Tengo Una Gran Noticia

«Te mueves o caducas

«Te mueves o caducas», decía un eslogan de cuya razón social no puedo acordarme, y creo que ni me importa.

El mundo demanda progreso, novedades, cambios, dinamismo, rechazando todo lo estable, constante, absoluto, perenne, todo aquello que llena a quien lo encuentra:
¡El mundo está enfermo!

Los del mundo se contentan con noticias, tendencias, modas, todo ello cosas caducas.
Ciertamente, contenta hoy, pero no mañana:
¡No puede saciar!

Nosotros, los Cristianos, sabemos que ese camino no es bueno.
No solo que no nos conforma, si no que detestamos la inestabilidad.

Nada Nuevo Bajo El Sol

«Nada nuevo bajo el sol»,
(nos dice Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén, en el libro Eclesiastés)

En efecto, todos los chismes que se puedan contar, no son nuevos:
Cambian en la forma, en los actores…

«Que vuestro “sí” sea “Sí”, y vuestro “no”, “No”»:
El resto viene del maligno.
(Ordena Jesucristo, en Su Evangelio)

Hay que hablar lo que es verdad, con la máxima precisión, sin palabras vacías.
Que cada palabra tenga su significado y no sea omitible: lo dicho de más, está de más.

La Noticia

¿Quieres obsequiar al mundo con noticias?

Tenemos una noticia que no caduca, siempre actual.
Tenemos el Evangelio, la Buena Nueva.

¡Oh! ¡Amigo!
El evangelio no es noticia para el mundo.
No lo es, por que el mundo no le da crédito.
Y es que, falta Fe. La Fe tampoco cambia…

Id Pues

«Id pues», y anunciar al mundo el evangelio, por que quien lo crea se salvará, y el incrédulo ya se ha condenado.
Que se hagan Bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Habrá tal alegría en el cielo por un solo pecador convertido…
¡La voluntad del Padre es que todos nos salvemos!

¡Tengo Una Gran Noticia!:
¡EL EVANGELIO!

Un comentario sobre “Tengo Una Gran Noticia

  1. Sí, señor. Ando estos días dando nuevas vueltas a la idea de que los cristianos somos distintos. Somos los verdaderamente alternativos. La rebelión somos nosotros. El quicio del sistema de vida que el cristianismo postula consiste en ser la negación de lo que se impone a primera vista. “No os conforméis a la mentalidad de este mundo” (Rom 12,2). “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba” (Col 3,1), y ya no las de abajo. “Nosotros no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que lo que se ve es perecedero, y lo que no se ve es eterno” (2 Cor 4,18): soberanos principios.

    Solo de esta manera podremos servir al mundo. Hay que elegir entre ser masa y ser fermento, y no puede ser fermento quien pertenece a la masa, ni sirve de nada una sal que se ha vuelto sosa y ya no escuece. Y el día en que seamos como el mundo nos demanda, el día en que dejemos de escocerle, ese mismo día empezaremos -precisamente- a defraudarle.

    Toros o nada. La rebelión somos nosotros.

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