Que Fácil es comprometerse en lo abstracto, que difícil en lo concreto

Señor mío, te ofrezco todo mi corazón -Dice la madre-.
Señor mío, te ofrezco todo mi corazón -Repite el hijo-.

Mira qué niño más bueno, que ofrece su corazón al Señor -Pensaba su madre-.

Señor mío, te ofrezco toda mi alma.
Señor mío, te ofrezco toda mi alma.

A ver si nos ha salido un santo, que también ofrece su alma al Señor.. -Cavila-.

Señor mío, te ofrezco mi vida entera.
Señor mío, te ofrezco mi vida entera.

Este va directo a los altares, ya que ofrece incluso su vida entera al Señor»; Pero antes de echar las campanas al vuelo, vamos a hacer una prueba más.

Señor mío, te ofrezco mi osito de peluche.
¡No! ¡Mi peluche es mío!

Escuchado en Radio María.
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