Teresita Castillo De Diego, una niña muy especial

De Comunión diaria, de oración sencilla y profunda, de Rosario completo diario antes de acostar, de confesión frecuente, extraordinaria, muy empática, muy ocurrente, muy cariñosa, saludaba hasta a la gente desconocida, mucha gente se emocionaba de la manera que le saludaba, ninguna persona le era indiferente, siempre se ponía a hablar con los pobres que pedían en la puerta de la iglesia.

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Evangelizar en internet

[1Cor.2.1] Por mi parte, hermanos,
cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios,
no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría.
[1Cor.2.2] Al contrario,
no quise saber nada fuera de Jesucristo,
y Jesucristo crucificado.
[1Cor.2.3] Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.

[1Cor.2.4] Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu,
[1Cor.2.5] para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

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Quien es ese hombre

–P. Esteban: ¿Quien es ese hombre con el que ibas esta mañana que llevaba tu perro negro?
–Conciencia: ¿Caín, donde está tu hermano Abel?
–Yo: Manolo. Es un amigo.
–P. Esteban: Parece buen hombre.
–Conciencia: Falta que lo sea. ¿Sin acercarse «al BUENO», como va a poder merecer ese adjetivo?
–Yo: Sí… Le acompaño a pasear por las mañanas para que no esté sólo…
–Conciencia: Pero no le acompañas a Misa.
–En pensamiento: Conozco de su anticlericalismo.
–Conciencia: Pero no le has invitado a Misa.

¿Qué diferencia hay entre impedir activamente que acuda, tolerar su anticlericalismo, o desistir de evangelizar por «no molestar»?

La misma que entre matarle, ayudarle a morir, o dejar que él sólo se muera.

MEA CULPA.