Ella quedó desconcertada

Respondiendo a Noelia


 

La Virgen, que era muy joven pero no ignorante, quedó desconcertada al oír Las Palabras que le dijo El Arcángel Gabriel, preguntándose a qué vendrían (Lc.1.29), y por qué, el Ángel Del Señor se las estaba diciendo a ella.

Se le olvidó sorprenderse de tener a un Ángel delante, hablándole, ¡Qué fenómena!
Lo que le sorprendió sobremanera, fueron las palabras de Dios en boca del Arcángel, eclipsando el hecho extraordinario de estar viendo a un Ángel.

Muy pronto, el Ángel Del Señor se lo hizo comprender: En los versículos 30 y 31 (Lc.1.30-31), el Arcángel le da las pruebas que para Ella, Judía, son suficientes para identificarse con lo profetizado por Isaías (Is.7.14).

La Virgen aún podría tener dudas, por que aquellas palabras eran dirigidas a la casa de David (Is.7.13), pero el Arcángel se las habría despejado rápidamente en caso que las hubiera tenido: En el versículo siguiente (Lc.1.32), donde le recuerda que a Su Hijo, Jesús, por José le viene la realeza Davínica.

κεχαριτωμενη pone entonces una objeción (Lc.1.34): Le dice al Arcángel, que ella no puede tener hijos, por que es una mujer que no tiene relaciones carnales con hombres. No dice que no las ha tenido, sino que es una mujer que no las tiene, lo que lógicamente, implica que no las ha tenido. Para decir que todavía no había tenido relaciones sexuales, bastaba con decir que es virgen, o moza si quisiera concretar más.

En efecto, Ella quería entregarse sólo a Dios, ella quería permanecer Siempre Virgen, incluso desde antes de saber que Ella era la «Mocita» de la que habla Isaías (Is.7.14),
Conocemos por la historia que habían más mujeres que deseaban permanecer sin relaciones carnales, para dedicarse a la oración, -y por cierto, también habían hombres que hacían esto-, por lo que no nos ha de sorprender mucho en este sentido la decisión de María.

¡Pero Ella no estaba dispuesta a renunciar a su virginidad!

Entonces, El Arcángel deja claro a La Virgen María que él no iba a tener relaciones sexuales con Ella, y Le explicó como iba a quedarse embarazada, forma que sólo es posible de ejecutar por Dios:

«El Espíritu Santo descenderá sobre ti
y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.
Por eso el niño será Santo
y será llamado Hijo de Dios».
(Lc.1.35)

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