Testimonio del Beato Cardenal Van Thuan

En el campo de reeducación estábamos divididos en grupos de 50 personas;
Dormíamos en un lecho común: Cada uno tenía derecho a 50 cm…
Nos arreglamos para que hubiera cinco católicos conmigo.
A las 21.30 había que apagar la luz y todos tenían que irse a dormir.
En aquel momento me encogía en la cama para celebrar la misa, de memoria, y repartía la comunión pasando la mano por debajo de la mosquitera.

(Beato Cardenal Van Thuan)

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