Un Cristiano debe ser Testigo. Para testificar es necesario experimentar

¿Conoce usted a Jesús De Nazaret?
¿Usted conoce el rostro de Jesús?
¿Conoce al Jesús histórico?
¿Y al Jesús teológico?
¿Quizás a un Jesús dogmático?
¿A un Jesús impuesto?
¿Entonces, al Jesús, personaje bíblico?
¿A un Jesús Abogado? ¿Revolucionario? ¿Buenista? ¿Justiciero? ¿Amigote (desenfadado/juerguista)? ¿Ñoño (sentimentalista)?
¿A un Jesús a la carta?

San Juan Bautista: no.
Hoy nos lo dice. Dos veces: En no le conocía.

No conocía a un Jesús teórico;
Ni siquiera a un Jesús compatriota;
Tal vez ni a Jesús, Su Primo.

¿Que cómo es esto?

 

Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo:

«Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
A ÉL me refería, cuando dije:

“Después de mí viene un hombre que me precede,
porque existía antes que yo”.

Yo no lo conocía,
pero he venido a bautizar con agua para que ÉL fuera manifestado a Israel».

Y Juan dio este testimonio:

«He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre ÉL.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre ÉL,
Ese es el que Bautiza en El Espíritu Santo”.

Yo lo he visto y doy testimonio de que ÉL es El Hijo De Dios».

(Jn.1.29-34)

Juan no lo conoció cuando lo vio.
Tampoco los discípulos le conocieron cuando andaba junto a ellos camino de Emaús explicándole las escrituras (Lc.24.25-32).

Cuando sí lo conoció Saltó de alegría en el vientre de Su Madre, Santa Isabel.
Desde allí no podía mirarle, sin embargo Le vio.
Lo hizo con los ojos del corazón, que es con los ojos que hay que mirar para ver en VERDAD la VERDAD.

Deje pues de usar sesudas artimañas para ver a Jesús, que el asunto es más sencillo:
A Jesús, el Cristo, se le ve con los ojos del corazón. Entonces gócese y regocíjese.

Que no te diga ni la carne, ni la sangre, ni la razón, ni un convencimiento tenaz, quien es Jesús:
Deja que lo haga El Espíritu Santo, y tu dicha será grande.

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo».
Y Jesús le dijo:
«Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el Cielo».

(Mt.16.16-17)

Volvamos al Testimonio de San Juan Bautista:
Él testifica.
No es una doctrina aprendida, ni siquiera una reflexión, ni una conclusión.
No es un resultado de un proceso cual fuera, sino un testimonio.
Un testimonio es algo que concierne al testificante, algo suyo.
Algo que Él percibe, no calcula ni le es comunicado.

Él ve al Espíritu De Dios bajar como una Paloma para posarse y permanecer sobre Jesucristo.
San Juan Bautista lo puede contar como testigo:
Lo ha visto.

Nosotros también estamos llamados a dar testimonio:
Mas, testificar implica haberlo experimentado.

Necesitamos una experiencia de Dios en nuestras vidas:

  • Observemos a Jesús Eucaristía adorado, para así poder testificar cuan adorable es;
  • Vivamos, y testifiquemos la belleza de la vida;
  • Amemos para amar de verdad:

Experimentemos el amor de Dios; contemplemos sus maravillas, y proclamémoslas con megafonía, desde la azotea más alta, donde más lejos se pueda escuchar.

Sin conocer a Jesús, no podemos dar testigo de él:

¡Conozcámoslo!

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.