La Libertad, La Gracia y La Justificación

El hombre es criatura y por ende es limitado y sólo encuentra su perfección en unión con su creador.
Nuestra libertad es una libertad creada, -por lo tanto, limitada-, que sólo encuentra su perfección en cuanto se hace partícipe de la libertad perfecta de Dios por medio de nuestra unión con ÉL.

Aunque nuestra naturaleza es originalmente buena por ser creación de Dios, la perfección no es una cualidad natural en nosotros sino un Don de Dios.

 

Nuestros primeros padres fueron creados libres, al igual que nosotros, y, a esa cualidad natural Dios le donó la perfectibilidad, es decir, la capacidad de realizar el bien con la condición de permanecer en obediencia.
Pero el hombre haciendo uso de su cualidad natural escogió el mal, -Dios quiso permitir la posibilidad de que lo pudiera hacer-, y como castigo por su desobediencia fue rota su unión con Dios, privándole Dios de aquello que no le pertenecía por naturaleza sino en razón de la gracia: la perfección de su libertad.

Después de su caída, el hombre con sus facultades naturales privadas de los dones sobrenaturales, al vivir en desunión con su creador, es incapaz de realizar cualquier acto que se haga merecedor de restaurar esa unión.
Aunque de hecho puede realizar obras moralmente buenas, no puede perseverar en éstas sin el auxilio de Dios…
Pero no caigamos tampoco en el extremo contrario: no todo lo que haga es necesariamente pecaminoso…

 

Dios, en Su Infinita Misericordia, para rescatar al hombre de su esclavitud, a la que ha llegado por el mal uso de su libertad, envía a Su Amadísimo Hijo como precio de redención, y por medio de ÉL le Dona al hombre Su Divina Gracia por la cual el hombre vuelve a su unión primera, y con esa Gracia nuestra libertad creada y finita vuelve a su perfección: Vuelve a ser capaz de cumplir la Santa Voluntad De Dios.
Este auxilio es absolutamente necesario en relación con la Salvación, y al volver a este estado de unión se conoce con el nombre de Justificación.

 

Ahora bien: El hombre justificado necesita de la Gracia De Dios para cumplir la Voluntad divina y también necesita de Ella para no rechazarla.
La razón de que sea necesaria la Gracia para no rechazar la misma Gracia estriba en que nuestra libertad es creada y por ende limitada y sólo encuentra su perfección en Dios.

 

Dios permite a sus Criaturas que haciendo uso de una posibilidad de la libertad con que les ha Creado, puedan rechazar la Grácia al escoger el mal, convirtiéndose entonces no en libres sino en esclavos del pecado, y, como castigo por el rechazo de su Gracia Dios les niega aquella Gracia necesaria para no rechazarla.
Sólo es libre aquél que realiza el bien, ya que escoger el mal no es uso sino abuso de la libertad, y Dios no castiga por ser forzado a hacer el mal, sino que el castigo más bien lo merece el escandalizador; Si Dios castiga es por haber rechazado Su Gracia, por haber elegido ser señoreado por el mal. Se entiende así aquello de que «Dios castiga la maldad de los padres en los hijos», en cuanto pecar implica hacerse hijo del pecado.

10 comentarios sobre “La Libertad, La Gracia y La Justificación

  1. Perdona que te diga, que no he visto muy clara tu es posición. Dios nos crea libres por tanto responsables de elegir y el castigo no nos viene de Él, sino de nuestra mala elección. Siempre que optamos por el mal, estamos en camino de apartarnos para siempre de Él. Dios permanece, pero nosotros lo podemos rechazar.

    Me gusta

    1. Es posible que mi expresión sea algo torpe 👌

      Bueno… Creo que en esencia decimos lo mismo, aunque de otra manera.
      Efectivamente, el castigo tiene su origen en nuestra desobediencia.

      Ahora bien, tú señalas una cosa muy importante que no supe decir: «Siempre que optamos por el mal, estamos en camino de apartarnos para siempre de Él»; y de ese mal camino sólo puede apartarnos ÉL con Su Justificación, pero, como respeta nuestra voluntad, sólo podemos ser justificados si nos arrepentimos.

      Bendiciones ✝

      Le gusta a 1 persona

      1. La verdad es que es importante esas cosas siempre hacemos lo queremos con nuestra libertad, Dios nos deja libre de elegir si queremos obedecer o no , Dios tiene mucha paciencia con la humanidad y nosotros tenemos que hacer el bien ya que Dios es perfecto no quiere que seamos como EVA y ADAN.Dios es misericordioso…
        Por eso Dios no das la oportunidad de hacer la cosas bien.

        Le gusta a 1 persona

  2. Hola IJoniHL. No entiendo esto. Si es necesaria la Gracia para no rechazarla recursibamente, ¿entonces no se puede recuperar una vez se ha perdido?

    Me gusta

    1. 🆗 Sí que lo entiendes aunque no te dés cuenta. 😀 Estás en lo cierto: El hombre no puede recuperar la Gracia que rechaza; Sólo puede Justificarlo Dios. Dios puede dar Su Gracia tanto y tantas veces como quiera. ✝

      Me gusta

    1. Los extremismos como el endiosamiento pelagiano y el determinismo y afines (así como la «doble predestinación» calvinista), son opciones descartadas por ser extremismos ideológicos, y por ser doctrinas condenadas por el Santo Magisterio.

      «Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de «predestinación» incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia» (CIC.600).
      «Dios no predestina a nadie a ir al infierno; para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final.»(CIC.1037).

      Yo creo que Dios desde la eternidad determinó lo que quiere hacer con cada una de sus criaturas, ordenando a unas para la vida eterna y a otras para condenación perpetua, de acuerdo al fin y condición para el que fueron creadas (Ver Jdt.9.6, Ef.1.5-14, Ef.2.10, Rom.8.28-30, Hech.4.28);
      Y creo también en que los hombres pueden frustrar los designios de Dios para con ellos (Lc.7.30, …).

      Me gusta

      1. Yo creo que te has pasado. Nonca, he oído que Dios tenga designada la condenación para nadie. Su misericordia es infinita y si me apuras te diría, que él infierno existe pero que El es tan misericordioso que comprende y disculpa al pecador ignorante y débil.

        Me gusta

        1. Yo no dije que Dios predestinara a nadie al infierno; más bien al contrario, cité este numeral del catecismo: “Dios no predestina a nadie a ir al infierno; para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final.”(CIC.1037).

          Me gusta

Comente con respeto por favor. Los comentarios son moderados manualmente, por lo que puede que tarden en ser aprobados. La publicación de los comentarios queda a mi discreción.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.