Estrella De La Mañana

Recibo una «consulta» de una «envangélica» que dice que Lucifer recibió el título de Estrella de La Mañana, y como se le aplica a la Virgen María en las Letanías del Santo rosario, pues… blanco y en botella.

Y eso sale de…
mala leche a raudales y de…
Is.14.12, que dice:

¡Cómo has caído del cielo, Lucero, hijo de la aurora!

Que viene a ser:

¡Cómo has caído de lo alto, con el poder que tenías desde muy al principio (de la creación)!!

¿En serio hace falta «traducir»?

¿Ven esa coma?
Sí hombre, la de «Lucero, hijo de la aurora»,
la envangélica, no.
(atención selectiva creo que se llama).

Aunque quizás le gustaría que a La virgen maría se le atribuyeran títulos satánicos, la verdad es otra: A Lucifer Dios le dice Lucero, e, hijo de la aurora, (dos (2) cosas separadas por una coma), no Estrella De La Mañana, (una (1) cosa distinta).

La técnica es: Miente, que algo queda.

Yo le aconsejo que se haga mirar esa animadversión descontrolada, y esas alucinaciones que le hacen ver demonios por todos lados. Por cierto: El omnipotente Sólo Es Dios.

 

Resulta que, como dice el Salmo 144,

El Señor es Bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas,

y a Lucifer, que también es Su Criatura y también le ama, le llama cariñosamente «Lucero», y también (coma), hijo de la aurora, es decir, creado al principio de la creación, representada en un día.

Lucifer:
(del latín lux(‘luz‘) y fero(‘llevar‘), es decir: ‘portador de luz‘).
Un comentarista aclara que: Algunos traducen erróneamente la palabra latina lucifer como «el que lleva la luz», pero eso es un error ya que ese significado corresponde a la palabra luciferarius.<

El Diccionario de la lengua española lo define como forma poética de llamar a un Lucero.

 

Pero es que, además, la expresión de Lucero De La Mañana, ya se usó antes.

[Ecli.50.1] Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdote que durante su vida restauró la Casa y en sus días consolidó el Santuario.
[…]
[Ecli.50.6] Como Lucero Del Alba en medio de nubes, como Luna en su plenilunio,
[…]

 

La «Estrella de la mañana» es un símbolo de poder, y aquí representa la gloria de Jesús resucitado, a la que son asociados los Creyentes en ÉL.

[2Ped.1.19] Así hemos visto confirmada la palabra de los profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el Lucero De La Mañana en sus corazones.

[Apoc.2.26] Al vencedor, al que permanezca fiel hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones.
[Apoc.2.27] Él las regirá con un cetro de hierro y las destrozará como a un vaso de arcilla,
[Apoc.2.28] con el mismo poder que yo recibí del Padre; y también le daré la Estrella De La Mañana».

[Apoc.22.16] Yo, Jesús, he enviado a mi mensajero para dar testimonio de estas cosas a las Iglesias. Yo soy el Retoño de David y su descendencia, la Estrella radiante de la mañana.

 

¿Pero si La Estrella De La Mañana es ÉL, qué es lo que dará al vencedor…?
Pues, sí. Se da a sí mismo, y también da a Su Madre (Jn.19.27).

He aquí la razón por la que se le da a María el título de Estrella De La Mañana:
Ella es La Estrella que nos guía hacia el Mesías, el «Signo» que Dios nos da en Is.7.14, así como aquella Estrella Celeste guió a los reyes de oriente; De la mañana del día de la vida terrena (símil bíblico).
Quesí. Que podría decirse de otra forma… Quizás «Estrella Temprana»… Y seguro que otras tantas… Pero hombre, no te cargues la poesía

 

Con expresión similar se indica que Jesucristo fue creado al Principio:

[Sal.110.3] «Tú eres Príncipe desde Tu Nacimiento,
con Esplendor De Santidad;
YO mismo te engendré Como Rocío,
desde el Seno De La Aurora».

 

El lenguaje de La biblia es muy bello,
no os carguéis la poesía.
¡He dicho!

6 comentarios sobre “Estrella De La Mañana

  1. La jaculatoria Stella matutina fue incluida en las letanías lauretanas en la versión de Padua del siglo XIV. En un manuscrito de París del siglo XII (París, Nat. Lat. 5267) se encuentra la expresión Stella marina y Lux matutina.
    Se cree que el autor de las letanías de Padua combinó los dos títulos en uno y resultó Stella matutina.
    La estrella de la mañana anuncia el fin de la noche y la luz de la aurora, el principio del día.
    De la misma manera, la Virgen María anunció, al nacer, el fin de la noche y de las tinieblas en la que los hombres de tantos siglos yacían sepultados.
    Ella es la bellísima aurora que anuncia el día, todavía más hermoso, en que el Sol divino, Jesucristo, ha de iluminar al mundo, disipando la ignorancia y el error y, con aquel calor sobrenatural del fuego que trajo sobre la tierra, ha de encender el corazón de los hombres en su amor.

    El Beato Cardenal Newman afirma -comparando este título con el de Rosa mística- que es el que mejor le corresponde. Y lo explica por tres razones:
    Primera, la rosa pertenece a la tierra, pero la estrella está en el cielo: María no pertenece a este mundo; ningún cambio puede afectar a una estrella.
    Segunda, la vida de la rosa es breve, pero María, como las estrellas de lo alto, permanece para siempre tan lozana como en el día de su Asunción y será tan pura y perfecta cuando su Hijo venga a juzgar al mundo, como lo es ahora.
    Y, finalmente, María tiene la prerrogativa de ser heraldo del Sol. Cuando Ella aparece en la oscuridad, sabemos que el Señor está muy cerca.

    La Virgen María es la nueva estrella de la mañana que nos trae la luz verdadera, la portadora de la salvación, de la Palabra encarnada, el Arca de la Alianza.
    La gran señal que apareció en el cielo…
    Vestida del sol: Revestida de la luz de Cristo.
    Con la luna bajo sus pies (luna que simboliza el tiempo, bajo sus pies). Ella tiene autoridad, ejerce dominio sobre el tiempo, es su patrona. Ella aunque vivió en el tiempo, es superior a las vicisitudes del tiempo y no es condicionada por el, o sea, tiene el poder dado por Dios, para aplastar las batallas que se dan en los tiempos específicos).
    Coronada: partícipe del poder real de su Hijo (Ella es reina de cielos y tierra).
    Con doce estrellas: simboliza el triunfo de la Iglesia en María.

    La respuesta de María: «he aquí la esclava del Señor» respuesta perfecta al grito de Lucifer: «no serviré».

    LUCIFER es una denominación que no se haya en la Biblia, y significa «estrella de la mañana».
    La simbología sería que las estrellas representan a las naturalezas angélicas, la luna a la Virgen María, y el sol -el astro rey- representaría a Dios.
    El día primero de la creación, en que se separa la luz de las tinieblas, la luz representaría la creación de los ángeles bienaventurados, mientras que la noche la defección de los ángeles rebeldes,
    Satanás sería el lucifer, es decir la estrella primera que anuncia la noche, la primera defección que apareció en el cielo crepuscular.
    De ahí que el nombre de Lucifer le conviene por la belleza de la estrella que corresponde a su naturaleza angélica superior a las otras, y por ser la primera estrella del crepúsculo.

    Algunos traducen erróneamente la palabra latina lucifer como «el que lleva la luz», pero eso es un error ya que ese significado corresponde a la palabra luciferarius.

    Este nombre de Lucifer se le aplicó a Satanás cuando algunos Santos Padres se dieron cuenta de que las palabras del profeta Isaías sobre el gran príncipe babilónico convenían perfectamente al Diablo, la estrella de la mañana que cae desde los cielos por su orgullo.

    Ahora, solo hay una «Estrella de la Mañana»:
    La Virgen María.
    Así la llamamos en las letanías del rosario.

    Lucifer creado en gracia desobedeció al Creador, pecó y cayó al infierno.
    Los ángeles fieles a Dios nos recuerdan la belleza de la luz de esa «estrella de la mañana» antes de su caída.

    TRADUCCIÓN «LUCIFER»
    El nombre Lucifer (hebreo helel; los LXX heosphoros, Vulgata lucifer) originalmente denotaba al planeta Venus, destacando su brillantez.
    La VULGATA emplea también la palabra para «LA LUZ DE LA MAÑANA» (Job 11,17), «los signos del zodíaco» (Job 38,32), y «la aurora» (Sal. 108(107),3) .
    Metafóricamente, la palabra se aplica al rey de Babilonia (Isaías 14,12) como preeminente entre los príncipes de su tiempo; al sumo sacerdote Simón, hijo de Onías (Eclo. 50,6), por su virtud superior; a la gloria del cielo (Apoc. 2,28), debido a su excelencia; por último, al mismo Jesucristo (2 Ped. 1,19; Apoc, 22 16;

    La versión siríaca y la versión de Aquila derivan el nombre hebreo helel del verbo yalal, “lamento»; San Jerónimo está de acuerdo con ellos (In Isaiah 1.14), y le da el nombre de Lucifer al principal ángel caído, que debe lamentar la pérdida de su gloria brillante como la estrella de la mañana.
    En la TRADICIÓN cristiana ha prevalecido este significado de Lucifer;
    Los Padres afirman que Lucifer no es el nombre propio del diablo, sino que denota sólo el estado del que ha caído (Petavius, De De Angelis», III, III, 4).

    Fuente: Maas, Anthony. «Lucifer.» The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 19 Dec. 2012

    Me gusta

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.