¿Confesarse con un Cura o directamente con Dios?

Cierta vez, un hombre se entrevistó con el presidente de un país.
Le solicitó un favor y el presidente lo refirió a uno de sus ministros de gobierno.
Este muy contento se fue lleno de esperanzas de que iba ser una realidad lo que deseaba, lo cual no ocurrió porque había miles de personas antes que él que le habían solicitado favores al presidente y era una manera diplomática de no decir un “no” de un mandatario.
Qué decepción!!!

Sin embargo, un hombre se entrevistó con Dios, -y ocurre muy a menudo, se le llama oración-.
Le solicitó un favor:
Que le perdonara todos sus pecados.
Y Dios, con Su Palabra, La Biblia, lo refirió a uno de sus ministros: uno de sus sacerdotes para que se confesara con Él.
Y dijo el hombre a Dios:
«pero cómo con un hombre he de confesarme si estoy dirigiéndome al mismo Dios, único y quien perdona? No iré».

Queremos que las cosas con Dios se hagan a nuestra manera y sin embargo con los hombres aceptamos todo lo que nos imponen, aunque, no nos lleve a nada.

Dios ha instituido el sacramento de la confesión y ha dado poder a sus ministros para hacerlo y cuando hacemos Su Santa Voluntad, Dios nos perdona!

Leamos la Palabra de Dios en Juan 20, 22-23. Dice:

Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo:
“Reciban el Espíritu Santo.
A quienes les perdonen sus pecados les serán perdonados,
a los que se los retengan, les serán retenidos”

¿Voy a dudar de la Palabra de Dios y del mismo Dios?

Es el mismo Dios que perdona a través de sus ministros porque ha querido darle ese poder según Su Santa Voluntad.

A quien se dirige Jesús, sobre los que sopla para que reciban El Espíritu Santo para perdonar pecados, es a Los Apóstoles, que no te engañen.
Esto es importante, por que desde el principio Jesús establece una Jerarquía, y no consideraba igual a los irreligiosos, a los Samaritanos, Saduceos, Fariseos, etc, a los judíos, a la Multitud, a Sus Discípulos, a «Los Setenta y dos», a Los Apóstoles, ni de entre los Apóstoles a Pedro, Juan y Santiago, ni de entre estos, a Pedro.
Insisto: Que no te engañen.

Dios ha establecido un orden: Respétalo
Pero ¡como te atreves a pedir perdón a Dios desautorizándole en el orden que ÉL ha establecido, es decir pecando…?
¿De que te sirve?
¿No es aún empeorarlo más?

Imagina que yo voy a pedirte perdón por haverte roto las gafas, pero para ello rompo la puerta de tu casa…

No temas a confesarte con un Sacerdote, él hará su parte y Dios la de ÉL.
Teme, eso sí, a desobedecer y ofender a Dios.
Que se haga SU Santa Voluntad, no la tulla.

25 comentarios sobre “¿Confesarse con un Cura o directamente con Dios?

  1. Y por qué no vale confesarse con Dios??y sin embargo en muchas iglesias por falta de sacerdotes o accidente multitudinario, hay confesiónes comunitarias.? O Dios oye sólo algunas veces,sólo cuando interesa??

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    1. Hola Isabel.

      Primero lee este paisaje, y justo a continuación respondo.

      [Mt.12.3] Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
      [Mt.12.4] cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
      [Mt.12.5] ¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
      [Mt.12.6] Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
      [Mt.12.7] Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
      [Mt.12.8] Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado».

      El Sábado en este contexto se refiere a La Ley.

      Mi respuesta:

      Sé que puedes distinguir entre «ordinario» y «extraordinario»; Entre cuando hay una necesidad extraordinaria a cuando queremos imponernos por encima de Dios y lo que ÉL a determinado que así sea; y por la otra parte, entre el mero cumplimiento y la obediencia.

      Pero si tú quieres, puedo adelantar en la agenda el artículo que tengo pendiente de escribir sobre esta temática.

      Muchas gracias, y que Dios te bendiga y acompañe siempre. +

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      1. Pero da igual lo extraordinario que sea un acto Pero la Iglesia me dá pie para pensar que si Dios me perdona los pecados en lo momentos extraordinarios también lo hace en lo ordinario. Oh¡¡Dios me oye más o menos según las circunstancias del sacerdote.. Es más si Dios puede oírme en la oración diaria y darme consejos de lo que tengo que hacer o no hacer, por qué no puede oir los pecados y yo sentir o oir sú perdón, o hasta ponerme penitencia.

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          1. Mejor que uno mismo nadie puede interpretar sus intenciones, y en este asunto, la Iglesia, dando la interpretación correcta según la premisa anterior, propone lo contrario a lo que tú afirmas que te hace pensar; por lo que, lo que tú interpretes al margen es irrelevante, y además injusto. ¿Te imaginas que yo diga que tu has querido decir lo contrario a lo que has dicho y a lo que has querido decir?
          2. Sí es verdad lo que dices al principio de tu respuesta: Da igual lo extraordinario que sea un acto. Y lo afirmo con tal rotundidad, por que todo ya lo tiene previsto Dios en su Divina Misericordia, de forma que no vas a sorprender por novedad… «Nada nuevo bajo el sol».

          3. En realidad no podemos alcanzar a comprender en su totalidad ni La Justicia ni La Misericordia de Dios; pero sí que sabemos, que en ÉL, todas sus cualidades se desarrollan en su máxima expresión: ÉL es Totalmente Misericordioso, como también Totalmente Justo, y Totalmente Soberano, y coherente, y etc, y etc.
            ÉL Es La Ley: No puede ir contra sí mismo, entre otras cosas, por que ÉL mismo nos enseña principios básicos como que un reino dividido no puede subsistir, y Él es REY.
            Entonces, si ÉL ha establecido unas normas no es para saltárselas ni para que se la salten los demás y ÉL dé el visto bueno de la transgresión… Pasa que esas normas no son el motor de conducta, sino su modelo. Así, cuando Jesús sana en Sábado, no es para desacreditar La Ley, -que sería desacreditarse a sí mismo-, sino para darle la interpretación correcta: Dichos preceptos son para servir, y cuando están haciendo otra cosa que no es servir, dar sevicio, entonces no sirven, no son útiles, no obligan; Y nisiquiera se trata de escepciones, sino de colocarlo en su contexto. Si yo a tí te digo que enciendas la luz, y la luz ya está encendida, no deberás hacer nada más porque ya está hecho, ¿no? Y el no encenderla nisiquiera es una excepción, sino que en el contexto concreto no es aplicable.
            La Misericordia De Dios nos da vías para nuestra Salvación, siempre gratuitas… ¿Vas a acusarle por ello?… o bien ¿Vas a pretender que te perdone quebrantando la Ley que ÉL mismo ha determinado? ¿No te parece contradictorio? Por otra parte, resulta que, Haciendo eso no demuestras interés en ser perdonada, lo cual es necesario para que ÉL te perdone.
            Dios respeta formidablemente Su Ley, incluida en ella La Libertad que Él Gratuitamente Nos Ha Regalado; y fíjate cuanto, que siendo Su Voluntad que todos nos salvemos (Jn.3.17, 1Tim.2.4), sin embargo, para nuestra Salvación, la que nos proporciona nuestro Salvador Jesucristo, ÉL ha establecido que debemos hacer cosas como Bautizarse (Jn.3.3,5,7), Creer (Jn.3.18), caso contrario «ya está condenado», ser Fiel a Su Palabra (Jn.8.51), Comulgar (Jn.6.53-54), PERMANECER en ÉL (Jn.15.6), arrodillarse ante ÉL y dar gloria al Señor (Rom.14.11, Flp.2.5-11), proclamando que «Jesucristo es el Señor», Hacer que todos los pueblos sean Discípulos de Jesús (Mt.28.18), Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a CUMPLIR TODO lo que ÉL nos ha mandado, (todo, no sólo las cosas que aquí he listado).

          4. Mira una cosa: ¿ese Cura, tan pecador o más que yo, -no estoy en condiciones de comparaciones-, está libre de pecado para tirarme la primera piedra (Jn.8.1), o huirá para que Jesús me perdone?

          5. El sacramento de la confesión es como un juicio: ¡Pero allí no vas para defenderte sino para acusarte! ¡Deja que sea Jesús quien te defienda, segurísimo que lo hace mejor que tú!

          6. isabel, te quiero decir, ya que lo das por hecho incorrectamente, que no es cierto que Dios te oiga más o menos según las circustancias del Sacerdote; la verdad es que los Sacramentos son ex-opere-operato, Es decir, que si bien la eficacia de La Gracia recibida depende de la disposición del que la recibe, el efecto del Sacramento no depende de la dignidad del que lo dispensa.

          7. Nunca dudes que Dios oye tu oración, por favor, nunca te desesperes hasta ese punto, pero sí, pon a prueba lo que crees oír de Dios, por que Dios no es esquizofrénico, ni bipolar, ni mentiroso, ni incoherente… Examina si lo que tú crees oír de dios está en contradicción con lo que ÉL sí ha dicho en la Revelación Pública, ten La Biblia a Mano… y sobretodo, léela frecuentemente, para conocerle cada vez más.

          8. por último…: Nunca, nunca, te fíes de los sentimientos. La verdad, la Realidad, no depende de si te gusta más o menos, o si sientes lo que sea que te haga creer que eso es verdad, ni nada se convierte en más o menos cierto por sentirlo de una forma o de otra. La verdad no se siente, y frecuentemente con los sentimientos a donde se llega es a las más grandes aberraciones. ¿Tú crees que a Jesús le gustó morir crucificado? Dime: ¿No es más cierto que sudaba gotas de sangre en el huerto de Getsemaní pidiendo al padre que pasara de ÉL ese cáliz, pero sin imponerse, sino, manifestando que acepta la voluntad del Padre aunque no le guste ni quiera ese sufrimiento?

          Bendiciones+ Isabel.
          Para servirte.

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  2. Por si le sirve: es imposible leer los Comentarios. Tanto mi segundo comentario como la respuesta.. Sale letra a letra en fila horizontal por lo menos en el móvil, se hace imposible la lectura. No sé ¡¡… De que o quién, es el problema.?? Seguro que era interesante sea lo que sea ..sólo por la respuesta que no sé cual es, Gracias.

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  3. Isabel, permíteme que te exponga un par de cosas, porque me parece que aquí lo mejor que se puede hacer es informar sin discutir.

    Cuando Jesús dice a los Apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos» (Jn 20,23), establece la forma como quiere perdonar los pecados, y de eso no parece fácil dudar. Hay que acudir a los sacerdotes, en quienes se encuentra Él, y justamente porque en ellos se encuentra Él, no por lo que sean, santos o pecadores: el sacerdote más pecador puede perdonar los pecados más graves.

    ¿Por qué, entonces, confesar los pecados, contarlos? Porque Jesús distingue la posibilidad de «perdonar los pecados» y la de «retenerlos»; y eso necesita un cierto «juicio», y por lo tanto, conocer los pecados. Porque se trata de una curación, y cuando yo voy al médico, no le digo: «Quiero que me cure», sino «me duele aquí»: le muestro mis heridas.

    No podemos pretender que Dios nos perdone si conocemos los cauces que ha establecido y no acudimos a ellos. Y «confesarse con Dios» no vale para quienes sabemos que Dios nos dice que no lo hagamos. Es cierto que la gracia de Dios no se limita a la que da por los sacramentos, y si yo «me confieso con Dios», Él es teóricamente libre de perdonarme. Pero estoy saltándome sus propias normas. Y, en todo caso, no sabré si me ha perdonado o no; mientras que, si voy al sacerdote, veo que él -la Iglesia- pronuncia sobre mí la fórmula que perdona y deja libre, el gran jarro de la felicidad.

    Las absoluciones comunitarias, en las que no se dicen los pecados al sacerdote -distintas de las celebraciones comunitarias de la Penitencia, en las que sí se dicen-, carecen de esa estructura de diálogo tan propia del sacramento, y son para casos extraordinariamente raros, y aunque algunos las dan, no se deben ni dar ni recibir. Por otra parte, siguen siendo -esas raras veces- sacramentos por medio del sacerdote, y no invocaciones directas a Dios.

    Y bien, espero haberte ayudado en algo, Isabel, y espero que el amigo Joni haga algo para que en tu móvil se lean bien estos comentarios abundantitos en palabras y desbordantes de amistad.

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  4. Y por qué correr el riesgo de qué un sacerdote no quiera perdonarme y cargar la conciencia con esa carga. Oh¡¡quien mejor que yo para juzgar mi propio arrepentimiento?. Por qué otro tiene qué juzgar mi dolor de los pecados. Mi pena etc. Si Dios es todo misericordia él nunca me negaría el perdón, pero un sacerdote quien sabe?

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    1. 1.- Disculpa la tardanza en responder.

      2.- No corres el riesgo de que un Sacerdote no quiera perdonarte: Lo quiere. ¿Que como lo sé? Por que sé que saben que «si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes» (Mt.6.15), y que «indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos»» (Mt.18.34-35).

      3.- A propósito: «Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño» (Hech.20.29), Y ¿quienes son esos que «no perdonan»? Una pista: No son Curas ni quieren serlo…

      4.- Que ¿quien mejor que tú para juzgarte?… Está mejor dicho ¿quien peor que tú misma?, por que «Si nos examináramos a nosotros mismos, no nos condenaríamos. Pero el Señor nos juzga y nos corrige para que no seamos condenados con el mundo» (1Cor.11.31-32). Así pues, escúchale.

      5.- Dices: «Si Dios es todo misericordia él nunca me negaría el perdón», y suena muy cordial, pero es más cierto que ÉL quiere tu arrepentimiento y Conversión; Frecuentemente lo expresa en el evangelio. Y el que verdaderamente está arrepentido hace obras de arrepentimiento. «Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento, de las obras muertas, y de la Fe En Dios; de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y así procederemos con el favor de Dios.» (Heb.6.1-3)

      6.- «El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Por eso les digo que todo pecado o blasfemia se les perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra El Espíritu no será perdonada. Al que diga una palabra contra El Hijo Del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra El Espíritu SSanto, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro» (Mt.12.30).

      7.- Ante un Sacerdote, tú puedes ver, con esos ojos que Dios te ha dado, el gesto de perdón; en cambio, de ordinario, Dios no te hará saber si te ha perdonado o no. Y los que somos de carne y hueso, necesitamos sabernos perdonados… también en el gesto, sí.

      Bendiciones+

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    1. Hola Isabel,

      Lo primero que has de saber es que si te estás preguntandote esto, muy seguramente puedes estar tranquila por que no lo has cometido.

      Lo sé por que la Biblia nos enseña que el Espíritu Santo es quien nos convence de nuestros pecados. Por lo tanto, el que peca contra EL pierde la capaczdad de arrepentimiento, y por lo tanto no le importa si lo ha cometido o no.

      Y
      luego sigo respondiendo desde el ordenador, en breve.

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    2. Te iba diciendo que, cuando viene El Espíritu Santo, tiene entre sus quehaceres convencer de pecado, y esto lo puedes encontrar en Juan 16,8. Es que antes no estaba en condiciones para darte la referencia.

      Ahora vamos con el asunto del pecado que no puede ser perdonado.

      Observa que:

      A) Jesús hace Signos.

      [Mt.12.22] Entonces, le llevaron a un endemoniado ciego y mudo, y Jesús lo curó, devolviéndole el habla y la vista.

      B) Entre la diversidad de opiniones, los fariseos achacan los signos que hace Jesús al poder de los demonios.

      [Mt.12.23] La multitud, asombrada, decía: «¿No será este el Hijo de David?».
      [Mt.12.24] Los fariseos, oyendo esto, dijeron: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios».

      C) Jesús da explicaciones de por qué no puede ser cierto lo que dicen los fariseos.

      [Mt.12.25] Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina; y una ciudad o una familia dividida no puede subsistir.
      [Mt.12.26] Ahora bien, si Satanás expulsa a Satanás, lucha contra sí mismo; entonces, ¿cómo podrá subsistir su reino?

      D) Les pone en tela de juicio.

      [Mt.12.27] Y si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.

      E) Explica que el ÉL hace los signos con el poder de El Espíritu Santo, y como ha de interpretarse esto.

      [Mt.12.28] Pero si expulso a los demonios con el poder del Espíritu De Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

      F) Muestra la contradicción obvia en que están callendo los fariseos.

      [Mt.12.29] ¿Acaso alguien puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robar sus cosas, si primero no lo ata? Sólo así podrá saquear la casa.

      G) Entonces constata la premisa de que el que no está con ÉL, de su parte, en su bando, entre los sullos, está contra ÉL, y finalmente concluye la sentencia de que eso no podrán ser perdonados jamás, concretando que la materialización ha de ser de palabra.

      [Mt.12.30] El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
      [Mt.12.31] Por eso les digo que todo pecado o blasfemia se les perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
      [Mt.12.32] Al que diga una palabra contra El Hijo Del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra El Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro.

      Así pues, esta terrible desesperanza, la que, en el fondo siempre proviene de no reconocer los signos y por ende tampoco sus significados, es la materia del pecado que no puede ser perdonado… Y ahí tienes, por ejemplo, a los Judíos esperando al Mesías sin reconocer a Jesús como tal; a los que no quieren creer a Jesús mismo, cuando dice que ESE es Su Cuerpo y ESA Su Sangre, y tantas otras cosas, y se colocan voluntariamente contra ÉL, contra Los Sullos, contra Su Cuerpo. Y quiero destacar la palabra «voluntariamente», por que, en efecto, poquísimos son los protestantes que lo son voluntariamente, conociendo La Verdad que nos hace libres… Impresionantemente, también hailos, quienes quieren permanecer en el error para rentabilizarlo, ya sea en forma de diezmos o por ateísmo/ireligiosidad.

      Más información en https://elevangeliodeldiosvivo.wordpress.com/2017/12/25/profecias-de-hoy/ ; En serio: Léelo.

      Ahora yo te pregunto a ti: ¿Por que habría de incluirse entre los 10 mandamientos?
      Si nos atenemos al Antiguo Testamento, la «Ley de Dios» está compuesta por el conjunto de los 7 preceptos morales básicos que obligan a todo ser humano, («Los siete preceptos de los hijos de Noé» (Gn.9.1-7)), y los 613 preceptos del judaísmo (los 613 «mitzvot» que hacen el «Mitzvá», 365 que imponen abstenerse de acción (uno por cada día del año) y 248 preceptos que obligan a hacer (uno por cada órgano del cuerpo)), entre los cuales se encuentran los 10 mandamientos del «Decálogo» (Ex.20.2-17 y Deuteronomio.5.6-21). Y eso son los atos que conozco, pero no por que los haya vontado yo. Si incluimos el Nuevo Testamento, … a saber.
      Considera que, de hecho, toda La Biblia habla sobre qué hacer y qué no hacer, No de la estructura arquitectónica de El Cielo ni donde está situado, sino de como llegar a Él sin perderse por el camino.

      Bendiciones+

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      1. No estoy seguro de que la blasfemia contra el Espíritu Santo haya de ser de palabra. Para Jesús, que tanto interioriza la ley en la Ley Nueva que es la gracia y el precepto interior del corazón (como en el Sermón del Monte), ¿no contará más el endurecimiento interior y persistente que su formalización verbal?

        De hecho, el infierno no es otra cosa que ese endurecimiento, en el cual uno mismo se cierra por completo al amor y se auto-excluye de él y de su gozo, lo cual es una personal elección del egoísmo frío, cruel, que llamamos infierno para siempre.

        Y el pecado contra el Espíritu Santo no supone que haya pecados que Dios no quiera perdonar; sino que el que incurre en este, justamente, está cerrándose totalmente al arrepentimiento, a la conversión, a la mano que Dios puede tenderle, al amor, al perdòn. Esa es la naturaleza de este pecado. El que peca contra el Espíritu Santo prohíbe a Dios que lo perdone. Y Dios -si puedo decirlo así- se queda con las ganas.

        Un saludo a los buenos amigos de “El Evangelio del Dios Vivo”.

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  5. De todas maneras noto que os contradecís, o por lo menos él sacerdote. Una cosa es que una persona no se arrepienta del pecado entonces no se pueda perdonar y tampoco querrá… Y otra cosa es que sea imperdonable por parte de los sacerdotes…. De todas formas la fe es un don que Dios dá a quién quiere y ese rechazo al perdón puede ser por falta de fe. Realmente existe ese pecado al Espíritu Santo? O es algo subjetivo,

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    1. algunos dicen, qué lo espiritual es menos real de esa manera ofendiendo al Espíritu Santo, que las palabras de Jesucristo son subjetivas cuando la verdad es que Jesús es la verdad con mayúsculas. Yo creo sin reservas en lo que nos revela Dios mediante la Biblia; también en las palabras de Jesús por supuesto. solo recuerda lo que dice al principio del Evangelio según San Juan

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    1. Amiga Isabel, si el pecado contra el Espíritu Santo es la cerrazón radical ante Dios, el que va a confesarlo ya no está en él, y lo confiesa como pecado que cometió antes; si estuviera cometiéndolo aún, aún no iría a confesarlo. Por eso no hay razón para perdonar a quien se arrepiente, también de esto. La misericordia de Dios expresada en la Confesión no conoce límites: solo el límite que el hombre le ponga. Por lo demás, no tiene sentido pensar que el sacerdote imparta el perdón a quien no se arrepiente, a quien no quiere recibirlo, a quien lo rechaza. Le resbalaría.

      Es verdad que la fe es un don; pero también es una tarea, tarea del hombre que debe buscarla. “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón” (Jer 29,13). El hombre tiene responsabilidad de su fe, y si no la busca en la medida de sus fuerzas, tiene culpa como quien la tiene y no la sigue. Además, el que no tiene fe ni fuerzas para encontrarla tiene también una conciencia y la responsabilidad de esa conciencia, que debe en la medida de sus fuerzas buscar la norma moral y ajustarse a ella. Dios susurra las normas también al oído del increyente.

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  6. ya lo tengo claro, alguien me hizo creer ,..o yo llegue a pensar- que mis pecados eran imperdonables. Ahora sé que depende de mí que cuando yo quiera o pueda o lo desee serè perdonada…..GRACIAS hace mucho que no dormía tranquila.

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    1. No sabes, Isabel, qué alegría gigante me das al hacerme saber que he podido ayudarte de esa forma. Los sacerdotes somos servidores de la misericordia de Dios. ¡Y “siervos de vuestra alegría”!, dice también S. Pablo!

      Debí aclararte un poco más que no es que el sacerdote perdone, sino que dispensa el perdón de Dios; y si él no puede dejar de dispensar el perdón de Dios, es porque obraría en contra de Dios. No es decisión del sacerdote, sino que él simplemente tiene que apreciar si hay arrepentimiento y propósito, y con eso da la absolución.

      Y parece que Jesús te está buscando, y también, que tú te estás dejando encontrar. Se nota que sientes la necesidad de Cristo. ¿Qué te diré yo, Isabel? Que no tengas miedo, que te lances, que des el paso, y con intenciones de proseguir en él (que si no, no sería auténtico). A la otra orilla del puente que quizás te da miedo cruzar, está Él, no con el carro de sus exigencias, sino con el diploma de tu libertad.

      Y ese puente, lo cruzarás con la Confesión. No cuesta tanto, de verdad, y es una liberación infinita.

      Y pide la ayuda de María. Le dijo un buen señor de la Edad Media: “¿Puede tener miedo de perecer aquel que tiene como piadosísima madre y como poderosísima abogada a la madre misericordiosísima del clementísimo hermano y del juez? Tú, madre de misericordia, ¿no vas a rogar al Hijo en favor del hijo, al Unigénito en favor del adoptado, al Señor en favor del siervo, al Juez en favor del reo, al Creador en favor de la creatura, al Redentor en favor del redimido?” Lo demás lo tienes aquí:

      https://soycurayhablodejesucristo.wordpress.com/2018/05/18/eres-madre-del-juez-y-el-acusado/

      Perdona si me he metido en tu vida. Por lo menos, de verdad te digo que esta tarde, en mi Misa, voy a dar gracias por haberte ayudado.

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