Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Jesucristo nos enseña a orar diciendo: Perdona nuestras ofensas (Mt.6.9-13)

El destinatario de la oración queda patente, es lo primero que decimos según él instruyó: Padre Nuestro Que Estás En El Cielo; vale, y ¿Cuál es el sujeto?

Primera persona del plural, sí, pero en ese conjunto acotado nombrado como «nos», ¿tenemos presente al hermano que pide perdón por habernos ofendido?
Porque «nosotros», también puede ser un «yo» en la medida que lo estoy rezando, y el «yo» del otro, en la medida que lo reza él.

De esta forma, se me hace presente nuevamente aquel sueño machacón de hace más de una década: «pobre del que no perdone lo que Dios ha perdonado». Y claro, a continuación he de decir «como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden»: y esto me interpela seriamente.

¿Consideramos a Jesús en el conjunto o le expulsamos de entre nosotros? Mira que la oración del «Padre Nuestro» es Suya, y nosotros la rezamos con él. Parece muy lógico que ÉL también sea incluido como sujeto.

Me pregunto, ¿a caso dios puede ofender para tener que pedir perdón?
y en seguida me viene a la memoria la canción «Pueblo Mío, ¿Qué Te he hecho? ¿En qué Te he ofendido? ¡Respóndeme!», letra que no es una ocurrencia feliz del cantor, sino una adaptación del testo bíblico del versículo 3 del capítulo 6 del libro de Miqueas, si bien tenemos que localizar bien el contexto:

Resulta que Dios se propone un proceso judicial contra El Pueblo Israel, y estas palabras más que una disculpa es una acusación, o cuanto menos, una llamada al orden. Justo después menciona las maravillas que ha hecho a favor de Su Pueblo a ver si se le puede acusar por alguna de ellas.
Tal como cuando Jesús dice, «Si He hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si He hablado bien, ¿por qué Me pegas?» (Jn.18.23).

Ahora bien, ¿Es posible que El Pueblo De Dios se pueda sentir ofendido por Dios? ¿es posible que el soldado defienda a Anás quien sintiéndose ofendido por Jesús lo envió atado ante su yerno, el Sumo Sacerdote Caifás (Jn.18.19-24)?

La respuesta resulta evidente a poco que uno tenga una mínima experiencia en este mundo: Los caminos de Dios son difíciles de comprender para el hombre, y este a menudo se desespera. Por lo tanto sí: El hombre puede sentirse ofendido, pero Dios no es culpable, sino el hombre por su poca Fe.

Entonces, ¿Podemos perdonar a Dios? (y esta pregunta es un ruego).
¿Podemos volver a depositar en Dios la confianza que debemos tener en ÉL, por favor?
Si la perdemos, no es por su culpa, sino por la nuestra.

Si perdonan sus faltas a los demás,
El Padre Que Está En El Cielo
también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás,
tampoco El Padre los perdonará a ustedes.

(Mt.6.14-15)

Le pedimos al Padre que nos perdone Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (Mt.6.12); y menos mal que aquí -en este segundo conjunto- si incluimos a Jesús entre nosotros, porque como yo sea el modelo, tú estás perdido; y si lo eres tú, no sé si fiarme mucho; pero como lo sea el otro, ese que sabemos incapaz de perdonar…
Seguro que tu conoces a algún «ese» o a algún «otro». Quizás hasta sea vecino. (¿Por qué le acusas? ¡Te pillé! (¿Por qué te acuso? ¡Me pillé!))

Sí. Ese es el objetivo. Dejarnos moldear hasta ser como el modelo. Y ese Modelo mayúsculo es El Padre.
Antes de que te rasgues las vestiduras por que te haya propuesto que seas como El Padre, escúchalo de boca de Jesús:

Pero Yo les digo:
Amen a sus enemigos,
rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre Que Está En El Cielo,
porque él hace salir Su Sol sobre malos y buenos
y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman,
¿Qué recompensa merecen?
¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos,
¿Qué hacen de extraordinario?
¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto,
sean Perfectos
*COMO* Es Perfecto
El Padre Que Está En El Cielo.

(Mt.5.44.48)

Ahora sí, rásgatelas, en especial si quien te ofende es Dios. Por que los ciegos Ven y los paralíticos Caminan; los leprosos Son Purificados y los sordos Oyen; los muertos Resucitan y la Buena Noticia es anunciada a Los Pobres. ¡Y feliz aquel para quien Dios no sea motivo de tropiezo! (Mt.11.5-6)

Vuelvo a oír la canción en mi interior: «Pueblo Mío, ¿Qué Te he hecho? ¿En qué Te he ofendido? ¡Respóndeme!». Y me parece muy tierno que Dios está pidiéndote con insistencia que le respondas, que le ores, que confíes en ÉL, que le cuentes en qué te sientes ofendido por la vida, que hasta se lo reclames.

Si Jesús ha hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si Ha hablado bien, ¿por qué Le pegas en vez de acariciarle?

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2 comentarios sobre “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

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