Serie «Definiciones Cristianas Básicas» – 02. La Misericordia Divina, el pecado y su gravedad

Misericordia Divina

  • Acoger la misericordia de Dios supone que reconozcamos nuestras culpas, arrepintiéndonos de nuestros pecados. Dios mismo, con su Palabra y su Espíritu, descubre nuestros pecados, sitúa nuestra conciencia en la verdad sobre sí misma y nos concede la esperanza del perdón. (CCIC, 391).

Pecado

  • El pecado es «una palabra, un acto o un deseo contrario a la Ley eterna» (San Agustín). Es una ofensa a Dios, a quien desobedecemos en vez de responder a su amor. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Cristo, en su Pasión, revela plenamente la gravedad del pecado y lo vence con su misericordia. (CCIC, 392).
  • La variedad de los pecados es grande. Pueden distinguirse según su objeto o según las virtudes o los mandamientos a los que se oponen. Pueden referirse directamente a Dios, al prójimo o a nosotros mismos. Se los puede también distinguir en pecados de pensamiento, palabra, obra y omisión. (CCIC, 393).

Gravedad del pecado

  • En cuanto a la gravedad, el pecado se distingue en pecado mortal y pecado venial. (CCIC, 394).
    • Se comete un pecado mortal cuando se dan, al mismo tiempo, materia grave, plena advertencia y deliberado consentimiento. Este pecado destruye en nosotros la caridad, nos priva de la gracia santificante y, a menos que nos arrepintamos, nos conduce a la muerte eterna del infierno. Se perdona, por vía ordinaria, mediante los sacramentos del Bautismo y de la Penitencia o Reconciliación. (CCIC, 395).
    • El pecado venial, que se diferencia esencialmente del pecado mortal, se comete cuando la materia es leve; o bien cuando, siendo grave la materia, no se da plena advertencia o perfecto consentimiento. Este pecado no rompe la alianza con Dios. Sin embargo, debilita la caridad, entraña un afecto desordenado a los bienes creados, impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y en la práctica del bien moral y merece penas temporales de purificación. (CCIC, 396).

Este es el capítulo 1º de la Serie «Definiciones Cristianas Básicas», 2ª entrega.

3 comentarios sobre “Serie «Definiciones Cristianas Básicas» – 02. La Misericordia Divina, el pecado y su gravedad

  1. ¿Donde está la línea de la gravedad? ¿Qué es materia grave y qué leve? ¿Puedo confesar un pecado venial si pienso que es mortal? ¿Y si pienso que un pecado es venial y resulta que es mortal y no lo he confesado?

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    1. Lo primero que te puedo decir es que no te agobies y confíes en Dios que ÉL es tu abogado.
      Sí pensabas que un pecado no era mortal, obviamente no tenías un conocimiento pleno, que es condición para que sea mortal.
      Ahora bien, si tú crees qué es materia grave a la hora de cometer un pecado, en cualquier caso pecas por ir en contra de tu conciencia, lo cual, es materia grave.
      Venga… A no pecar, Ni venial ni mortalmente; Y sí pecas, ya sabes, a darle la lata al Sacerdote, que dicen que en esto son masoquistas.

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    2. Has de tener presente que la Confesión es para todos los pecados: es obligatorio confesar todos los mortales (que se recuerden), pero pueden confesarse también los veniales, y quien no tiene mortales hace bien en seguir confesándose. Por lo demás, creo que todo lo que te dice Joni es exacto.

      En cuanto a la gravedad, no haces una pregunta fácil. La moral no es una ciencia exacta. ¿A partir de cuántos euros con cuántos céntimos es el robo un pecado grave? Nadie lo sabe. A veces no sabremos decir si un pecado es grave, y a menudo no sabemos tampoco si algo es pecado o no lo es.

      La Biblia no da una regla inconfundible, aunque sí muchas certezas aquí y allá. De todos modos, cuando uno tiene la conciencia bien formada, conoce por formación y por intuición unas orientaciones con las que es difícil que se equivoque. Es uno de los motivos por los que tenemos la obligación moral de formar nuestra conciencia.

      Por si te interesan unos artículos sobre la Confesión:

      https://soycurayhablodejesucristo.com/2016/05/01/el-pecado-que-nos-escalda/

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