Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Jesucristo nos enseña a orar diciendo: Perdona nuestras ofensas (Mt.6.9-13)

El destinatario de la oración queda patente, es lo primero que decimos según él instruyó: Padre Nuestro Que Estás En El Cielo; vale, y ¿Cuál es el sujeto?

Primera persona del plural, sí, pero en ese conjunto acotado nombrado como «nos», ¿tenemos presente al hermano que pide perdón por habernos ofendido?
Porque «nosotros», también puede ser un «yo» en la medida que lo estoy rezando, y el «yo» del otro, en la medida que lo reza él.

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La Libertad, La Gracia y La Justificación

El hombre es criatura y por ende es limitado y sólo encuentra su perfección en unión con su creador.
Nuestra libertad es una libertad creada, -por lo tanto, limitada-, que sólo encuentra su perfección en cuanto se hace partícipe de la libertad perfecta de Dios por medio de nuestra unión con ÉL.

Aunque nuestra naturaleza es originalmente buena por ser creación de Dios, la perfección no es una cualidad natural en nosotros sino un Don de Dios.

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Hoy puede ser el último día, ese Apocalípsis tan temido, el primero, oh esperado, de esa Vida Nueva, oh eterna, hoy puede marcar la diferencia.

Hoy tu mundo viejo, dará paso a un mundo nuevo, sólo para ti, si te lo propones. Sí. Este mundo tuyo, es tuyo. Obsérvalo todo. Disfrútalo todo. Las estrellas, el mar, el sol, la naturaleza. Todo esto es para ti. Sólo para ti. Todo esto lo ha diseñado Dios, sólo para que tú tengas espacio, tiempo, experiencia, argumentos y medios,, para decirle que sí. Para sumarte a su Alianza De Amor. Amor Del Bueno. Amor Del Bello. Amor Sincero. Amor Incomparable. Amor Inigualable. Amor Eterno. Sólo para ti. Hoy ahora, si quieres, puede ser tu conversión.
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¿Como es que Dios Es El Salvador de La Virgen María, si La Virgen María fue concebida sin pecado original?

Ella misma dice que Dios Es Su Salvador…

[Lc.1.46] María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
[Lc.1.47] y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, Mi Salvador,
[Lc.1.48] porque él miró con bondad la pequeñez de Su Esclava.
En adelante todas las generaciones me felicitarán,
[Lc.1.49] porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡Su Nombre es Santo!

pero si no tiene pecado, ¿para qué necesita al Salvador? ¿Si necesita del Salvador, significa que sí tenga pecado?

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27 DE FEBRERO: SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA

Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.

Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad.

A los 4 años quedó huérfano de madre. El papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

Tuvo la suerte de educarse con dos comunidades de excelentes educadores: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad.

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Por el pecado muere Dios

Jesús de Nazaret, el Cristo, La Segunda Persona De La Santísima Trinidad, Dios, fue maltratado hasta el extremo, por el pecado.
ÉL cargó con nuestras culpas, las hizo suyas, y el peso de estas le aplastaron; Y al mismo tiempo, es nuestra culpa su Martirio, fuimos nosotros, hombres, quienes le colgamos en la cruz, como se cuelga un cuadro en la pared, pero con más clavos.

 

Y no se trata precisamente de una «muerte dulce» «de esas», o a saber que eufemismo inventarán las malas lenguas.
Fue un martirio amargo.

Para que no quede duda, cuando tubo sed, le ofrecimos vinagre, -que como habrá acertado a adivinar es… ¡vino agrio: amargo!-.

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