Sugerencias Para Una Hora Santa De Adoración

Podríamos decir, que la adoración ante el Santísimo sacramento es la prolongación de la Santa Misa.

A diferencia de La Santa Misa, (el culto a Dios más sublime, donde se sigue sucediendo El Sacrificio Pascual íntegro),que es de carácter público, (La celebra La Iglesia, y cada uno de nosotros como miembros de Ella), en esta hora santa, la oración es privada: Una hora para disfrutar de La Presencia Real de Nuestro señor Jesucristo; Una reunión con tu Amigo, Jesús, el mejor amigo (Jn.15.13).

Sugerencias Para Una Hora Santa De Adoración

Entra en la presencia del Señor, con reverencia.
Hazte consciente que estás delante de Jesús, que está presente en persona en El Santísimo Sacramento.

Quizás tengas la tentación de ponerte a pedirle cosas, como si Dios fuera Melchor, Gaspár o Baltasar…
No: Tú primeramente da gracias por todas las cosas. En especial por la Vida (no olvides que viene de Dios), y de el día presente. Que bueno que tenemos un día más, y es gracias a ÉL. El ayer…, ya pasó; Después…, quién sabe si habrá un después; Es en el aquí y ahora únicamente cuando podemos y debemos actuar.
Recuerda que Jesús dice «Benditos De Mi Padre» a los que están a su derecha, a los que hicieron el bien; pero a los que les dice «nunca les conocí», el mayor mal que hicieron es el de no hacer el bien que pudieron haber hecho. Tampoco el de un talento lo perdió, sino que lo guardó, y no ganó con él, se quedó sin hacer nada: Nosotros, debemos «hacer», debemos no ser tibios.
Tú estás ante El Altísimo para hacer: Trabajar por La Paz, ser parte de su guardia, y ser Adoradora suya.
Ese es tu trabajo. ¡Es fenomenal!

Reconoce quién es ÉL. Es el Dueño Y Señor de tu futuro, de tu antes y de tu ahora; El Dueño y Señor de tu persona.
Entonces, Con actitud de Adoración, Alaba al Señor por su Presencia Real en la Sagrada Eucaristía, por estar allí siempre presente para ti, y por los hermanos que repartidos por todo el mundo, en todo momento, unos u otros, están Adorándole, y también Orando por todas las necesidades, incluidas las tullas y las de la gente a la que quieres. No olvides tú hacer lo mismo, orar por cada uno de ellos y sus intenciones.

Dale gracias a Jesús por acercarte a Dios Padre, a quien ahora, gracias a ÉL, puedes llamar ABBA (Mc.14.36, Rom.8.15);
por Su Sacrificio, que fue por ti, por que te Ama (Lc.22.20, 1Cor.11.25);
por su Presencia Eucarística (1Cor.10.16-17);
por El Espíritu Santo, que viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables (Rom.8.26).

Descansa en su Presencia, porque Él está allí esperándonos en su Sacramento de Amor.
Recuerda lo que ÉL dice en Mt.11.28-30: Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana».

Háblale a Jesús en el Santísimo Sacramento tal como le hablarías a tu mejor amigo, De corazón a corazón (cor ad cor loquitur).
Cuéntale todas tus preocupaciones y necesidades, y también las de tus familiares, seres queridos, amigos, etc.

Manifiesta dolor por las faltas que hayas cometido (pecados), y por las personas a quienes hayas perjudicado u ofendido.
Pídele la gracia de perdonar a todos los que te hayan hecho daño.
Ora pidiendo guía y curación.
Pide perdón también de parte de los que Le han ofendido.
Repara las ofensas de los hermanos, intercediendo por ellos, e incluso, con alabanzas ejecutadas en sus nombres, y proponiéndote obras cuyos méritos, que sin duda son siempre de Dios, sean imputados en su favor.

Quédate un momento en silencio para escuchar (con el corazón y la mente) lo que ÉL tenga que decirte.

Ofrécele al Señor tu Amistad, tu Amor, y en lo sucesivo tu Querer y Actuar. Es decir: Pídele un corazón conforme a ÉL, «Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de Amor» (Flp.2.13).

No tengas prisa; más bien, ovídate del mundo, salte del mundo. El resto de las cosas pueden esperar: Este momento es para ti y ÉL.

Ante el Altísimo Sacramentado, es buena ocasión para hacer la Comunión Espiritual:

Creo Jesús Mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma.
Ya que no te puedo recibir sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Estando dentro de mí, yo me abrazo y me uno totalmente a Ti.
Nunca, nunca permitas que me separe de Ti.
Amén.

Reflexiona para qué estás aquí.
Recuerda que la actitud correcta es la que Jesús mismo nos propone en las bienaventuranzas(Mt.5.1-12, Lc.6.20-26), precisamente para alcanzarlas: En actitud de trabajar por la paz, con hambre y sed de justicia, Con el corazón limpio y contrito, con sencillez y mansedumbre, y con misericordia.

Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda clase de calumnias por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

“El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos,
y enseñe a los otros a hacer lo mismo,
será considerado el menor en el Reino de los Cielos.
En cambio, el que los cumpla y enseñe,
será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Les aseguro que si la justicia de ustedes
no es superior a la de los escribas y fariseos,
no entrarán en el Reino de los Cielos.”

(Mt.5.19-20)

Recuerda que Dios no nos pide un poquito, nos lo pide todo. Nos pide ser perfectos, como El Padre que está en El Cielo (Mt.5.43-48).

Ante Cristo, recárgate de Su Sabor, para ser Sal de la tierra (Mt.5.13); Porque si perdieras tu sabor, ya no servirías para nada; Brilla con la Luz De Cristo para ser Luz Del Mundo (Mt.5.14-16), y así ellos glorifiquen al Padre que está en El Cielo.

Como sujerencia, en tu oración puedes usar de algunas jaculatorias como las siguientes:

  • ¡Oh Santísimo Sacramento, oh Sacramento divino.  Toda alabanza y acción de gracias, te sean dadas en todo momento!
  • Toda Alabanza, Adoración, Amor y Acción De Gracias sean siempre dadas al Corazón Eucarístico de Jesús en todos los Sagrarios del mundo y hasta el fin de los tiempos. Amén.
  • ¡Seas por siempre bendito y alabado mi Jesús Sacramentado!
  • ¡Padre, Hijo y Espíritu Santo, ilumíname y, con Tu gracia, fortaléceme!
  • “Oh Santos ángeles, permitidme ver a Dios en el altar como vosotros lo veis en el cielo” (Beato Hno. André Bessette).

Oremos:

Oh, Dios,
que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles,
concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
disfrutemos de lo que es recto
y nos gocemos con su consuelo celestial.

Por Jesucristo,
Nuestro Señor.
Amén.

También puedes recitar algunas oraciones como las que siguen:

  • ¡Dios mío:
    Creo en Ti, te Adoro, Espero en Ti y Te Amo!
    Te pido perdón por
    todos los que no Creen en Ti, no Te Adoran, no Esperan en Ti ni Te Aman.¡Oh, Santísima Trinidad,
    Padre, Hijo y Espíritu Santo,
    Te Adoro con todo mi corazón!
  • Padre Eterno,
    Yo Te ofrezco El Cuerpo, La Sangre, El Alma y La Divinidad
    de Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo,
    presente en todos los tabernáculos del mundo,
    en reparación por los ultrajes, los sacrilegios y la indiferencia con que se le ofende,
    y por los infinitos méritos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María,
    te ruego por la conversión de los pecadores.
  • Alma De Cristo

    Alma de Cristo,
    santifícame.

    Cuerpo de Cristo,
    sálvame.

    Sangre de Cristo,
    embriágame.

    Agua del costado de Cristo,
    lávame.

    Pasión de Cristo,
    confórtame.

    Oh, buen Jesús,
    óyeme.

    Dentro de tus llagas,
    escóndeme.
    No permitas que me separe de Ti.

    Del maligno enemigo,
    defiéndeme.

    En la hora de mi muerte,
    llámame,
    y mándame ir a Ti,
    para que con tus santos te alabe
    por los siglos de los siglos.

    Amén.

    (San Ignacio de Loyola)

  • Oración Por La Paz

    Señor, hazme un instrumento de tu paz:

    Haz que donde haya odio,
    siembre yo amor;
    donde haya injuria,
    perdón;
    donde haya duda,
    fe;
    donde haya desaliento,
    esperanza;
    donde haya sombras,
    luz;
    donde haya tristeza,
    alegría.

    ¡Oh Divino Maestro!
    que no busque ser consolado,
    sino consolar;
    que no busque ser comprendido,
    sino comprender;
    que no busque ser amado,
    sino amar;

    Porque dando
    es como recibimos;
    perdonando
    es como Tú nos perdonas;
    y muriendo en Ti,
    es como nacemos a la vida eterna.

    (San Francisco)

  • Ven, Santo Espíritu

    Ven, Espíritu divino,
    manda tu luz desde el cielo.
    Padre amoroso del pobre;
    don, en tus dones espléndido;
    luz que penetra las almas;
    fuente del mayor consuelo.
    Ven, dulce huésped del alma,
    descanso de nuestro esfuerzo,
    tregua en el duro trabajo,
    brisa en las horas de fuego,
    gozo que enjuga las lágrimas
    y reconforta en los duelos.
    Entra hasta el fondo del alma,
    divina luz, y enriquécenos.
    Mira el vacío del hombre,
    si tú le faltas por dentro;
    mira el poder del pecado,
    cuando no envías tu aliento.
    Riega la tierra en sequía,
    sana el corazón enfermo,
    lava las manchas,
    infunde calor de vida en el hielo,
    doma el espíritu indómito,
    guía al que tuerce el sendero.
    Reparte tus siete dones,
    según la fe de tus siervos;
    por tu bondad y tu gracia,
    dale al esfuerzo su mérito;
    salva al que busca salvarse
    y danos tu gozo eterno.
    Amén.

También te dejo unas citas que te pueden ser útiles:

  • “Te dejaste a Ti Mismo en el Sacramento del Altar, y nos abriste de par en par Tu Misericordia. No hay miseria que Te pueda agotar; llamaste a todos a esta fuente de amor, a este manantial de la piedad divina. Aquí está el trono de Tu Misericordia, aquí el remedio para nuestras enfermedades… Aquí está la Fuente viva de Tu Misericordia, aquí las almas encuentran consuelo y alivio”

    (Santa Faustina).

  • “Oh Dios-Hombre, presente en este Sacramento para mí, ¡qué consolación, qué privilegio saber que me postro delante de Dios! ¡Y pensar que este Dios me ama! Santa María, madre mía, ayúdame a corresponder a su amor”

    (San Alfonso de Ligorio, Doctor de la Iglesia).

  • “¿Qué os ha dejado vuestro Dios?  Él mismo se ha quedado, enteramente Dios y enteramente hombre, oculto tras la blancura de este Pan. ¡Oh, Fuego De Amor! ¿No era acaso suficiente donarnos la creación a Vuestra imagen y semejanza y crearnos de nuevo a la gracia en la sangre de Vuestro Hijo, sin daros Vos mismo como alimento, la totalidad del ser divino, la totalidad de Dios?”

    (Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia).

  • “¿Os dais cuenta de que Jesús está allí en los sagrarios expresamente para vosotros y nada más que para vosotros? Lo hace porque tiene el ardiente deseo de venir a vuestros corazones.” “Qué le decís a Jesús? Yo no le digo nada; solamente lo amo.”

    (Santa Teresa, «La Florecilla», Doctora de la Iglesia).

  • “No olvidemos visitar a Jesús. Digámosle que lo amamos. Le podemos preguntar qué espera de nosotros y cuáles son sus deseos. A veces podemos pedirle algo para nosotros o algo para otras personas. Uno le puede hablar a Jesús de hermano a hermano, de amigo a amigo, y con más apertura aún, ya que muchas veces sucede que los hombres no nos entienden, mientras que Jesús nos entiende perfectamente a cada uno”

    (San Maximiliano Kolbe).

  • “Arrodíllate y rinde el tributo de tu presencia y devoción a Jesús en El Santísimo Sacramento. Confíale todas tus necesidades, junto con las de otras personas. Háblale con abandono filial, da rienda suelta a vuestro corazón, y dale a ÉL completa libertad para actuar en ti como ÉL lo desee”

    (San Pío de Pietrelcina).

  • “Un día un amigo más bien mundano le preguntó [a San Francisco]: ‘Padre, qué hacéis en tan largas horas delante del Santísimo Sacramento?’ ‘Hijo mío, te pregunto a mi vez ¿qué hace el pobre a las puertas del rico, el enfermo en presencia de su médico, el sediento al borde del arroyo cristalino? Lo que ellos hacen, yo lo hago ante Dios Eucarístico. Yo Ruego; yo Adoro; yo Amo’”

    («La Vida de San Francisco de Asís», Nesta de Robeck).

  • “Estoy bastante segura de que si tan solo una vez pudiéramos acercarnos al Santísimo Sacramento con gran fe y amor, eso sería suficiente para hacernos espiritualmente ricos. ¡Cuánto más si lo hacemos con frecuencia!”

    (Santa Teresa de Ávila, Doctora de la Iglesia).

  • “Adorad y alabad el inmenso amor que Jesús tiene para vosotros en este Sacramento de Sí mismo… Él viene personalmente del cielo para vosotros, para ofreceros compañía y consolación”

    (San Pedro Julián Eymard, «Apóstol de la Eucaristía»).

  • “El fruto del silencio es la ORACIÓN, el fruto de la oración es la FE, el fruto de la fe es el AMOR, el fruto del amor es el SERVICIO, el fruto del servicio es la PAZ”

    (Beata Madre Teresa de Calcuta).

Y cuando creas conveniente, puedes Meditar el Evangelio Del Día, Hacer el Santo Rosario, la Coronilla de La Divina Misericordia, etc.

Es importante que tomes notas de tus reflexiones y propósitos, para que no se pierdan en el fervor del momento. No trates de redactar ad-oc, porque frenarías la inspiración, sólo anota las palabras que sean necesarias para luego poder reconstruirlo.

Anota también las dificultades que puedan surjirte, siempre escuetamente.

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El Culto Divino

  • ¿Por qué en un momento no puedo hacer imágenes, luego sí, más tarde depende…?
  • ¿Por qué puedo darle a mi enemigo una paliza ejemplar, luego sólo puedo atacarle con proporcionalidad, y luego no puedo ni insultarle, sino que encima tengo que amarle?
  • ¿Por qué podía darle a Dios el culto que me apetezca, que puede que le guste o que lo rechace como en el caso de Caín y Abel, luego tengo que darle culto de una forma, más tarde de otra…?
  • ¿Por qué no podía comer cerdo y más tarde sí?
  • ¿Por qué los religiosos (Sacerdotes, Sumos Sacerdotes…) eran asalariados de los diezmos y ahora no pueden serlo?
  • ¿…?

Todo tiene una esplicación, y a menudo, extremadamente sencilla.

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¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?

Jesús entró en el Templo
y echó a todos los que vendían y compraban allí,
derribando las mesas de los cambistas
y los asientos de los vendedores de palomas.
Y les decía:
«Está escrito:
Mi casa será llamada Casa De Oración,
pero ustedes la han convertido en una Cueva De Ladrones».

(Mt.21.12-13)

Los cambistas (adjetivación plural del verbo cambiar) son aquellos que cambian monedas, (es de suponer, que con su correspondiente comisión, pero eso no es ahora lo relevante).

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