La Denuncia Profética

El Señor nos conmina a corregir
al que incurre en aquello que está advertido por Su Palabra:

Cuando yo diga al malvado:
«Vas a morir»,
si tú no se lo adviertes,
si no hablas para advertir al malvado
que abandone su mala conducta
y de esa manera salve su vida,
el malvado morirá por su culpa,
pero a ti te pediré cuenta de su sangre.

Si tú, en cambio, adviertes al malvado
y él no se convierte de su maldad y de su mala conducta,
él morirá por su culpa,
pero tú habrás salvado tu vida.

(Ez.3.18-19)

Pero, acto seguido, El Señor también nos dice
que tenemos que advertir al justo para que no llegue a pecar:

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