No Hay Nada Contra La Iglesia

Seamos honestos: La Iglesia Católica es la irreprochable (Ef.5.27).

Si discrepan, presenten sus objeciones:
[1] jústas,
y [2] objetivas.

Todas las acusaciones que conozco son:
[3] atribuciones o conclusiones injustas,
o [4] valoraciones u opiniones subjetivas.

5 comentarios sobre “No Hay Nada Contra La Iglesia

  1. Estimado anónimo,No es propósito de La Iglesia hacer física. Fue Galileo, quien, no se limitó a la ciencia, cullos aportes en el perfeccionamiento del sistema copernicano, debemos agradecer, sino que se empeñó en presentar su sistema como algo probado, y no una mera hipótesis (aunque fuera de alta probabilidad), pretendiendo con ello desacreditar a La Iglesia.En este sentido, San Roberto Bellarmino indicó que la Iglesia no tenía ningún problema para abandonar una interpretación literal de algún pasaje de la Biblia (el célebre de Josué deteniendo el sol en la batalla), pero que para hacerlo exigía pruebas de que la teoría científica había quedado probada. Entonces, Galileo aportó una prueba, la de las mareas, pero era errada, pues las mareas no dependen de que la Tierra gire alrededor del sol, sino de la Luna. La leyenda negra dice que Galileo fue torturado, encarcelado e incluso de que murió en la hoguera, pero la realidad es muy distinta: Galileo gozó siempre de la amistad de clérigos, obispos, cardenales y hasta el Papa.La sentencia de 1633 condenaba a Galileo a recitar los salmos penitenciales una vez a la semana durante tres años, cosa que nunca llegó a hacer sino que consiguió que se le permitiera *ceder* ese castigo a su hija carmelita, María Celeste, quien los recitó muy gustosamente.La prisión a la que fue sentenciado consistió en un periodo de cinco meses en la villa del Gran Duque de Toscana, en Trinità dei Monti, seguida de una estancia en Siena en el palacio de su amigo el arzobispo Piccolominì. En diciembre de 1633 pudo marcharse a su villa en el campo, cerca de Florencia. Allí siguió trabajando y recibiendo a numerosos colegas y religiosos, entre ellos Hobbes, Torricelli y Milton. De hecho, sus Discorsi, el libro que le consagra como un gigante de la ciencia y que se publicó sin problemas en 1638, fue redactado durante estos años posteriores a la condena.Por otra parte, antes de que lo reclames, el famoso «Eppur si muove» no salió nunca de la boca de Galileo, sino que fue un invento, para aportar un tinte melodramático a un artículo periodístico de Giuseppe Baretti en 1757.Además, en 1734 se erigió un mausoleo en honor de Galileo en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia. Y en los siglos siguientes no se ha registrado ningún conflicto entre Ciencia e Iglesia.Atribuir actos a La Iglesia, para luego juzgarla por ello, no es justo.Gracias por su intento, casi logra incrementar el contador de atribuciones injustas y el de fábulas. Pena que ese ataque ya lo han hecho antes.Pruebe con otra cosa, pero esta vez intente ser justo y objetivo, a ver si lo consigue.Le advierto que en 20 siglos ya han sido muchos los que lo han intentado, y no lo han conseguido. Suerte.De mientras, yo sigo afirmando: ¡Nada Contra La Iglesia!

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