La Danza En El Culto

¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
qué agradable y merecida es su alabanza!
(Sal.147.1)


 

En muchas iglesias han incorporado la danza a sus cultos. Para justificar tal acción apelan a la danza de los tiempos del Antiguo Testamento, pero, sorpresivamente, no hacen un análisis serio de los pasajes donde la danza era utilizada por los israelitas.
Ignoran que la danza nunca fue permitida en los servicios religiosos del santuario, del templo, de la sinagoga y ni siquiera fue parte del culto de la iglesia primitiva. Solamente al realizar un análisis de los versículos donde la danza aparece en la Biblia, se podrá entender el papel que esta jugaba en Israel en los tiempos del Antiguo Testamento.

La primera ocasión en que se menciona la danza en la Biblia fue cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo.

Entonces Miriam, la profetisa, que era hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y todas las mujeres iban detrás de ella, con tamboriles y formando coros de baile.
Y Miriam repetía: «Canten al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros».

(Ex.15.20-21)

Ningún hombre, sino solamente las mujeres, danzaron. Los hombres junto a Moisés cantaron un cántico en Honor Del Señor (Ex.15.1-19).
Esta actividad ocurrió al aire libre, como una celebración por el aniquilamiento del ejército egipcio en el Mar Rojo.

 

Otra ocasión en que se menciona la danza en Israel se registra en Jc.11.29-40, donde la hija de Jefté se presentó ante su padre danzando, y la cosa no acabó demasiado bien para ella…

 

En Jc.21.16-24 se menciona una solemne Fiesta Del Señor en Silo donde las hijas de Silo salían a danzar en corros por las viñas.

En 1Sam.18.6-9, dice:

A su regreso, después que David derrotó al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían a recibir al rey Saúl, cantando y bailando, al son jubiloso de tamboriles y triángulos.
Y mientras danzaban, las mujeres cantaban a coro: «Saúl ha matado a miles y David a decenas de miles».
Saúl se puso furioso y muy disgustado por todo aquello, pensó: «A David le atribuyen los diez mil, y a mí tan sólo los mil. ¡Ya no le falta más que la realeza!».
Y a partir de ese día, Saúl miró con malos ojos a David.

(1Sam.18.6-9)

 

Al igual que en Israel, era costumbre de los pueblos orientales de entonces celebrar las victorias en batalla con cantos y danzas. Por tal razón, mientras David endechaba a Saúl y a Jonatán dijo:

[2Sam.1.20] ¡No lo anuncien en Gat, no lo publiquen por las calles de Ascalón; que no se alegren las hijas de los filisteos, ni lo celebren las hijas de los incircuncisos!

 

En 2Sam.6, David juntó hombres escogidos de Israel con el objetivo de trasladar el arca del pacto desde la casa de Abinadab, donde permaneció por cerca de cincuenta años, a Jerusalén.

[2Sam.6.5] Mientras tanto, David y toda la casa de Israel hacían grandes festejos en honor del Señor, cantando al son de cítaras, arpas, tamboriles, címbalos y platillos.
[2Sam.6.6] Cuando llegaron a la era de Nacón, Uzá extendió su mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, porque los bueyes habían resbalado.
[2Sam.6.7] Entonces la ira del Señor se encendió contra Uzá, y Dios lo hirió allí mismo por ese error. Así el murió junto al Arca de Dios.
[2Sam.6.8] David se conmovió, porque el Señor había acometido contra Uzá, y aquel lugar se llamó Peres Uzá (que significa «Brecha de Uzá) hasta el día de hoy.
[2Sam.6.9] Aquel día, David tuvo miedo del Señor y dijo: «¿Cómo va a entrar en mi casa el Arca del Señor?».
[2Sam.6.10] Y no quiso trasladar el Arca del Señor a su casa, a la Ciudad de David, sino que mandó que la llevaran a la casa de Obededóm de Gat.
[2Sam.6.11] El Arca del Señor permaneció tres meses en la casa de Obededóm de Gat, y el Señor bendijo a Obededóm y a toda su familia.
[2Sam.6.12] Cuando informaron a David: «El Señor ha bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de Dios», David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededóm a la Ciudad de David, con gran alegría.
[2Sam.6.13] Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey y un ternero cebado.
[2Sam.6.14] David, que sólo llevaba ceñido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor.
[2Sam.6.15] Así, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas.
[2Sam.6.16] Mientras el Arca del Señor entraba en la Ciudad de David, Mical, la hija de Saúl, se asomó por la ventana. Y al ver al rey David que saltaba y danzaba delante del Señor, lo despreció en su corazón.
[2Sam.6.17] Luego introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor.
[2Sam.6.18] Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor De Los Ejércitos.
[2Sam.6.19] Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.
[2Sam.6.20] Cuando David se volvía para bendecir a su casa, le salió al encuentro Mical, la hija de Saúl, y le dijo: «¡Hoy sí que se ha lucido el rey de Israel, mostrándose desnudo a la vista de las esclavas de sus servidores, como se desnudaría un inútil cualquiera!».
[2Sam.6.21] Pero David replicó a Mical: «Lo hice delante del Señor, que me eligió en lugar de tu padre y de toda su casa, para constituirme jefe del pueblo del Señor, de Israel. He bailado ante el Señor,
[2Sam.6.22] y me humillaré todavía más, envileciéndome así a tus ojos. En cambio, esas esclavas de que hablas, ellas sí me considerarán digno de honra».
[2Sam.6.23] Y Mical, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte.

(2Sam.6.5-23)

Como podemos ver, su esposa, Mical, la hija de Saúl, lo despreció por que para su mentalidad, la de aquel entonces, el baile era algo femenino, y también por llevar poca ropa.

 

En Sal.68.25-27, se presenta el paisaje de un cortejo que se encaminaba al santuario. Veamos la extructura:

[Sal.68.26] los cantores van al frente, los músicos, detrás; Las doncellas, en medio, van tocando el tamboril.
[Sal.68.28] Allí Benjamín, el más pequeño, abre la marcha con los príncipes de Judá, vestidos de brocado, con los príncipes de Zabulón y los príncipes de Neftalí.

(Sal.68.26,28)

Estas procesiones festivas donde el pueblo danzaba y cantaba, ocurrían al aire libre y no en el templo, sino, de camino a él…

[Sal.42.5] Al recordar el pasado, me dejo llevar por la nostalgia: ¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos de alegría y alabanza, en el júbilo de la fiesta!

 

Algunos apelan al Salmo 149, versículo 3, que dice, “Celebren su Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara”, o en en Sal.150.4, que suena similar, para apoyar el uso de la danza en el culto en la iglesia. Pero en ningúno de los casos la danza se utilizó en el santuario, o en el templo. La danza siempre fue al aire libre y estaba asociada con la victoria de Israel sobre sus enemigos y con las celebraciones religioso-festivas de Israel.
Al parecer, al analizar la mención de la danza en Éxodo y en Jueces, se puede deducir que en estos casos de danzas festivas los hombres danzaban con los hombres y las mujeres con las mujeres… Pero, es cuestión de interpretación.

 

En el templo, sólo los levitas cantaban las alabanzas y tocaban instrumentos musicales (1Cron.15.16,19-24, 1Cron.16.4-5; 1Cron.25:6-7, 2Cron.7.6, 2Cron.29:25, Esd.3.10-11).

 

Nota: Los instrumentos de percusión, tales como los panderos y los tambores que eran utilizados en las danzas, fueron claramente excluidos del culto.

 

En el libro de Apocalipsis, cuando se hace mención de la alabanza en el cielo, se mencionan arpas (Apoc.5.8, Apoc.14.2, Apoc.15.2).

 

El pueblo escuchaba la alabanza y una vez que el coro y la orquesta de le
vitas terminaba de alabar, exclamaban: “Amén” (1Cron.16.36).
Ese también fue el responso en los tiempos del Nuevo Testamento (1Cor.14.16).

 

Los himnos que el coro de levitas cantaba fueron compuestos por David, y los instrumentos musicales que se utilizaron entonces, también fueron construidos por David, (2Cron.7.6):
Por cierto, que el Pueblo permanecía depié durante la ejecución musical.

El hecho de que el rey David no incluyera la danza en el culto dentro del santuario, implica que él distinguía entre la música secular tocada en sus celebraciones festivas (como el cántico y la danza cuando Saúl y David regresaron de derrotar a Goliat) y la música del templo.

 

En Éxodo 32, se relata un episodio donde la danza formó parte de un culto de idolatría: Cuando Moisés tuvo que descender del monte Sinaí. Moisés y Josué observaron que el pueblo gritaba, cantaba y danzaba (versículos 17-19).

 

Los adoradores de Baal danzaban en sus cultos, a diferencia del de Elías, -el nuestro-, cuyo culto se centraliza en el sacrificio ofrecido a Dios. Observen:

[1Rey.18.25] Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego».
[1Rey.18.26] Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Respóndenos, Baal!». Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.
[1Rey.18.27] Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: «¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta».
[1Rey.18.28] Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre.
[1Rey.18.29] Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.

[1Rey.18.30] Entonces Elías dijo a todo el pueblo: «¡Acérquense a mí!». Todo el pueblo se acercó a él, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido:
[1Rey.18.31] tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido su palabra, diciéndole: «Te llamarás Israel»,
[1Rey.18.32] y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla.
[1Rey.18.33] Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña.
[1Rey.18.34] Después dijo: «Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña». Así lo hicieron. Él añadió: «Otra vez». Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: «Una vez más». Lo hicieron por tercera vez.
[1Rey.18.35] El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.
[1Rey.18.36] A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: «¡Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas.
[1Rey.18.37] Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que les ha cambiado el corazón».
[1Rey.18.38] Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, y secó el agua de la zanja.
[1Rey.18.39] Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: «¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!».
[1Rey.18.40] Elías les dijo: «¡Agarren a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno!». Ellos los agarraron: Elías los hizo bajar al torrente Quisón y allí los degolló.

(1Rey.18.25-40)

 

 

No puedo dar citas de lo que no hay. Y es que en efecto, no hay en el Nuevo Testamento ningún ejemplo de danza más que el de la hija de Herodías, que no era una fiesta religiosa, sino el cumpleaños de Herodes, (Mt.14.3-12, Mc.6.17-29, Lc.3.19-20), y la de la parábola del Hijo Pródigo (Lc.15.25).

 

 


Remitiéndome a lo dicho, he de concluir y por lo tanto conclullo, que la danza en las celebraciones cultuales están totalmente fuera de lugar, y sólo se pueden entender como forma de alabanza, en cuanto a el arte y la creatividad, pero, insisto, no como elemento o forma, de la liturgia misma.

4 comentarios sobre “La Danza En El Culto

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