2ª Carta A Los Tesalonicenses, capítulo 2, versículos del 9 al 12

La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás
y estará acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros,

y de toda clase de engaños perversos,
destinados a los que se pierden por no haber amado La Verdad que los podía Salvar.

Por eso, Dios les envía un poder engañoso que les hace creer en la mentira, 
a fin de que sean condenados todos los que se negaron a creer en La Verdad y se complacieron en el mal.

(2Tes.2.9-12)

Dios no puede engañar, ni obrar el mal.
Sin embargo, ÉL pone «trampas»: como dice la Escritura: Yo pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca que hace caer, pero el que cree en ÉL, no quedará confundido (Rom.9.33).

El Señor es la trampa: ÉL será un santuario, una piedra de tropiezo y un escollo insuperable para las dos casas de Israel; Será una red y una trampa para los habitantes de Jerusalén (Is.8.14).
Sí. Habla de Jesús: ¡Y feliz aquel para quien Yo no sea motivo de tropiezo! (Mt.11.6).

ÉL es piedra de tropiezo, sí, una trampa para contra los enemigos: ¡Tiemblen, pueblos, y espántense; presten atención, regiones lejanas de la tierra! ¡Cíñanse las armas y espántense! Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros. El Señor, piedra de tropiezo para Israel (Is.8.9-10).

Dios es Justo, y eso que hace, castigar a los adversarios, es de justicia: Mía será la venganza y la retribución en el momento que vacilen sus pies, porque está cerca el día de su ruina y ya se precipita el desenlace. Sí, El Señor hará justicia con su pueblo y tendrá compasión de sus servidores. Cuando vea que sus manos flaquean y ya no quedan esclavos ni hombres libres (Deut.32.35-36, citado en Heb.10.30).

Esos adversarios son,, todo el que se pone contra Dios separándose de ÉL: El que no está Conmigo, está contra Mí; y el que no recoge Conmigo, desparrama. Por eso les digo que todo pecado o blasfemia se les perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra El Espíritu no será perdonada. Al que diga una palabra contra El Hijo Del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra El Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro (Mt.12.30-32).

Sí. Es lo que parece. Esos adversarios, llamados anticristos, son los cismáticos, lo dice La Palabra De Dios: Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría un Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros (1Jn.2.18-19).
De esta forma se va despegando la cizaña del trigo (Mt.13.24-30) (Véase también 1Jn.5.16, y 1Jn.4.4-6).
Insisto: Dios es Justo. Por lo tanto, no nos va a condenar por el engaño de otros, sino, por lo que verdaderamente sea nuestro pecado. Lo digo para la tranquilidad de muchos, que son envaucados sin culpa… Y , entiendo, que resulta muy difícil y hasta doloroso salir de dicho engaño.

Juan nos está diciendo que estamos en la última hora, para que nos hubiquemos en el tiempo que estamos. Él sí sabe ver los signos de los tiempos (Mt.16.2-3). ¿Y qué nos dice Jesús que pasará en este tiempo? Si alguien les dice entonces: «El Mesías está aquí o está allí», no lo crean. Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. Por eso los prevengo (Mt.24.23-25).

 

Nosotro sabemos donde podemos encontrar lo descrito,

  • (A) Numerosas demostraciones de poder (Que incluso intentan ordenar a Dios como donde y cuando ha de realizar un milagro),
  • (B) Signos (que son prodijios o milagros para demostrar algo (Hech.2.22, Hetc)),
  • (C) Falsos milagros (paripé),
  • Y (D) muchos engaños perversos (como un tal diezmo, que ni es en especie, ni consiste en el diez por ciento,, y por si fuera poco, el diezmo al que dicen referirse, está abolido por Jesús).

Sabemos donde podemos ir si deseáramos ver esas cosas: A los garajes que se hacen llamar iglesias sin serlo.
Pero no lo queremos: No nos conviene; Si quisiéramos ver circo, nos iríamos a alguno que no nos perjudicara para la vida eterna.

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