Serie «Definiciones Cristianas Básicas» – Versión completa en PDF

Este documento es un recurso didáctico donde se recopilan unas cuantas definiciones sobre algunos aspectos prácticos de nuestra Fe.
Tengo la intención de complementarlo con otros documentos de mecánica similar, o bien, actualizar este, hasta abarcar el conjunto mínimo de materias necesarias que debe comprender un cristiano.

Serie Definiciones cristianas Básicas (Descargar en PDF). – Versión completa – Agosto del 2019

Entre las materias faltantes se encuentran las Cuestiones Existenciales, la Revelación, el Conocimiento De Dios, los Sacramentos, la Moralidad Cristiana, la Práctica Religiosa, la Oración…
Algunos de estos asuntos ya se han tratado en este blog, y otros, están agendados.

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Serie «Definiciones Cristianas Básicas» – 01. ¡Por qué? / ¿Para qué?

«Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor:
Nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con Tu Dios» (Miq.6.8).

Este es un lenguaje que muchos se niegan a entender: Dios nos hace libres, sí, pero también nos exige cosas; Lo que indica el Sagrado Autor no sólo es Bueno, sino que también es Obligatorio, y, para poder cumplir las exigencias, debemos conocerlas.
Despogémonos de prejuicios, y no nos neguemos a entender lo que nos pueda incomodar. «Examínenlo todo y quédense con lo bueno» (1Tes.5.21).

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Un Cristiano debe ser Testigo. Para testificar es necesario experimentar

¿Conoce usted a Jesús De Nazaret?
¿Usted conoce el rostro de Jesús?
¿Conoce al Jesús histórico?
¿Y al Jesús teológico?
¿Quizás a un Jesús dogmático?
¿A un Jesús impuesto?
¿Entonces, al Jesús, personaje bíblico?
¿A un Jesús Abogado? ¿Revolucionario? ¿Buenista? ¿Justiciero? ¿Amigote (desenfadado/juerguista)? ¿Ñoño (sentimentalista)?
¿A un Jesús a la carta?

San Juan Bautista: no.
Hoy nos lo dice. Dos veces: En no le conocía.

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¿Confesarse con un Cura o directamente con Dios?

Cierta vez, un hombre se entrevistó con el presidente de un país.
Le solicitó un favor y el presidente lo refirió a uno de sus ministros de gobierno.
Este muy contento se fue lleno de esperanzas de que iba ser una realidad lo que deseaba, lo cual no ocurrió porque había miles de personas antes que él que le habían solicitado favores al presidente y era una manera diplomática de no decir un “no” de un mandatario.
Qué decepción!!!

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Por el pecado muere Dios

Jesús de Nazaret, el Cristo, La Segunda Persona De La Santísima Trinidad, Dios, fue maltratado hasta el extremo, por el pecado.
ÉL cargó con nuestras culpas, las hizo suyas, y el peso de estas le aplastaron; Y al mismo tiempo, es nuestra culpa su Martirio, fuimos nosotros, hombres, quienes le colgamos en la cruz, como se cuelga un cuadro en la pared, pero con más clavos.

 

Y no se trata precisamente de una «muerte dulce» «de esas», o a saber que eufemismo inventarán las malas lenguas.
Fue un martirio amargo.

Para que no quede duda, cuando tubo sed, le ofrecimos vinagre, -que como habrá acertado a adivinar es… ¡vino agrio: amargo!-.

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La Santa Misa

Escuchada la petición de información recibida en los comentarios del artículo donde pedí opinión, como Miembro De La Iglesia, y considerando lo establecido en [SC, 48]:

La Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que, comprendiéndolo bien a través de ritos y oraciones, participen consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada.

A continuación, -no sin recomendar la lectura del Ordinario Del Misal-, realizo un escueto acercamiento descriptivo práctico de la celebración de La Santa Misa, pretendiendo que sea útil al Cristiano que pretenda conocer la sucesión de respuestas, silencios, gestos y posturas, en resumen: Qué es y como es lo que hacemos.

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La ley dada por los ángeles

[Hech.7.53] los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron».

Y es que, según una tradición rabínica, la Ley fue promulgada por medio de los ángeles.

[Heb.2.2] Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
[Heb.2.3] ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,
[Heb.2.4] testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad.

La constante persecución a los profetas

[Hech.7.52] ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes,…

EL Justo con mayúsculas es Jesucristo.

[1Jn.2.1] Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen.
Pero si alguno peca,
tenemos un defensor ante el Padre:
Jesucristo, El Justo.

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La Hostia y La Madre que le parió

Aunque el título pueda sonar irreverente, no se asuste, verá que no lo es cuando lea el artículo.

 

Hostia, Cáliz, Pan, Vino

 

Cuando mi madre me dice que me va a dar una hostia, -así escrita, con minúsculas, yo sé inmediatamente que no me tiene reservada una «pieza plana de pan ázimo, redonda y muy fina, que el sacerdote católico consagra durante La Misa y da a los fieles en la comunión» (entrecomillado la definición del diccionario), sino que he de parar de hacer lo que sea que le esté molestando, so pena de sufrir un impacto de una de sus manos abiertas en mi cara.
Cuando le llama santa, yo sé que lo que tiene de santa no es que esté transustanciada en el Sacratísimo Cuerpo de Jesucristo, sino que habla a modo comparativo, del inmediato poder transformador que ejerce sobre mi conducta.
Y si pronuncia la palabra santísima, mejor es que desaparezca del lugar, por que la penitencia impuesta es inminente.

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No resistan al espíritu santo

[Hech.7.51] ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres.

[Heb.3.7] Por eso, como dice el Espíritu Santo: «Si oís hoy su voz,
[Heb.3.8] no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, el día de la provocación en el desierto,
[Heb.3.9] donde me provocaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aun después de haber visto mis obras
[Heb.3.10] durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no conocieron mis caminos.

[Heb.3.11] Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso!»

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