Método Evangelista «Pozo De Jacob En sicar»

¡Ay de mí si no evangelizara!

(1Cor.9.16).

 

Hoy te presento esta Estrategia De Evangelización, emanada de mi experiencia en traer de vuelta a Casa.

 

¿Preparado para hacer proselitismo? 😀

¿Preparado para Evangelizar? 😀

 

1. Objetivo:

Entusiasmar con la misión evangelizadora para establecer el compromiso de la dedicación a evangelizar. Es decir, el objetivo inmediato de este método es promover La Misión misma: Aprender y Enseñar a cumplir *todo* lo que Dios nos ha mandado, -y no sólo las cosas que nos gustan obviando las que nos cuestan-, haciendo que todos los pueblos sean Discípulos Del Señor, se Bauticen y Crean (Mt.28.18.20) ya que esto es necesario para su Salvación (Jn.3.5), «porque ÉL {Dios} quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim.2.4). El objetivo es pues la Salvación, ya que la Misión es vehículo de la Salvación.

 

2. Claves:

2.1. Dios es el Ser Supremo. Lo que existe es por que ÉL quiere que exista. En cuanto a las cosas que existen, entre las cuales nos hayamos nosotros, se encuentran las que están en armonía, formando parte de la felicidad, y las que no, que están sumidas en la tristeza y desasosiego. Por lo tanto, yo quiero y necesito estar en armonía, y deseo la felicidad.

2.2. Dios que es La Vida, nos da La Vida, y no hay Vida fuera de ÉL: lo que no tiene vida, está muerto. El Señor decreta: «Ustedes serán Santos, porque Yo, El Señor su Dios, soy Santo» (Lev.19.2, 1Ped.1.15). Entonces las únicas opciones posibles son dos: Santidad o muerte. Tengo que escoger uno de los dos caminos (Sal.1.1-6), y he decidido escoger Vivir.

2.3, Cada vez que recorro un mismo camino llego siempre a un mismo destino y nunca a otro distinto. Jesús es El Camino, y por cierto el Único, que lleva a La Vida con mayúsculas, La Vida Eterna (Jn.14.6), ya que nadie va al Padre sino por ÉL: «porque en ningún otro hay salvación ni existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres por el cual podamos Salvarnos» (Hech.4.12). Así pues, debo tener cuidado de nunca separarme de ÉL, como los sarmientos, que separados de la vid no sirven para nada (Jn.15.5-10), y el que no está con ÉL, -en Su Única Iglesia (Mt.16.18, 1Cor.12.12-27)-, necesariamente está contra ÉL (Mt.12.30, Lc.11.23): no hay otra opción.

2.4. Dios no me pide tan sólo un diezmo (una décima parte) sino que me exige el ciento por ciento (Mt.19.28-29) cuando dice: «Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo» (Mt.5.48). Sí. Se puede ser perfecto. Porque ser perfecto no significa desarrollar dotes superiores a uno mismo, sino hacer todo y solamente lo que hay que hacer, funcionar sin excesos ni carencias, cada uno según sus capacidades, ni más, ni menos.

2.5. No importa que esté en una fase muy temprana de la Conversión (note que siempre hay de qué convertirse, por lo que no debo hablar de estar convertidos como si ya hubiera llegado a la meta (CFR Flp.3.12-16)), si no evangelizo estoy incumpliendo el mandato evangélico (Mt.28.18-20), y, por lo tanto, estoy en desobediencia. La desobediencia es desacuerdo, falta de armonía, infelicidad, desasosiego, y finalmente, muerte. Yo quiero la Vida Perfecta, a la que no le sobra ni le falta nada, Vivir en paz, en armonía, en felicidad, consoladamente, con bienestar, en santidad: y esto sólo lo puedo en Dios, en quien lo puedo todo (Flp.4.13) ya que ÉL lo puede todo en mí. Por lo tanto: debo despojarme de todo desacuerdo que me separe de ÉL.

2.6. Nunca puedo mentir, ocultar la verdad, ni manipular o reinterpretar la Palabra De Dios según me apetezca o convenga (ni ninguna otra, por cierto), porque esas cosas son pecado, y el pecado trae consigo la muerte (Rom.5.12); tengo que escoger siempre La Verdad que nos hace libres (Jn.8.32), aunque a menudo no sea lo más fácil.

2.7. El mal menor no es menos mal por requerir de menos agresión: Es mal. Además, el mal menor es el peor mal, porque teniéndolo por menos, se camufla y disimula con facilidad. No se vale hacer el mal para conseguir un bien: el fin no justifica los medios.

2.8. Tengo que leer cada cita en su contexto completo, ya que un texto fuera de contexto es pretesto frecuentemente destinado a intereses oscuros. Si me dan una referencia bíblica, debo siempre leer antes y después, para asegurarme de qué significa en su contexto, y si procede o no el uso que está o estoy haciendo de ella. No admitiré la descontextualización, teniendo por no presentadas las citas que no procedan.

2.9. En La Biblia no hay NADA desechable, porque La Palabra De Dios es toda Perfecta, sin exceso ni defectos. Hay detalles, -lugar, fecha, hora, personas, palabras, etc.-, que parecen superfluos, pero que en realidad no puedo permitirme obviar, sino que debo contemplarlos en la medida que lo consiga entender, para poder realizar una correcta composición de lugar y hechos, y así alcanzar a comprender mejor el contexto.

2.10. Tengo que comunicar la Palabra De Dios, pero no caer en extremismo fanático. Si bien todo aspecto moral se puede encontrar explícita o implícitamente en La Biblia, no podemos pretender que tódo esté en La Biblia cuando la misma Biblia indica que no todo está en la Biblia (Jn.21.25), ni negar la importancia de las cosas que no están en la Biblia (2Tes.2.15), ya que, de hecho, La Biblia es la puesta en escrito de La Tradición Oral (entendiendo por tradición la Transmisión De La Palabra).

2.11. Yo no sé todo, no puedo alcanzar a saberlo todo, pero debo procurar aprenderlo todo. Tengo que formarme, y la formación no acaba nunca.
Mi misión es ahora: Que la formación no sea pretexto para posponer la Misión, ni la Misión para avandonar la formación. Evangeliza y estudia; estudia y Evangeliza. ¡Ya!

 

3. Metodología:

3.1. Enfoque:

3.1.1. El pasaje de Jesús y la Samaritana (Juan.4.1-42) muestra cuales son los pasos que seguir para evangelizar eficazmente. Y esto es lo que me importa si de lograr el objetivo se trata: la eficacia.

3.2. Dinámica:

3.2.1. Lo primero es estar en paz con Dios, ser su amigo, no ser en nada su enemigo. Entonces oro rogándole que trabajemos juntos, codo a codo, para obrar con éxito, porque «si El Señor no edifica La Casa, en vano trabajan los albañiles; si el Señor no custodia la ciudad, en vano vigila el centinela. Es inútil que ustedes madruguen; es inútil que velen hasta muy tarde y se desvivan por ganar el pan: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!» (Sal.127.1-2). En esta preparación espiritual, es, por lo tanto, muy importante estar En Gracia, es decir, sin consciencia de tener pecado mortal. También es muy bueno pedir la asistencia de sendos Ángeles Guardianes, tanto de quien vela por mí, como de quien lo hace por la persona a la que pretendo Evangelizar, tenerlos como aliados.

3.2.2. En un ambiente distendido con apariencia casual, establezco un contacto personal de dependencia donde la persona a evangelizar sienta que puede ofrecerme algo que yo necesito o quiero (CFR Jn.4.7), a lo que yo daré un sentido Espiritual.

3.2.3. No entro en controversias fanáticas, étnicas, raciales, políticas, territoriales, ni en provocaciones (CFR Jn.4.9).

3.2.4. Enseguida y con mucho amor dejo claro con qué autoridad me dirijo a él (Jn.4.26), y qué puedo ofrecerle (Jn.4.10). No te acomplejes al tener que hacerlo y repite conmigo: «Yo, quien habla contigo, soy miembro del Cuerpo de Cristo que es Su Única Iglesia (Rom.12.4-5, Col.1.18-23, 1Cor.12.12-26, Ef.4.15-16, Ef.5.23, Mt.16.18), la que tú -quizás sin saberlo- buscas; y en Su Nombre vengo a ti, a enseñarte a cumplir todo lo que ÉL nos ha mandado, porque Jesucristo me lo ha ordenado con Toda su autoridad (Mt.28.18-20), El Mismo que está entre nosotros hasta el fin del mundo, cada vez que nos reunimos (Mt.18.20). Y has de saber, que sólo por esto, recibirme a mí es recibirle a ÉL (Lc.10.16)».

3.2.5. Ya sea que ponga en tela de juicio mi autoridad o capacidad (Jn.4.11), o simplemente converse, le doy los detalles que procedan y sigo predicándole (Jn.4.13-14), hasta que detecte un aumento de interés en lo que le estoy diciendo (Jn.4.15).

3.2.6. Indago -indirectamente- su vida para detectar cualquier desorden (Jn.4.16), y cuando me lo manifieste le confronto con La Palabra De Dios (Jn.4.17-18). Jesús cuenta con la ventaja de conocer la vida de la Samaritana, pero aún así, nosotros podemos recurrir a los patrones comunes de comportamiento humano, e investigar si se cumple alguno (ingeniería social básica y «pensamiento transversal»). En este punto el objetivo es que pueda decir, -aunque no lo haga con la literalidad de estas palabras-, «veo que eres un Profeta» (Jn.4.19), es decir, que se convenza de que le hablo Palabra De Dios, no mía de yo.

3.2.7. Le respondo con verdad, decisión y autoridad, a sus interrogantes (Jn.4.20-26) siempre que pueda, y si necesito ayuda la pido, estudio, el caso es conseguirlo: es ineludible hacerlo (1Ped.3.15-17).

3.2.8. Si alguien se «sorprende» por que esté hablando con él o porque lo esté haciendo en ese modo, ¿qué me importa? Yo debo alimentarme de hacer la voluntad de aquél que me envió, y llevar a cabo su obra (Jn.4.31-34, Mt.28.18-20): Ya es momento de la cosecha (Jn.4.35-38)

3.2.9. Le invito entonces a que haga como la Samaritana (Jn.4.28-29): Dejar su cántaro de los quehaceres y preocupaciones terrenales, y, que vaya a la ciudad a decir a la gente, -como yo estoy haciendo-, que vengan a conocer a Jesús (Jn.4.30), y así continuar la cadena: Él que crea por mi testimonio y predicación; los de su ciudad, familia, grupo, o lo que sea, por el suyo; y así sucesivamente: Pero, que todos acaben creyendo por Jesús mismo (Jn.4.39-42). Nosotros debemos ser transparentes, completamente prescindibles, y desaparecer una vez sembrado, que es otro -Dios mismo- quien recoge.

3.2.10. Entonces debo de enseñarle a seguir este método, y comprometerme con él hasta lograr su autonomía.

3.3. Apoyo:

Como apoyo a la formación podemos realizar actividades entretenidas, dinámicas sociales, etc… Algunos ejemplos que sujiero son:

3.3.1. Jugar al «teléfono roto», que consiste en transmitir en voz baja y de forma dificultosa un mensaje de un miembro al siguiente de la cadena sucesivamente, de forma que el último lo diga en voz alta y el primero diga lo que había dicho originalmente, haciendo notar que el mensaje se ha distorsionado a lo largo de la cadena. Incluir primeramente frases sin mayor importancia; después instrucciones sobre cómo encontrar alguna cosa o lugar, y comprobar que si no se transmite bien, no se podrá recuperar tal cosa, y quedará perdida.

3.3.2. Hacer lectura comprensiva de paisajes bíblicos que resulten dificultosos, de forma que después de leerlo, un oyente o el mismo lector explique con sus propias palabras y resumiendo, lo que ha leído. Cuando se produzca un cambio sustancial del mensaje, advertirle seriamente: «Le has quitado la posibilidad de conocer La Palabra De Vida Eterna por que ha conocido la tuya, que difiere; ergo, le has quitado La Vida; ergo, le has matado: Y los que matan no entrarán al Cielo(1Jn.3.15); ergo, vas al infierno (Apoc.21.8,22.15)».

3.3.4. Realizar una lectura de La Biblia, sobre la que posteriormente realizar un juego de preguntas y respuestas tipo test (trivial), o bien con aluvión de preguntas con respuestas libres, que no se deben fallar (ej. «paso palabra»).

3.3.5. Evaluación grupal, donde cada uno tiene que hacer una exposición de algún evento de su vida, y después, identificar expresamente el asunto principal; los demás deben evaluar anónimamente escribiendo en sendos papelitos que se barajarán para finalmente hacer las sumas o promedios de puntuación, puntuando entre 1 y 5 diversos parámetros entre los que se debe incluir principalmente cuan, convincente (creíble) ha sido la exposición, cuan centrada en el asunto principal (cuanto no se ha dispersado), y, posiblemente otros parámetros que se puedan acordar. El que adquiera mayor puntuación, se pueden quedar con el bolígrafo, o recibir otro obsequio; En caso de empate, todos los de mayor puntuación tendrán su premio.

 

4. Modelo:

San Lucas cuenta que los Samaritanos rechazaron a Jesús por que iba de peregrinación a Jerusalén (Lc.9.51-53); y San Juan relata lo ocurrido durante un alto en un camino (Jn.4.1-45).

4.1. Texto:

[Jn.4.1] Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído decir que él tenía más discípulos y bautizaba más que Juan
[Jn.4.2] (en realidad él no bautizaba, sino sus discípulos)
[Jn.4.3] dejó la Judea y volvió a Galilea.
[Jn.4.4] Para eso tenía que atravesar Samaría.

[Jn.4.5] Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José.
[Jn.4.6] Allí se encuentra el pozo de Jacob.
Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo.
Era la hora del mediodía.
[Jn.4.7] Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo:
«Dame de beber».
[Jn.4.8] Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
[Jn.4.9] La samaritana le respondió:
«¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?».
Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
[Jn.4.10] Jesús le respondió:
«Si conocieras el don de Dios
y quién es el que te dice: «Dame de beber»,
tú misma se lo hubieras pedido,
y Él te habría dado Agua Viva».
[Jn.4.11] «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva?
[Jn.4.13] Jesús le respondió:
«El que beba de esta agua
tendrá nuevamente sed,
[Jn.4.14] pero el que beba del Agua que yo le daré,
nunca más volverá a tener sed.

El agua que yo le daré
se convertirá en él en manantial
que brotará hasta la Vida eterna».

[Jn.4.15] «Señor,
le dijo la mujer,
dame de esa Agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla».
[Jn.4.16] Jesús le respondió:
«Ve, llama a tu marido y vuelve aquí».
[Jn.4.17] La mujer respondió:
«No tengo marido».
Jesús continuó:
«Tienes razón al decir que no tienes marido,
[Jn.4.18] porque has tenido cinco
y el que ahora tienes no es tu marido;
en eso has dicho la verdad».
[Jn.4.19] La mujer le dijo:
«Señor, veo que eres un profeta.

[Jn.4.20] Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».
[Jn.4.21] Jesús le respondió:
«Créeme, mujer, llega la hora
en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre.
[Jn.4.22] Ustedes adoran lo que no conocen;
nosotros adoramos lo que conocemos,
porque la salvación viene de los judíos.
[Jn.4.23] Pero la hora se acerca, y ya ha llegado,
en que los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad,
porque esos son los adoradores
que quiere el Padre.
[Jn.4.24] Dios es espíritu,
y los que lo adoran
deben hacerlo en espíritu y en verdad».

[Jn.4.25] La mujer le dijo:
«Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir.
Cuando él venga, nos anunciará todo».
[Jn.4.26] Jesús le respondió:
«Soy yo,
el que habla contigo».

[Jn.4.27] En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?».

[Jn.4.28] La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:
[Jn.4.29] «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?».

[Jn.4.30] Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.

[Jn.4.31] Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo:
«Come, Maestro».
[Jn.4.32] Pero él les dijo:
«Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen».
[Jn.4.33] Los discípulos se preguntaban entre sí:
«¿Alguien le habrá traído de comer?».
[Jn.4.34] Jesús les respondió:
«Mi comida
es hacer la voluntad de aquel que me envió
y llevar a cabo su obra.

[Jn.4.35]
Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha.
Pero yo les digo:
Levanten los ojos y miren los campos:
ya están madurando para la siega.
[Jn.4.36] Ya el segador recibe su salario
y recoge el grano para la Vida eterna;
así el que siembra y el que cosecha
comparten una misma alegría.
[Jn.4.37] Porque en esto se cumple el proverbio:
«Uno siembra y otro cosecha».
[Jn.4.38] Yo los envié a cosechar
adonde ustedes no han trabajado;
otros han trabajado,
y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos».

[Jn.4.39] Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba:
«Me ha dicho todo lo que hice».
[Jn.4.40] Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días.
[Jn.4.41] Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra.
[Jn.4.42] Y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él Es Verdaderamente El Salvador Del Mundo».
[Jn.4.43] Transcurridos los dos días, Jesús partió hacia Galilea.

[Jn.4.44] Él mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo.
[Jn.4.45] Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.

 

4.2. Explicación:

4.2.1. Cuatro meses antes de la cosecha (V.35), Jesús, por no estorbar la misión de Juan Bautista, decidió ir desde Judea a Galilea (Vs.1-4). Fatigado del camino, se sentó junto al «pozo de Jacob» (CFR Gn.29.1-14), que está al pie del monte Garizím, en la ciudad de Samaría llamada Sicar (Vs.5-6), mientras que sus discípulos habían ido a comprar los alimentos que iban a comer (V.8) porque era la hora del medio día (V.6).

4.2.2. Entonces, Jesús, que es Judío/Israelita según la sangre (Cf Lc.3.23-38, Mt.1.1-17), -pero obviamente no procesa el Judaísmo actual (que niega la Mesianidad De Jesús)-, sin negar, esconder o disimular tal condición, sino que la llevaba bien visible (la Samaritana lo reconoció como tal inmediatamente), le dijo a la Samaritana que fue a sacar agua: «Dame de beber» (V.7).

4.2.3. Pero, por sus prejuicios, lo único que la samaritana alcanzó a ver en Jesús es su condición de Judío, y sorprendida le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres Judío, me pides de beber a mí, que soy Samaritana?» (V.9).

4.2.4. En efecto, el antagonismo entre Judíos y Samaritanos tiene hondas raíces en la historia de Israel (Ver 1Rey.12, 2Rey.17.24-41). Esa oposición se acentuó en la época de la restauración judía (Ver Esd.4), cuando fue rechazada la colaboración de los Samaritanos para reconstruir el Templo. Más tarde, ellos también construyeron sobre el monte Garizím un templo nacional que iba a rivalizar con el de Jerusalén (De lo cual habla el V.20).

4.2.5. El Señor, consciente de su misión evangélica, continúa el diálogo dándole palabras de verdad, incluso aunque ella aún no sea capaz de asimilarlas, diciéndole: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva» (V.10).

4.2.6. En estas alturas de los acontecimientos, Ella le escucha atentamente, porque Jesús le está hablando de un «Agua Viva» que a ella le está interesando… o quizás o también por el tono misterioso. No obstante, este es sólo un paso que hay que aprovechar, y Jesús supo hacerlo; ÉL sabe detectar cuando los campos están maduros para la siega, es decir, cuando está receptiva (V.35).

4.2.7. Como forma de pedir auxilio ante el conflicto que se presenta en su interior, ella deja desnudos sus prejuicios entrando al ataque defensivo. Lo hace mofándose de lo que no entiende, ridiculizando a Jesús, a quien no veía capaz de darle agua del pozo… cuanto menos, calmar su sed para siempre: «Señor, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa Agua Viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?» (Vs.11-12). En realidad, la Samaritana estaba dando cuenta de sus conocimientos de Las Escrituras, en especial de Gn.29.1-14, pero nunca había escuchado hablar de este Agua Viva, o sabiendo o intuyendo por donde iba, quiso hacerse la desentendida.

4.2.8. Y, Efectivamente, Jesús le socorre, comenzando por darle respuesta hablándole de lo que a ella le ha interesado, que en eso está receptiva, es decir, de ese Agua Viva, que es El Espíritu Santo (Ver Jn.7.37-39), el Agua del Bautismo, el que haciéndonos renacer nos capacita a entrar al Reino De Los Cielos (Ver Jn.3.2-8), el Agua Viva que se convierte para quien la recibe en manantial que brota hasta la Vida Eterna, y lo hace contraponiéndola con el agua común, el del pozo (Vs.13-15).

4.2.9. Pero ella, en un alarde de prejuicios, creyéndose muy pura, no puede creerle ya que está ante un Judío, por eso se muestra como si no le entendiera (V.15). ¿Qué podría aportarle un Judío? Para los Samaritanos, los Judíos eran los del templo, los de las procesiones, los de las peregrinaciones, los de las imágenes…, en resumen: Los tenían por impuros e idólatras; Y esta frase sigue siendo hoy rigurosamente cierta si en vez de «Samaritanos» decimos «No Católicos» y en vez de «Judíos» decimos «Católicos»: Hoy es el Catolicismo el frente común de todas las sectas, así como en aquel momento lo fue el Judaísmo.

4.2.10. Por su parte, los Judíos se refieren a Samaría en un «proverbio numérico» (Ecli.50.25-26) como «el pueblo necio que habita en Siquém»; Pero Jesús opta por hablarle a la Samaritana de la vida de pecado que ella, que se cree tan pura, lleva. No lo hace en primera instancia con acusaciones, sino que le hace que sea ella quien lo haga. Jesús le pregunta a la Samaritana por su marido (Vs.16), y ella tiene que reconocer su situación irregular (V.17). Tras esto sí, Jesús le habla abiertamente de ese pecado concreto particular de ella (Vs.17-18).

4.2.11. Ella reconoce que Jesús es Profeta (V.19), es decir, que trae Palabra De Dios; así como hoy los Protestantes reconocen que La Biblia es Palabra De Dios. Jesús mismo había declarado que un Profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. (V.44, Ver también Mt.13.57, Lc.4.24). Pero esto no significa que un Profeta no actúe en su pueblo. En efecto, cuando Jesús llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén, -Su pueblo-, durante la Pascua (V.45).

4.2.12. La prueba de que ese reconocimiento de que Jesús es Profeta (V.19) ella no la hace del todo de corazón, es que le pone a prueba nuevamente, ya atacando directamente a la raíz del problema entre Judíos y Samaritanos: Le pregunta si hay que Adorar en el Templo o en la Montaña (Vs.19-20).

4.2.13. Lo primero que tenemos que detectar, es que no es sincera, sino que usa eufemismos: Dice «la montaña» (Vs.19-20), cuando en realidad quiere decir, el templo cismático que habían hecho los samaritanos sobre el año 328 a.C. en la montaña (Ver también Zac.11.14-17). Este es el síntoma más claro de que ha sido manipulada.

4.2.13.1. Razonemos: Lógicamente si alguien me quiere vender una bicicleta, engañándome, pretendiendo que yo piense que estoy comprando una moto, lo primero que tiene que hacer es no llamarle bicicleta sino moto, para convencerme de que no es una bicicleta sino una moto…, luego ya me convencerá de su carencia de motor como si fuera alguna virtud, etc. De la misma manera, lo primero que hacen las sectas es negar su propia realidad, y no sólo que sean secta, sino incluso niegan que sean religión, es decir, que sean relación con Dios, cuando de eso se trata.

4.2.13.1.1. Un ejemplo: Cuando los TDJ llaman al lugar en que se reúnen «salón del reino» en lugar de «templo» o «iglesia», para ocultar su realidad de ser una de tantas iglesias Protestantes;

4.23.1.2. Otro ejemplo: Los Protestantes se abrogan el título de «Cristianos», como si los «Católicos» no lo fuesen.

4.23.1.3. Y otro más: en el mismo sentido va aquello de contraponer el rezar al orar, cuando son la misma cosa, rezar es acto de orar, y si existiera alguna diferencia, sería sólo en cuanto a la forma recitada.

4.24. La Samaritana estaba sometiendo a Jesús a una «trampa»:

4.24.1. Si ÉL respondiera que en el templo De Jerusalén, le habría dado la oportunidad de llamarle idólatra, ya que el Templo estaba repleto de imágenes de Querubines, palmeras, pimpollos, flores, etc, (CFR 1Rey.6.23-29,32,35, 2Cron.3.7,10-14, 2Cron.4.4-5), tanto en su interior como en su exterior, y en Él se realizaban actos que los samaritanos tenían por impuros.

4.24.2. Si ÉL respondiera entonces que en la montaña, estaría contradiciéndose, pues ya antes Dios había aceptado habitar en su Santo Templo, además que por el hecho de ser ÉL Judío, ella podría haberle tachado de hipócrita, ya que los Judíos frecuentaban el templo para Orar y por supuesto Adorar, y en concreto ÉL estaba habitualmente en El templo, Enseñando, Orando, Adorando, e incluso ejerciendo su autoridad… (Compruébese en Mc.14.49, Mc.12.35-17, Mc.12.41-44, Mt.26.55, Mt.21.23-27, Mc.11.11, Lc.2.27, Lc.2.46, Lc.19.45-6, Lc.19.47, Lc.20.1-8, Lc.21.1-4, Lc.21.37-38, Lc.22.52-53, Mt.17.24-27, Mt.21.12-16, Mc.11.15-17, Mc.11.27-33, Jn.2.13-17,18-22, Jn.5.14, Jn.7.14, Jn.7.28-28, Jn.8.2, Jn.8.19-20, Jn.10.22-30, Jn.18.20-21, etc).

4.24.3. Entonces, Jesús le responde (Vs.21-24) mucho más inteligentemente de lo que ella espera. A saber: Que «Nosotros Adoramos lo que Conocemos» (V.22), que «La Salvación viene de los Judíos» (V.22), y que hay que Adorar «En Espíritu y En Verdad» (Vs.23,24).

4.24.3.1. Le prepara diciéndole que a diferencia de ellos, «Nosotros Adoramos lo que Conocemos», para responderle que «la Salvación viene de los Judíos» (V.22), lo cual implica que hay que Adorar en El Templo de ordinario, y en La Montaña (que no en ese templo ilegal), cuando está prescrito, es decir, en la fiesta de las chozas.

4.24.3.2. Y como Dios siempre da más, le dice la forma correcta de Adorar, la que quiere El Padre, en la que se hará en lo sucesivo (Vs.23-24): «En Espíritu y En Verdad».

4.24.3.2.1. En Espíritu: En el Espíritu Santo. Esto significa que no debe hacerlo según su propio ingenio, sino como el Espíritu Santo Inspira, y tal inspiración, está, principalmente, en la Biblia. Cuando a Jesús le preguntan sobre cómo tenemos que orar (Lc.11.1), ÉL dice en primer lugar, «cuando oren»… (Lc.11.1, Mt.6.5), -aka, «cuando lo hagan como de costumbre»-… lo que viene a convalidar la forma habitual de oración de los Judíos, es decir: Con Salmos y otras Oraciones bíblicas.

4.24.3.2.2. Y En La Verdad: en La Verdad que es Jesús, ÉL, que es El Camino, La Verdad, y La Vida (Cf Jn.14.6). En ÉL, es decir, en el seno de Su Cuerpo que es Su Iglesia (Rom.12.4-5, Col.1.18-23, Col.2.18-23, 1Cor.12.12-26, Ef.4.15-16, Ef.5.23), Cuerpo al que es necesario mantenerse unido, porque, «hermanos, por la unión con el Cuerpo De Cristo, ustedes han muerto a la Ley, para pertenecer a otro, a Aquel Que Resucitó a fin de que podamos dar Frutos Para Dios» (Rom.7.4). Pero sobre todo unidos en El Cuerpo y La Sangre de Cristo que son El Pan y El Vino; «La Copa De Bendición que bendecimos, ¿no es acaso Comunión con La Sangre De Cristo? Y El Pan que Partimos, ¿no es Comunión con El Cuerpo De Cristo?» (1Cor.10.16).

4.25. Todo esto debería ser suficiente, pero la mujer le viene a decir algo así como…: Vale, lo que Tú digas, pero eso ya lo veremos cuando venga El Mesías (V.25); Y entonces Jesús le revela algo que la «deja cao»…: «Soy Yo, el que habla contigo» (V.26).

4.2.16. Qué clase de susto se daría la pobre mujer, que habiendo ido a la fuente a por agua, soltó allí el cántaro, y, sin preocuparse de coger agua, salió corriendo (V.28). Ahora sí le creyó: No fue a esconderse, sino ¡a llamar a la gente para que fueran a donde estaba El Mesías! (V.29). Porque el que cree, obedece y obra. Fue a «Cosechar», es decir, a «Evangelizar», obedeciendo incluso antes de recibir la Orden Divina (V.38).

4.2.17. A través de su testimonio, sus conciudadanos, salieron de la ciudad, de sus quehaceres y también de sus comodidades, para ir al encuentro del Señor (V.30), y así creyeron en ÉL (V.39), primeramente por el testimonio de la Samaritana, y cuando se encontraron con Jesús, por ÉL mismo (V.42). No obstante, tenemos que saber, que son más los que creyeron en El Señor por Su Palabra (V.41), que por la predicación de la samaritana. Ellos fueron al encuentro del Señor, y consiguieron retenerle allí dos días (Vs.42-43).

4.2.18. Y entonces Jesús profundizó en este misterio, el de la Misión de la Evangelización (Vs.35-38), como es su estilo, con lenguaje sencillo, común y ejemplizante: «Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: Ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida Eterna; Así el que siembra y el que cosecha comparten una misma Alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: «Uno siembra y otro cosecha». Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; Otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos».

4.2.18.1. Jesús sabe detectar cuando los campos están maduros para la siega, es decir, cuando los Samaritanos están dispuestos a recibir la Buena Noticia del Reino de Dios (V.35); y es antes de lo que nosotros pensamos: ¡Nunca es demasiado pronto para Proclamar El Evangelio!

4.2.19. Ajenos a lo ocurrido estaban los Discípulos, que ya habían vuelto (V.27) de comprar alimentos (V.8) e insistían para que comiera (V.31) la comida del medio día (V.6) al Maestro, que fatigado del camino se había quedado sentado junto al pozo (V.5).

4.2.20. Pero Jesús, que ya estaba alimentado del amor, del deseo del corazón de esa mujer, de la Alegría de una pecadora convertida, -Alegría que comparte el que siembra y el que cosecha (V.36)-, les habló en un perfecto lenguaje, que resultaba absolutamente extranjero para aquellos Judíos: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen» (V.32).

4.2.21. Y cuando en alarde de prejuicios cegadores pretendieron mantenerse al margen, negándose a entender lo que dice Jesús, prefiriendo pensar que alguien Le habría traído comida antes de considerar a una Mujer, y, por si fuera poco, Samaritana, Jesús concretó: «Mi comida es hacer la voluntad de Aquel que me envió y llevar a cabo Su Obra» (V.33).

4.3. Prédica:

Hoy más que nunca, en la evangelización, hay que presentar el Mensaje del Evangelio De Jesucristo en forma clara, oportuna y que lleve a las personas a ser confrontadas con la Palabra De Dios.

 

La mujer samaritana escuchó atentamente todo lo que Jesús le estaba diciendo y supo mantener un diálogo a la altura con ÉL. Ella le presentó sus preocupaciones y esperanzas. Aceptó su condición de pecadora ante las preguntas de Jesús… Porque le abrió su Alma.

Muchas personas desean escuchar algo realmente nuevo: Más allá de las palabras, quieren encontrar un sentido a sus vidas, llenar los vacíos existenciales, satisfacer sus necesidades materiales, saber que va a pasar después de la muerte, etc.

La mayoría de la gente siente un hastío al escuchar mensajes largos, muy elaborados y que no tienen en cuenta su situación personal: Esas son palabras que no trastocan las convicciones y la moral del oyente.

 

El ejemplo que propongo considerar es el de Jesús, quien supo dialogar con la Samaritana, obviando una serie de situaciones culturales, sociales, étnicas o raciales, territoriales y políticas.
Fue al grano en su conversación. Le planteó su condición personal y espiritual a través de un primer gesto amistoso: Le pidió agua del pozo ya que ella iba a sacar agua con un cántaro.

La sorpresa de esta mujer es comprensible ante este vínculo que establece Jesús. Este pedido se convierte en el punto de partida para que cada uno se diese a conocer.

 

Entonces Jesús le plantea su cuestión: Sutilmente le pide que llame a su esposo para darle el Agua Viva. Ella, comprendiendo que esto se le puede poner feo si oculta su verdadera situación de pecado, prefiere decirle la verdad, y le confiesa su situación irregular de adulterio.

Esta confrontación con La Palabra Divina es necesaria para toda persona en la Evangelización; con ella tiene que desnudarse y no engañarse a sí misma, consciente de que a Dios no le puede engañar: Además, tengo que dejar que La Palabra De Dios y El Espíritu Santo sean quienes hagan la labor del convencimiento del corazón, más allá de la razón.
Esto es muy importante de entender: Yo sólo puedo argumentar, presentar La Palabra De Dios fielmente, podemos y debemos dar razones intelectuales; y El Espíritu Santo es quien toca los corazones… No puedo prescindir de ÉL: Si me quedo a medias y no ruego a Dios que toque su corazón, sino que pretendo hacerlo yo al margen de ÉL, fallará.

 

La Samaritana ha entendido que está delante del Mesías, El Salvador. Ante esta realidad no pierde el tiempo: Ella quiere también ser beneficiaria de la Salvación en la que ha creído.

Cuando escuchó que Jesús es el Mesías, el Salvador, no dudó en dejar su cántaro a Sus pies y salió corriendo a avisar a su gente. Ya no le importaba lo que dijeran de ella, dejó atrás sus preocupaciones, sus temores, sus angustias, su vida disoluta. Ahora quería dar a conocer a todos su nueva realidad: felizmente, había encontrado al Salvador, y con él, la Salvación.

 

Ese cántaro representaba todo aquello que era una carga y que llevaba consigo todos los días, sin lograr encontrar esa paz del alma: Sacaba agua, y aunque bebía, sólo encontraba un pequeño refrigerio material, y más pronto que tarde, volvía a tener sed.

 

Sí. Como no. En el ejercicio de la Evangelización podemos encontrarnos con personas que están dispuestas a dejar su cántaro a los pies de Jesús al escuchar el mensaje de Salvación y adaptar su vida a lo que Dios espera de ellas. Todos sus pesares, dolores, cargas, angustias, preocupaciones, son puestos en las manos del Señor Jesucristo, y ÉL le cambia esas cosas por un yugo llevadero, les alivia (Mt.11.28-30), y les encamina hacia la Salvación.

¡Desde ese momento viven una vida plena y feliz! No es que ya no tengan que hacer sus tareas mundanas, sino que éstas son colocadas en el plano correcto y toman sentido espiritual. Como sabía hacer María: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, ¡que no le será quitada!» (Lc.10.41-42).

 

La conversión es un cambio continuo y es necesaria. El cambio debe ser en la dirección correcta para que sea conversión: porque lo contrario es perversión. La conversión es necesaria; la conversión es cambio. El que rechaza cambiar, rechaza convertirse; y el que rechaza convertirse, rechaza La Salvación De Dios.

 

Algunos, sin embargo, no están dispuestos a dejar nada. Quieren la Salvación de sus vidas, pero no están dispuestos a hacer nada por ello. Prefieren vivir sus vidas sin ningún cambio, obviar la conversión; quizás, asistir a alguna iglesia de una manera rutinaria, cumplir con las obligaciones «administrativas», como si la Iglesia fuese un funcionariado, pero nada más.

Pretenden que la Bondad De Dios anule Su Justicia: Como si el ser Bueno justificase ser injusto para permitir o aprobar todas las barbaridades a las que ellos decidan acogerse. No quieren ser confrontados con el mensaje de salvación que les invita a cambiar de vida, porque se transforma en ellos, en una necesidad siempre insatisfecha.

No quieren cambiar, y lo primero es que se convenzan de la necesidad del cambio. Sólo después, para lograr el cambio, es necesario que logren entender que deben dejar de hacer aquello que no les llevó a nada, ya que si se sigue el mismo camino, se llega al mismo lugar indefectiblemente; y el Único Camino que lleva al Padre, que es donde debemos llegar, es Jesucristo (Jn.14.6): Ese camino *ES* Jesucristo. Es decir, deben arrepentirse de todos sus pecados y aceptar seguir El Camino De Jesucristo: El Camino Que *ES* Jesucristo; que no es distinto al camino que *propone* Jesucristo. Porque Jesucristo *ES* El Camino, La Verdad, y La Vida (Jn.14.6). ÉL es El Único Camino, que centrado exclusivamente en La Verdad que nos hace libres (Jn.8.32), lleva a La Vida: ¡Quiero Vivir! (magnífico lema). Siempre con la verdad, siempre en busca de la verdad, y nunca rechazando la verdad, porque lo contrario a la verdad es la mentira, que siempre esclaviza: No hay término medio: Lo que no es verdad, es mentira.

 

Además de ser un mandato (CFR Mt.18.18-20), la actitud de ir a otros y contar su experiencia salvífica es un paso muy importante para la Evangelización Efectiva. No sólo eso: Los humanos somos seres sociales, y cuando nos encontramos con algo que consideramos bueno, lo natural es que queramos compartirlo con los demás.
La Samaritana, que ha escuchado a Jesús, sale de inmediato a su ciudad con el propósito de contar a otros lo que le había sucedido.

La actitud egoísta de silencio o quietud después de haber tenido una experiencia personal con Jesús, indica un problema: o bien no ha llegado a existir tal experiencia, sino, que sólo se ha pretendido, quizás autosubjestionándose, o bien es un síntoma de que no está dispuesto al cambio, a la conversión necesaria para la Salvación, o simplemente se trata de falta de empuje.

 

En efecto, algunos necesitan orientación y sobre todo ejemplo, porque, de lo contrario, no son capaces de extender La Buena Nueva De Salvación En Cristo Jesús a otras personas que la necesitan, y que no saben a dónde ir, o no tienen quien se La dé a conocer: En realidad, todos necesitamos que se nos proclame El Evangelio. Aunque cueste creerlo por el auge de la informatización, pero todavía hay ciudades, pueblos, barrios, familias, grupos e individuos, que aún no han escuchado La Buena Nueva De Salvación En Cristo Jesús…

No son necesarios grandes recursos, a menudo ni convienen: basta con el testimonio personal. No es una tarea exclusiva de profesionales colegiados especializados en esta área, sino que a todos nos compite, y, esta Misión es un MANDATO de Nuestro Señor Jesucristo a cada uno de nosotros (Mt.28.18-20), recurriendo a TODA Su Autoridad como no hace en ninguna otra parte del evangelio: Debemos profesionalizarnos cada uno de nosotros. ¡Esto no significa que debamos prescindir del Santo Magisterio! ¡Todo lo contrario! Lo que es responsabilidad nuestra, de cada uno, es la Evangelización, nada más.: A eso es a lo que nos ha mandado El Señor

 

El testimonio personal no se limita a palabras, -no basta con palabras-, sino que también se compone de hechos. Verdaderamente la Samaritana arriesgó mucho cuando fue a contarle a sus vecinos que había conocido a un hombre, pero que éste, a diferencia de sus maridos, le había dicho quién era ella. Pero Jesús no era un hombre más en su vida, era aquel que le había dicho con claridad que su situación era de pecado, y que estaba dispuesto a perdonarla y darle el Agua Viva de la Salvación, y que, además, le estaba esperando pacientemente, porque ÉL también tiene gran interés en que ella pudiera acceder a la Salvación De Dios. Sin duda que la noticia era bastante peligrosa para ella, puesto que podía darse a malentendidos, pero a ella no le importó lo que dijeran de su vida anterior. Ahora ella tenía una gran noticia y quería compartirla con sus vecinos del pueblo. Sin vergüenza -no le conviene a nadie tenerla si leemos Mc.8.38, Lc.9.26- ella les dijo a todos: “Me dijo todo lo que he hecho”.

Apenas la Samaritana recibiera ese inmenso Bien Espiritual que Dios reservó para Ella, quiso compartirlo con los suyos desde el principio. Y yo estoy seguro de que esta es la actitud que Dios quiere de nosotros, en lugar de pretender pólizas de seguro que minimice los riesgos, previo a disponernos a enfrentar el proceso de Proclamar El Evangelio.

Ella escuchó atentamente el mensaje redentor de Jesús, no perdió la oportunidad de estar frente al Cristo, pero no secuestró su palabra para ella sola, sino que quiso compartirla; quiso hacerla llegar lejos, que a otros también les tocara el corazón en la forma que a ella se lo había acariciado.

 

Y ahora, permíteme un paréntesis para dictarte esta importantísima regla: A la hora de Evangelizar, por favor, diferencia bien entre estas dos cosas:
  • A. Mi experiencia personal. Esta es importante porque demuestra que conocer a Jesús está al alcance de alguien como yo, como tú, como aquel a quien nos dirijamos.
  • B. La Palabra De Dios. No es mía, no la puedo cambiar, manipular, fraccionar, dosificar, disminuir o aumentar; Debo ser absolutamente fiel. Es Esa Palabra, no la mía, la que contiene en sí la Salvación; Esa Divina Palabra es la que confronta al pecador, y la mía quizás sólo logre acusarle inadecuadamente o darle falsas esperanzas. Yo quiero que tú, él, aquel a quien me dirija, reciba La Palabra De Dios, no mi palabra.

 

Insisto: No bastan sólo las palabras. La Samaritana fue creída por sus vecinos debido al testimonio que en ese momento estaba dando. Si cada uno de nosotros hiciéramos lo mismo… contando nuestra experiencia de conversión, dando un verdadero testimonio, muchas personas vendrían a los pies del Señor y podrían recibir Palabras De Vida Eterna, Agua Viva, La Salvación De Jesucristo.

Si la Samaritana fue capaz de que muchos vinieran a Jesús por su sencillo testimonio y ejemplo, tú también puedes hacer una Evangelización Eficaz: Sólo has de seguir sus pasos.

 

Es una realidad evidente que los medios de comunicación son muchos y poderosos, capaces de llegar a cada hogar: Sin embargo, la Evangelización es y seguirá siendo un asunto personal, competencia de cada Creyente en particular.

 

5. Autoevaluación:

Como la Samaritana,
¿Tú has estado contra Dios o contra los suyos, y/o los has tachado de idólatras, y a sus ritos de impuros?

Como la Samaritana,
Tú tampoco te escondas si has conocido a Jesucristo:
¡Suelta tu pasado y presente a los pies de Cristo,
y ve a darlo a conocer!
¡Porque el Don De Dios, lejos de agotarse, aumenta a medida que se da!

 

El último empujoncito para persuadirte de que te dediques a la Evangelización, y creo que puede ser el más decisivo, consiste en las palabras de Dios en boca de Santiago:

Sepan que el que hace Volver a un pecador de su mal camino
salvará su vida de la muerte
y obtendrá el perdón de numerosos pecados.

(Sant.5.20).

 

Gracias,
Bendiciones ✝

3 comentarios sobre “Método Evangelista «Pozo De Jacob En sicar»

  1. Hola Johny. Soy tu exvecino Enri de las minas. ¿Te acuerdas de mí?

    La que liaste en la iglesia que yo pastoreaba fue chica… Pero hoy te doy infinitas gracias. Qué confundidos que estábamos. No sabes cuanto me arrepiento de haber estado disponiendo a la gente en contra de La Iglesia Católica. Siempre llevaré en el alma el peso del suicidio de Angelito. Por cierto: ¿Donde andará ahora Tati?

    Al hilo del post: Nosotros usábamos un método parecido, pero con otras premisas destinadas a llevar agua a nuestro molino… por eso te podría dar algunas claves más para la efectividad del método, pero seguro que no las quieres:

    1, El fanatismo engancha.
    2, Unido a lo anterior, el lenguaje extraño, las palabras inusuales, abren los oídos y se aprenden como novedad.
    3, La emotividad es clave. Tienes que gritar, reír a mandíbula batiente, llorar con lágrimas de cocodrilo, gesticular exageradamente…
    4, Cuando el otro es quien te da respuestas a ti, tienes que bombardearle saltando de tema, para frustrarlo al no permitirle responderte a nada. Hasta él mismo se cree que no tiene respuestas… entonces tu le das las tuyas… y «siempre ganas».

    Que sepas que te sigo.

    Oka.

    Me gusta

    1. Por favor, mi nombre se escribe Joni, sin «haches» ni «ys griegas».

      No te esperaba por estos lares. El mundo es un pañuelo, dicen.

      No se nada de Tati. ¿A caso no sigue en la montaña?

      Tienes razón. Esas claves las conozco, pero no las quiero; Además, los resultado son inmediatos pero no duraderos, (Gracias A Dios), ¿sabes?.
      Creo que hay una línea entre proselitismo y lavado de coco, entre la persuasión y la coacción, a la que nunca se debe uno ni acercar.

      Se te olvidó la clave de endulzar el oído, y la de tener un frente común a quien atacar.

      Bendiciones +

      Me gusta

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.