Mano corrupta

El que esté libre de pecados que tire la primera piedra;
El que realmente lo está, no las tira;
Y yo, mano hacedora de perversión,
lanzo las más grandes que permiten mis fuerzas.
Libres de chinas y grava,
limpios del más fino polvo,
molidos por las inmensas rocas,
sin reclamo de tregua gimen los pies
que tan lejos paso a paso por el Camino portan
el testimonio de la Palabra, la Verdad y la Vida,
a las periferias existenciales cercanas y remotas.

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