Su Sangre.
Yo a estos pastores, -y de paso a los que le siguen-, sólo puedo responderles con las palabras de San Pablo:

La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo?
Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?
Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.

(1Cor.10.16-17)

Pero ellos, voluntariamente, se niegan a participar de ese mismo Pan, y pretenden otro, puramente simbólico, con lo que, voluntariamente, son excluidos de formar ese único Cuerpo…

Este acto de Dio Gracias de Jesús que podemos encontrar en Mt.26.27, Mc.14.23, Lc.22.17, Lc.22.19 y 1Cor.11.24 se corresponde con la palabra griega «Eucaristía», y por eso la usamos hoy día para referirnos a «ese» Pan y «ese» Vino, que son respectivamente el mismísimo Cuerpo y la mismísima Sangre de Jesucristo, ¡a quien el mismo Jesús da gracias!.

Las cosas importantes tienen nombres importantes. Estos Emblemas, este Pan y este Vino, cuando están Consagrados, cuando son La Carne y La Sacratísima Sangre del Señor, le llamamos Eucaristía, por que somos capaces de visualizar la realidad que se esconde tras esas Sagradas Formas
: Enteramente y no en partes, cada Partícula Es, El Cuerpo, La Sangre, El Alma y La Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Así lo creemos, y coherentemente así actuamos.

Amén.

Pruebas

Son varios los Milagros Eucarísticos que han ocurrido. Un lector nos ha recomendado ver este vídeo, que no dejará a nadie indiferente.

Gracias.

 


Siga leyendo, la segunda parte

2 comentarios sobre “Pan De Vida

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.